Sara E. Herrera Rodríguez y Eristeo García Márquez*

egarcia@ciatej.mx

CIATEJ

 

La magnitud de la anemia

Actualmente, la anemia por deficiencia de hierro se extiende en todo el mundo. La Organización Mundial de Salud (OMS) estimaba que, en 2011, este padecimiento afectaba a 800 millones de niños y mujeres; se reportaron 300 millones de niños con anemia [1, 2]. Esto representa, prácticamente, 1 niño por cada dos mujeres. La proporción reportada fue que de cada tres niños había uno con anemia, y una de cada dos mujeres en el mundo sufrían de anemia. Se mencionaba que del diagnóstico total, la mitad estaba relacionado con deficiencia de hierro [3].

Aunque la población mayormente vulnerable son los niños, también las mujeres embarazadas, las que están en edad reproductiva y los adultos mayores son afectados [2]. En esta ocasión, hablaremos de niños con anemia debido a deficiencia de hierro en México.

Los datos estadísticos obtenidos de Encuestas Nacionales de Salud, muestran lo siguiente:

  • Durante 1999, se determinó anemia por deficiencia de hierro a nivel nacional.
  • 6% de la anemia se presentó en niños con edad entre 12 meses y 59 meses, 15.2% en niños entre 5 a 11 años de edad.
  • La deficiencia fue similar en ambos sexos.
  • Los datos fueron extraídos con base en una muestra total de 5,201 niños de edad preescolar y 10,218 niños de edad escolar [3-5].

En 2006, basados en la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) a nivel nacional, la estadística fue la siguiente:

  • 8% de anemia en niños entre 12 meses y 59 meses de edad.
  • 1% en niños de entre 5 y 11 años de edad.
  • Los datos fueron obtenidos de una muestra de 6,618 niños en edad preescolar y 14,666 niños en edad escolar.

En 2012 la misma encuesta a nivel nacional, reportaba que 24.4% de niños los preescolares entre 12 meses y 59 meses de edad, tenían anemia. Mientras que, en niños escolares el porcentaje estimado con anemia fue 10.1%. La muestra de niños para el estudio fue de 7,570 niños en edad preescolar y 13, 886 niños en edad escolar [4, 5].

Estos datos guiaron los esfuerzos por reducir el problema de anemia por deficiencia de hierro durante 13 años. Se logró una reducción del 7.2% para niños preescolares, mientras que el porcentaje para niños escolares fue de 5.1% a nivel nacional [5]. Esta disminución se basa en los programas que ha implementado el gobierno federal, para erradicar la anemia.

Usando la clasificación de anemia como un problema público, la OMS señala que, cuando la anemia es menor o igual a 4.9% del total poblacional (una persona por cada 20 individuos), no se considera un problema de salud pública. Cuando la proporción varía entre el 5 y el 19.9% (uno de cada 20, hasta uno de cada 5) la anemia se considera leve. Si la proporción varía entre el 20 y el 39.9% (entre uno de cada 5 hasta uno de cada 3), la anemia en la población se considera moderada. Sólo cuando el problema es mayor o igual al 40% de la población –prácticamente uno de cada dos individuos-  el problema de anemia es severo [2, 6].

Considerando el parámetro anterior y los datos de 2012 de la ENSANUT, el 25% (uno de cada 4) de los niños en edad preescolar y, prácticamente, el 10% (uno de cada 10) niños en edad escolar presentaba anemia. Lo anterior significa que la anemia en niños es moderada en nuestro país.

Causas de anemia en México

Existen diferentes causas de anemia. Por ejemplo, defectos congénitos, enfermedades comunes, falta de vitaminas o nutrimentos, y por deficiencia de hierro [7]. Aunque, la magnitud en cada caso se desconoce, no existen datos fidedignos. Las dos primeras causas, son tema de especialidades médicas.

La deficiencia de nutrimentos ocurre principalmente cuando el cuerpo humano no está teniendo los requerimientos necesarios de ácido fólico, vitamina B12, o bien, por falta de proteína, aunque esta causa es de menor frecuencia. Varios estudios han mencionado que la anemia en niños menores de 5 años, sin importar la causa, disminuye su calidad de vida.

La otra posibilidad es por deficiencia de hierro [3]. Este último punto es de interés, porque se ha reportado que la deficiencia de hierro ocupa el 50% de casos de anemia. La ingesta insuficiente de hierro, la baja disponibilidad de éste durante la etapa de crecimiento y el tipo de hierro, son algunos de los factores que afectan el cubrir los requerimientos adecuados [4, 8, 9]. El consumo de alimentos con alta cantidad de antioxidantes y baja concentración de potenciadores de absorción, es otro. El ion férrico, por ejemplo, se absorbe mejor cuando existen potenciadores como el ácido ascórbico y la vitamina A [3].

También se sabe que la disponibilidad de hierro está relacionada con la fuente de alimentos. Por ejemplo, los alimentos de origen vegetal (verduras de hoja verde, especias, té, café, chocolate), entre otros, inhiben su absorción, por su alto contenido de compuestos antioxidantes [4, 10, 11]. Mientras que, cereales y productos integrales, están implicados en la inhibición de absorción de hierro debido a fitatos y taninos contenidos en éstos.

La anemia por deficiencia de hierro es un padecimiento silencioso, sólo se manifiesta cuando es grave y prolongado. Entre el 30 y el 40% de personas que tienen limitaciones funcionales por este estado, son anémicos. La población más vulnerable son niños, adolescentes y mujeres en edad reproductiva −particularmente embarazadas. La anemia por deficiencia de hierro tiene como principal efecto, la disminución de células de la sangre; esto deriva en que llegue una menor cantidad de oxígeno a los órganos, el cual se vuelve insuficiente para satisfacer necesidades del cuerpo [12].  Este efecto puede tener como resultado hipoxia (estado de deficiencia de oxígeno) en reacciones y tejidos esenciales para la vida.

Parece ser que la naturaleza nos enseña que los minerales esenciales para la vida, deben encontrarse en concentraciones bajas. Un ejemplo es la concentración de hierro en la leche humana (≈ 0.3mg/L), a pesar de que su biodisponibilidad es alta (≈ 50%). Concentración 3.33 veces menor para satisfacer las necesidades de hierro en niños (≈ 1 mg/día) [4].

Diversas investigaciones han mostrado la importancia de tener suficiente hierro, ya que contribuye al desarrollo y mantenimiento de las células sanguíneas que transporta el oxígeno a los tejidos. Además, es importante para el intercambio entre el bióxido de carbono, producto del metabolismo, y el transporte de oxígeno a todas las células de los seres vivos, entre muchas otras funciones.

La concentración de hierro se ha convertido en un problema complejo, porque el diseño de las dietas parece no solucionar el problema completamente. En consecuencia, la deficiencia de hierro continúa afectando el crecimiento en niños, representa disminución en el nivel cognitivo, una menor capacidad física, una menor creatividad y desempeño escolar bajo. Quizá, una manera de prevenir y contener la desnutrición, sea el desarrollo científico de suplementos con micronutrimentos altamente disponibles.

 

Agradecimientos:

Los autores agradecen al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología por su apoyo a través del fondo 2015-01-1470.

Referencias

  1. OMS. Available from: http://www.who.int/elena/titles/iron-children-5to12/es/
  2. Organization, W.H., The global prevalence of anaemia in 2011, in The global prevalence of anaemia in 2011. 2015.
  3. Rodriguez, S.C., C. Hotz, and J.A. Rivera, Bioavailable dietary iron is associated with hemoglobin concentration in Mexican preschool children. The Journal of nutrition, 2007. 137(10): p. 2304-2310.
  4. Martínez-Salgado, H., et al., La deficiencia de hierro y la anemia en niños mexicanos. Acciones para prevenirlas y corregirlas. Boletín Médico del Hospital Infantil de México, 2008. 65(2): p. 86-99.
  5. Romero-Martínez, M., et al., Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012: diseño y cobertura. salud pública de méxico, 2013. 55: p. S332-S340.
  6. Benoist, B.d., et al., Worldwide prevalence of anaemia 1993-2005: WHO global database on anaemia. Worldwide prevalence of anaemia 1993-2005: WHO global database on anaemia., 2008.
  7. de los Ángeles Martínez-Vázquez, M. and P. Murguía-Martínez, Coordinador: Roberto Tapia-Conyer. Gac Méd Méx. 134(4): p. 495.
  8. Ayala-Gaytán, E.A. and A. Díaz Durán-Hernández, Infraestructura, ingreso y desnutrición infantil en México. salud pública de méxico, 2015. 57(1): p. 22-28.
  9. Durán, E., et al., Encapsulación de hierro: Otra estrategia para la prevención o tratamiento de la anemia por deficiencia de hierro. Revista chilena de nutrición, 2017. 44(3): p. 234-243.
  10. Glahn, R.P., et al., Inhibition of iron uptake by phytic acid, tannic acid, and ZnCl2: studies using an in vitro digestion/Caco-2 cell model. Journal of Agricultural and Food Chemistry, 2002. 50(2): p. 390-395.
  11. Zijp, I.M., O. Korver, and L.B. Tijburg, Effect of tea and other dietary factors on iron absorption. Critical reviews in food science and nutrition, 2000. 40(5): p. 371-398.
  12. Salud, O.M.d.l., Concentraciones de hemoglobina para diagnosticar la anemia y evaluar su gravedad. 2011, OMS Ginebra.

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