M. en C. Beatriz Liliana Álvarez Mayorga
Ingeniería de Alimentos
Facultad de Química, Universidad Autónoma de Querétaro

Disponer de alimentos inocuos es un reclamo universal. El tema de la inocuidad está en función de los recursos humanos, económicos y el desarrollo tecnológico. Influyen también los rasgos culturales de las poblaciones, entre los que destacan los hábitos alimentarios, la importancia que se le otorga a la salud y la validez de los criterios para distinguir entre un alimento peligroso y otro seguro.

La seguridad de los alimentos es procurada por las normas que deben cubrir los productos alimentarios así como sus ingredientes para hacerlos adecuados al consumo.  Tal es el caso de los edulcorantes de alta intensidad de dulzor, que han sido propuestos para sustituir a los azúcares (hidratos de carbono), con el propósito de disminuir el contenido energético de los alimentos, en apoyo al control del sobrepeso y la obesidad.
Las investigaciones científicas muestran que la mayoría de la gente tiene un deseo innato por el sabor dulce. Al mismo tiempo, la población reconoce que son los hidratos de carbono los que aportan un alto contenido energético a los alimentos, de ahí la necesidad de encontrar sustitutos que mantengan el sabor dulce sin las consecuencias negativas que el exceso de consumo de energía conlleva.

Por otra parte, los estudios de consumo demuestran que los alimentos y las bebidas bajos en energía, que usan edulcorantes no calóricos, se han convertido en parte del estilo de vida de millones de hombres y mujeres que quieren mantener una mejor salud general, controlar su peso o simplemente disfrutar de los muchos productos que se encuentran disponibles, sin incrementar el aporte energético de su dieta. Sin embargo aún se expresan dudas sobre la inocuidad de estos edulcorantes.

El aspartame es el claro ejemplo y es uno de los ingredientes que  ha sido evaluado exhaustivamente por más de 100 estudios científicos, antes de ser aprobado por la Food and Drug Administration (FDA) de los Estados Unidos de América, en 1981. Además de la FDA, el Comité Conjunto de Expertos en Aditivos Alimentarios en Alimentos de la Organización Mundial de la Salud (Joint Expert Committee on Food Additives, JECFA), la Organización de Alimentos y Agricultura (Food and Agriculture Organization, FAO), el Comité de Científicos en Alimentos de la Unión Europea (Scientific Committee Food, SCF) y otras agencias reguladoras en más de 100 países, han revisado el aspartame y lo han reportado inocuo.

La Asociación Dietética Americana (American Dietetic Association, ADA), recientemente realizó una revisión sistemática de la literatura científica relacionada con el aspartame y llegó a la conclusión de que el consumo de aspartame no está asociado con efectos adversos en la población en general, incluyendo reacciones de hipersensibilidad,  cáncer cerebral, o cambios neurológicos como funciones cognitivas, dolores de cabeza y trastornos de memoria. Se ha estudiado por más de tres décadas en más de 200 estudios y el resultado ha sido el mismo: El aspartame es inocuo.

Estudios toxicológicos y epidemiológicos publicados en la revista Critical Reviews in Toxicology, en donde además de enfatizar la inocuidad del producto, agregan el hecho de que los niveles de aspartame encontrados en la dieta del humano no representan un riesgo a la salud.

En la actualidad, el aspartame se encuentra en más de 6,000 productos y es consumido por más de 200 millones de personas alrededor del mundo.
El aspartame es único entre los edulcorantes bajos en energía que es completamente descompuesto por el cuerpo humano en sus componentes: Los aminoácidos, ácido aspártico y fenilalanina y en una pequeña cantidad de metanol. Estos mismos componentes pueden encontrarse, en cantidades  mayores, en los alimentos comunes tales como carne, leche, frutas y verduras y son utilizados por el cuerpo humano de la misma manera, tanto si provienen del aspartame, como si provienen de los alimentos comunes.

A pesar de la gran cantidad de documentos científicos que soportan la seguridad del aspartame, se han seguido difundiendo de manera muy activa por internet, alegaciones infundadas sobre su relación con muy diversas enfermedades, sin bases científicas documentadas. Al respecto, los comités de científicos expertos de diferentes

Gobiernos, evaluaron detenidamente los argumentos que se encuentran en internet y comprobaron que son falsos, con lo que se respalda adicionalmente la seguridad del aspartame. Además, autoridades líderes en salud como la Fundación para la Esclerosis Múltiple de los EE.UU., la Sociedad Nacional de Esclerosis Múltiple de los EE.UU., la Fundación Nacional del Parkinson (National Parkinson Foundation, Inc.), la Asociación de Alzheimer de los EE.UU. y la Fundación del Lupus de los Estados Unidos (Lupus Foundation of America) han examinado las afirmaciones que han sido difundidas por internet y también han concluido que son falsas.

A continuación se tratará cada una de los padecimientos más comunes que han sido asociados infundadamente, con el aspartame.

Dolores de cabeza

En un estudio bien diseñado para comprobar si el aspartame causaba dolores de cabeza o migrañas, los investigadores de la Universidad de Duke administraron una dosis grande de aspartame o un placebo a personas que estaban convencidas de que el aspartame causaba sus dolores de cabeza. Los resultados, que fueron publicados en la revista New England Journal of Medicine, mostraron que no había diferencia en la frecuencia de los dolores de cabeza, la presión sanguínea o la histamina en sangre entre los grupos experimentales y los del placebo. Los investigadores concluyeron que el aspartame no era la causa de los dolores de cabeza ni las migrañas de estas personas.

Cambios de estado de ánimo, proceso de pensamiento o conducta

Estudios científicos bien controlados, realizados por expertos conductuales en diversos centros académicos de gran reconocimiento, incluyendo el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), la Facultad de Medicina de Harvard y la Facultad de Medicina de Yale, demostraron que el aspartame no tiene efectos en el estado de ánimo, la conducta o la cognición, incluyendo la pérdida de memoria.

Comportamiento en los niños

Se realizaron numerosos estudios científicos en importantes instituciones, incluyendo el Instituto Nacional de Salud Mental de los EE.UU., la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale y la Facultad de Medicina de la Universidad de Vanderbilt, para evaluar el comportamiento en niños a los que se administraron determinadas cantidades de aspartame. Los resultados de estos estudios mostraron que el consumo de aspartame no causa cambios conductuales en los niños, incluyendo niños diagnosticados con “hiperactividad” o con trastorno por déficit de atención (TDA).

Reacciones alérgicas

Aunque unas pocas personas han afirmado que han tenido síntomas de tipo alérgico relacionados con el consumo de aspartame, estos informes anecdóticos no han sido confirmados por estudios científicos controlados cuidadosamente, realizados en los Institutos Nacionales de la Salud de los EE.UU. y en seis importantes centros médicos académicos. Los resultados de estos estudios realizados con personas que estaban convencidas de que el aspartame causaba sus reacciones alérgicas, demostraron claramente que el aspartame no está asociado con las reacciones alérgicas. Una amplia variedad de alimentos puede causar reacciones alérgicas en algunas personas. Aquellas personas que sospechen que tienen una alergia alimentaria deben obtener un diagnóstico y tratamiento por un profesional médico calificado, tal como un alergólogo certificado por su consejo profesional. El autodiagnóstico puede demorar el tratamiento de un problema médico más grave.

Epilepsia

El Instituto de Epilepsia de Nueva York y la Fundación para la Epilepsia de América afirman que el aspartame es seguro para el uso por personas con epilepsia. Se realizaron numerosos estudios científicos en animales y también en personas que estaban convencidas de que el aspartame causaba sus ataques repentinos, así como en niños con epilepsia. Los resultados de estos estudios demostraron que el aspartame no causa ni empeora los ataques repentinos.

Lupus

La Fundación del Lupus de los Estados Unidos (Lupus Foundation of America) ha concluido que no hay prueba específica de una asociación con el aspartame como una causa o empeoramiento del LES (lupus eritematoso sistémico) y que las personas con lupus deben consultar siempre a su médico antes de hacer cualquier cambio en su tratamiento médico, dieta, ejercicio u otra rutina que se base en información recibida a través de internet u otras fuentes que carezcan de bases científicas.

Enfermedad de Alzheimer

Para disipar los mitos sobre la enfermedad de Alzheimer, la Asociación de Alzheimer de los EE.UU. concluyó que no había evidencia científica de un vínculo entre el aspartame y la pérdida de memoria.

Enfermedad de Parkinson

Un estudio científico realizado en la Universidad de Georgetown ha demostrado que el aspartame no tiene efecto en la enfermedad de Parkinson (EP). Además, la National Parkinson Foundation, Inc., ha concluido que la causa de la EP es desconocida, la EP existía antes de que se inventara el aspartame, no hay evidencia de que el aspartame bloquee la absorción de la levodopa (la levodopa es el principal medicamento para tratar la EP.)

Esclerosis múltiple

La Fundación para la Esclerosis Múltiple de los EE.UU. declaró que “No hay evidencia de que el aspartame cause, provoque, imite o empeore la EM”. Asimismo, un artículo publicado por la Sociedad Nacional de Esclerosis Múltiple de los EE.UU. declaró que “varios sitios Web y documentos que circulan en internet están haciendo afirmaciones no justificadas sobre el aspartame, un edulcorante artificial que se utiliza en muchas bebidas refrescantes de dieta y otros alimentos”.

Excitotoxina / Neurotoxina

Una “excitotoxina” es una sustancia que se ha informado que sobre-estimula las células cerebrales y nerviosas. Los críticos han afirmado falsamente que la ingestión de aspartame puede causar concentraciones elevadas de ácido aspártico (compuesto derivado del metabolismo del aspartame) en la sangre, el cual circularía hasta el cerebro y mataría a las células nerviosas. Sin embargo, extensas investigaciones científicas han demostrado que no es posible que una persona consuma jamás suficiente aspartame en la alimentación –incluso durante largos períodos de tiempo– como para causar altas concentraciones de ácido aspártico en la sangre, sobre todo sabiendo que este aminoácido está presente en alimentos comunes (carne, leche, frutas) y en mayor cantidad que por ejemplo en una bebida endulzada con aspartame.

Visión

Aunque los científicos saben que las grandes cantidades de metanol pueden afectar a la visión, solamente se forman pequeñas cantidades de metanol al digerir el aspartame y muchas frutas, verduras y jugos que también pueden formar metanol después de su digestión. De hecho, un vaso de jugo de tomate proporciona aproximadamente seis veces la cantidad de metanol que un volumen igual de una bebida edulcorada con aspartame. Durante la digestión del aspartame en el tracto gastrointestinal, el metanol liberado es metabolizado adicionalmente con facilidad por los procesos corporales normales, de la misma manera que cuando el metanol se deriva de otras fuentes dietéticas como las frutas, las mermeladas, el vino, etc. Numerosos estudios científicos han demostrado que el metanol procedente del aspartame no puede alcanzar concentraciones perjudiciales.

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