Para lograr la recomendación de la Fundación Británica del Corazón, pueden realizarse muy diversas actividades como clases de educación física, nadar, bailar, andar en bicicleta, caminar a paso ligero, o con la mayoría de los deportes, así como con el juego activo. A los adultos se les recomienda hacer 150 minutos de actividad de intensidad moderada, cada semana, pero la evidencia indica que en Inglaterra solo una de cada 20 personas cumple con este nivel recomendado de actividad.

La calidad actual y la prevalencia de la actividad física en las escuelas es variable. El informe de Educación Física Ofsted publicado en 2013 reveló que la educación física no estaba haciendo lo suficiente para enfrentar  los estilos de vida sedentarios entre los niños y los jóvenes, ya que los profesores a menudo pasan demasiado tiempo hablando y no logran que los niños estén en movimiento el tiempo suficiente. El informe llegó a la conclusión de que uno de cada cinco niños termina la escuela primaria sin saber nadar, mientras que no se hace lo suficiente para ayudar a los niños a aprovechar al máximo sus capacidades.

Así que se ha desarrollado un nuevo plan de estudios nacional para la educación física en las escuelas y entrará en vigor en septiembre de 2014, pero por el momento es difícil calcular qué impacto tendrá.

No se cuenta con un equivalente al Plan de Alimentación Escolar para asegurar que los niños tengan la actividad física suficiente que les ayude a mantener su salud. De la misma manera que el Plan de Alimentación Escolar se centró en asegurar que la comida sea a la vez sabrosa y saludable, se necesita ahora una estrategia para demostrar a los niños de la escuela que la actividad física no solo es importante, sino que también puede ser divertida. Es necesario que vean cómo se nutre el talento de futuras estrellas olímpicas, pero también es importante que se enfoque en quienes se inclinan menos por los deportes, para que puedan desarrollar buenos hábitos -que puedan involucrar la actividad física adecuada en su vida cotidiana, en lugar de la participación de algún deporte de competición estructurada. Los expertos han afirmado recientemente que la falta de una estrategia basada en la actividad física para los niños, es cómplice de la negligencia infantil en masa.

El papel de la actividad física dentro de la vida cotidiana también es importante para los adultos, en particular para el creciente número de personas que tienen empleos sedentarios de oficina. Las autoridades locales tienen un papel fundamental en garantizar lugares de ejercicio asequibles y accesibles. Pero se necesita realismo respecto del hecho de que mucha gente no querrá ir al gimnasio, ni participará en actividades estructuradas, y de que para muchos de los de los grupos socio-económicos más bajos, la falta de ingreso disponible lo hace aún menos probable.

Esto es particularmente importante para quienes ya son obesos, muchos de ellos no saben por dónde empezar con el ejercicio o bien se sienten cohibidos junto a los que asisten regularmente a los gimnasios. Al resaltar la importancia de los cambios del estilo de vida más pequeños, como lo hace un número creciente de gente que camina (a paso ligero) reduciendo así el uso del coche, o que tienen pasatiempos activos, se pueden tomar medidas para mejorar la salud de la población.

Hay una necesidad de ser realistas sobre el hecho de que para la mayoría de la gente esto no los llevará a una pérdida de peso significativa, sino que les ayudará a mantener la salud y les podría proporcionar un trampolín hacia el ejercicio más intenso.

La importancia de la hidratación

Hay una tendencia en los debates sobre la obesidad a enfocarse en lo que la gente come en lugar de lo que beben, a pesar del importante papel de la hidratación en la dieta. La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) recomienda una ingesta total de 2 litros agua al día para mujeres adultas y 2.5 litros al día para los hombres adultos bajo condiciones normales. Necesitan una mayor ingesta quienes realizan ejercicio intenso, embarazadas o enfermos o cuando el clima es especialmente caluroso o húmedo. Mientras que algunos fluidos en la dieta provienen de los alimentos, la mayoría de estos vienen de las bebidas durante todo el día.

Hay dos situaciones relacionadas a considerar. La primera es la importancia de la ingesta adecuada de líquidos para mantener una buena salud. Los estudios han demostrado que la mala hidratación puede afectar la función cerebral. Los beneficios de una ingesta adecuada de líquidos -en particular de agua- incluyen mantener un equilibrio de los fluidos en el cuerpo, el mantenimiento normal de los intestinos y la función renal, controlar el hambre y mantener una capacidad cognitiva óptima. También es un elemento esencial para el ejercicio.

Sin embargo, no está claro si la gente del Reino Unido está bien hidratada. Los resultados preliminares del Estudio de Consumo de Líquidos del Reino Unido publicado en 2012, encontró que el 30% de los adultos tenían una ingesta insuficiente de líquidos, al igual que más del 50% de los niños.  El estudio también encontró niveles bajos de consumo de agua en relación con bebidas calientes y bebidas azucaradas. Estas cifras están respaldadas por estudios independientes encargados por el Departamento de Salud y la Agencia de Normas Alimentarias. Este cuerpo de investigación ha demostrado que los niños de cuatro a diez años suelen consumir 276ml de agua por día y 620ml de otras bebidas (de los cuales 216ml eran leche). Se encontró que niños y jóvenes de 11 a 18 años consumen 453ml de agua por día y 680ml de otras bebidas, de los cuales 150 ml fueron leche.

Estos resultados llevan a una segunda cuestión que requiere consideración: la contribución de la ingesta de líquidos para el consumo de calorías. Los resultados preliminares del Estudio de Consumo de Líquidos del Reino Unido mostraron que, en promedio, las bebidas azucaradas proporcionan 175kcal por día, de la ingesta calórica de los niños. Esto muestra la contribución que las bebidas azucaradas están haciendo a los crecientes niveles de obesidad.

Un estudio publicado por el British Journal of Nutrition en el 2012 mostró que, en 2008/09, las bebidas representaron el 21%, 14% y 18% de la ingesta energética diaria para niños de 1.5 a 18 meses, 4-18 años y adultos (19-64 años) respectivamente. El estudio señaló que, desde la década de 1990, se había producido un aumento en el consumo de jugos de frutas (al igual que la leche baja en grasa) en los niños, mientras que en los adultos se veían tendencias similares, pero además, se registró un aumento en el consumo de alcohol. El estudio resaltó que el uso de agua como un sustituto de las bebidas calóricas puede reducir la ingesta total de energía.

Desde un punto de vista político, esto conduce a un reconocimiento imperativo de la contribución de las bebidas azucaradas a la dieta y a tomar medidas para reducir este nivel. Mucha gente pondrá atención a lo que come, mientras ignora el hecho de que las bebidas azucaradas pueden hacer una contribución significativa a la cantidad de calorías que consumen.

En particular hay una tendencia a pasar por alto la contribución que los jugos y licuados de frutas pueden hacer en la ingesta de azúcar. Mientras que estas bebidas pueden proporcionar una porción de la ingesta de frutas y verduras diaria, la cantidad de azúcar contenida es similar a muchas bebidas carbonatadas. La acidez puede tener un impacto negativo en la salud dental y muchos de los jugos carecen del contenido de fibra de las frutas y verduras, disminuyendo así los beneficios para la salud digestiva.

Las políticas deberían enfocarse en reducir la cantidad de azúcar en las bebidas, disminuyendo así la cantidad de bebidas azucaradas que se consumen y promover el consumo de agua o alternativas bajas en calorías como la mejor manera de mantenerse hidratado.

Fuente: www.gov.uk

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