Llevamos varios años escuchando que la obesidad es un problema que afecta a millones de personas en todo el mundo. Cada vez con más frecuencia, oímos mensajes del Gobierno promoviendo acciones que pueden ayudar contra el sobrepeso.

Actualmente, la obesidad es un problema de salud pública que puede derivar en padecimientos graves para las personas, como diabetes tipo 2, enfermedades del corazón y del sistema circulatorio, además de problemas emocionales y motrices.

Son muchos factores

La obesidad no tiene una causa única que la provoque, es decir, es la mezcla de muchos factores juntos lo que la desencadena. Entre ellos están la disminución de actividad física y el aumento de calorías en la dieta. Pero, también la pobreza es una circunstancia ligada a la obesidad.

Además, estos factores tienen, a su vez, varias situaciones que las motivan. Por ejemplo, la disminución de la actividad física puede estar relacionada con la contaminación del ambiente, por la falta de espacios para el ejercicio, por la inseguridad de las ciudades, por el uso excesivo de la tecnología o los videojuegos, etc.

Respecto de la pobreza, en décadas pasadas se observaba que las personas que tenían bajos recursos económicos o bajo acceso a alimentos presentaban desnutrición y peso muy bajo. Ahora, la situación se revirtió y estas personas presentan obesidad y malnutrición. Esto puede deberse a que la comida que tienen a su alcance es de un muy alto contenido calórico y está poco balanceada en otros nutrimentos.

La preocupación es mundial

En los países miembros de la OCDE (Organización de Cooperación y Desarrollo Económico), uno de cada dos adultos tiene sobrepeso y uno de cada seis, obesidad. Para las personas, la obesidad representa un riesgo importante a su calidad de vida. Y, para los Gobiernos, el gasto público que implica este tipo de padecimientos puede llegar a ser insostenible. Por estas dos razones hay un interés muy grande en mejorar las condiciones en que la gente está viviendo.

Las políticas públicas orientadas a reducir la obesidad deben tener una perspectiva mucho más amplia de lo que hasta ahora se ha hecho. Promover la actividad física está bien, pero hay que reforzar esta recomendación generando espacios o eventos para hacer ejercicio. En este punto, por ejemplo, las campañas para reducir la contaminación ambiental son un aliado fundamental contra la obesidad.

Dentro de los discursos contra la obesidad es muy común escuchar que la culpa de todo el problema es del azúcar. Sin embargo, no hay pruebas suficientes de que esto sea verdad. Porque, por un lado, el consumo de cereales ha aumentado más que el del azúcar y, por otro, no se le puede señalar como culpable a un solo nutrimento o solo a un tipo de alimentos, ya que difícilmente existe una persona que coma solamente azúcar. Además, insistimos, la obesidad está causada por una variedad de factores que no necesariamente son los mismos en una población que en otra.

Se han implementado algunas intervenciones con la esperanza de reducir la obesidad. Un ejemplo es el aumento en el precio de las bebidas azucaradas. Esta medida no logró el efecto esperado, ya que los índices de obesidad no han bajado, ni tampoco el consumo de estas bebidas. Esto refleja que culpar a un alimento que, además, tiene mucha aceptación entre la gente, no es la solución.

El estilo de vida es importante

De manera paralela, han surgido algunas tendencias que podrían tener mejores pistas para combatir la obesidad. Por ejemplo, la moda de consumir alimentos “naturales”, y no porque el slogan de “entre más natural, mejor” sea verdad, sino porque ese tipo de corrientes incluyen una dieta más variada y con un mayor contenido de fibra.

Además, este estilo de vida está ligado con otras acciones como hacer más ejercicio (caminar, entrenar para maratones, usar la bicicleta), o tener actividades recreativas fuera de casa (con lo cual se reducen las horas de estar sentado usando un dispositivo electrónico), etc.

Lo que queremos señalar es que, si la obesidad es un problema que involucra diversos factores, tratar la epidemia y detenerla, también requiere de múltiples acciones. Lo que se necesita es una estrategia que abarque muchas partes de la vida de las personas, con acciones realizables en plazos adecuados.

El punto principal para que la obesidad vaya dejando de ser un problema es enfocarnos en el estilo de vida. En lo individual, cada uno puede hacer cambios e incorporar nuevos hábitos que mejoren nuestra salud. En cuanto al gobierno, es importante que las estrategias que implementen favorezcan mejores estilos de vida.

 

Fuentes:

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3424968/

http://www.thelancet.com/journals/lanpub/article/PIIS2468-2667(18)30053-7/fulltext

 

Dejar un comentario