Dra. Arely Vergara Castañeda

Grupo de Investigación en Ciencias Básicas y Clínicas de la Salud

Facultad de Ciencias Químicas, Universidad La Salle México

 

El agua es un compuesto químico con dos átomos de hidrógeno unidos a uno de oxígeno y constituye el principal componente de las células, tejidos y órganos del cuerpo humano. En un adulto promedio representa de un 50 a 70% del peso corporal total.

Además de jugar un papel importante en la formación de tejidos, también actúa como solvente, permite intercambios a nivel celular, transporta nutrimentos y productos de desecho, regula el volumen y permite la circulación sanguínea. Promueve una buena digestión, lubrica articulaciones y órganos, participa en la regulación de la temperatura corporal y actúa como amortiguador. Esta última función resulta primordial para el cerebro y la médula espinal. Por lo que, el sistema cardiovascular, respiratorio, digestivo, reproductivo, endocrino y nervioso dependen de un adecuado estado de hidratación para funcionar de manera efectiva.

El cuerpo humano regula el balance hídrico, o estado de hidratación, donde aproximadamente del 5 al 10% del agua se reemplaza diariamente, Esto sucede gracias a una serie de mecanismos que permiten mantenerla constante, a partir del equilibrio entre la ingestión (agua, bebidas y alimentos) y la eliminación. Cada día, perdemos entre 2 y 3 litros de agua por la orina, pérdidas insensibles y respiratorias, así como en las heces. Además, las diferencias de líquido también dependen de numerosos factores externos que afectan la variabilidad de estas regulaciones, como es el caso de la práctica de actividad física, factores ambientales y geográficos, el clima, la dieta e incluso la vestimenta.

 

¿Cuánta agua debo tomar?

El consumo total de agua difiere de acuerdo a las características biológicas y fisiológicas de las personas, además de estar determinado por otros aspectos, como los factores sociales, culturales y las preferencias personales.

Si bien para el caso de los niños, las necesidades de líquidos (600ml/día, aproximadamente) se cubren a partir del consumo de leche materna o fórmulas, a medida que estas van incrementando durante la infancia (1700ml/día) o hasta la etapa adulta (2500-3700ml/día o su equivalente a 10.5-15.5 tazas de 240ml), el agua se puede obtener a partir de una gran variedad de bebidas y alimentos. Se ha sugerido que el 70-80% de la ingesta de agua proviene de bebidas y el 20-30% de otros alimentos, dependiendo de la composición de los mismos.

Cuando no se cubren las necesidades de agua, estamos expuestos a presentar un estado de hidratación inadecuado, el cual también puede aparecer como consecuencia de pérdidas excesivas dadas por sudoración, exposición a climas cálidos y secos, presencia de diarrea, vómito o alguna enfermedad.

Si bien la población más vulnerable incluye a los infantes y a los adultos mayores, todos estamos en riesgo de presentar algún grado de deshidratación, donde una pérdida de 1-2% de peso corporal, a expensas de agua, puede afectar el rendimiento físico, el humor y algunas funciones cognitivas como el estado de alerta, concentración y memoria a corto plazo.

Los signos de deshidratación no son específicos y pueden llevar a la persona a un problema de salud. Entre los más comunes encontramos boca seca, sueño, sensación de cansancio, debilidad muscular, calambres, sed, dolor de cabeza, mareo, disminución en la producción de orina y en la producción de lágrimas. En casos más graves, pueden presentarse convulsiones, pérdida de conocimiento e incluso la muerte.

Aunque el agua simple potable es la bebida por excelencia y representa la forma ideal de reponer las pérdidas de líquidos en cualquier etapa de la vida (excepto para lactantes, cuya fuente principal de agua es la leche materna), es importante recordar que las necesidades hídricas no son cubiertas únicamente por su consumo, sino también por la producida durante las reacciones químicas de la transformación de los alimentos a energía, así como el agua presente en las diferentes bebidas y alimentos (como productos lácteos, bebidas a base de café o té, frutas, verduras, jugos, sopas, consomés, entre otras).

El agua juega numerosos roles en el cuerpo humano y es un elemento imprescindible en la dieta, por lo que el funcionamiento óptimo del organismo requiere de un adecuado estado de hidratación. El cuerpo humano no es capaz de cubrir las necesidades diarias sólo a partir del consumo de alimentos o de la producida por el metabolismo, por lo que resulta importante prestar atención al agua y bebidas que tomamos a lo largo del día para asegurar las necesidades diarias.

El gran abanico de opciones, así como las preferencias personales, permiten que en una dieta correcta puedan incluirse no sólo el agua sino también otros tipos de bebidas y alimentos que contribuyan a cubrir sus requerimientos. El reto es incorporarlos a nuestra alimentación de manera adecuada, lo que permitirá, además de contribuir a una hidratación adecuada, satisfacer las preferencias individuales al darle variedad a la dieta y cubrir otras necesidades, no sólo nutrimentales sino sociales o de placer.

 

Referencias:

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Importancia de la hidratación.  Disponible en: https://fundaciondelcorazon.com/prensa/notas-de-prensa/1794-importancia-hidratacion.html Consultada el 20 de agosto de 2018

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