Dra. Rocío Campos-Vega

Universidad Autónoma de Querétaro

 

Muchas de las cosas que nosotros necesitamos pueden esperar,

los niños no pueden, ahora es el momento,

sus huesos están en formación, su sangre también lo está

y sus sentidos se están desarrollando,

a él nosotros no podemos contestarle mañana, su nombre es hoy.

Gabriela Mistral.

Los hábitos alimentarios se inician con la primera ingesta de leche, en donde la madre procura acostumbrar al bebé a su toma en horas determinadas. A medida que el niño va creciendo, estos hábitos adquieren una base más sólida, por lo que es importante que el niño reciba educación al respecto. Esto favorecerá que, cuando se introduzca en la alimentación adulta, pueda comer bien y equilibradamente.

Una buena alimentación influye significativamente en la salud y el desarrollo armónico infantil. Los nutrimentos que se aportan al organismo mediante la alimentación permiten el crecimiento y la realización de las funciones biológicas y psicológicas.

Se ha dicho que lo ideal es hacer cinco comidas al día: desayuno, colación, comida, colación y cena. El desayuno es una comida importante, porque aporta la energía que el cerebro necesita para rendir adecuadamente en el colegio. Puede incluir algún producto lácteo, como leche, yogurt o queso, cereales y una ración de fruta. Para la media mañana (durante el recreo) y la merienda es conveniente que tomen fruta fresca o un pequeño bocadillo, evitando los productos de alto aporte calórico.

La comida y la cena deben incluir alimentos nutritivos complementarios. Es importante enseñarles a comer verduras y ensaladas crudas y legumbres. La carne y el pescado es mejor prepararlos horneados, asados a la parrilla o hervidos.

 

Habitualmente, los niños comen la cantidad de fruta que necesitan, pero es importante procurar que sea 5 veces al día, servida en raciones proporcionadas para su edad. No es necesario forzarles a comer, es mejor controlar que no coman fuera de horas y tampoco se les enseñe a repetir raciones.

 

Apostar por el agua como bebida familiar es una opción saludable. Los zumos de frutas naturales (sin azúcar añadida) son una buena alternativa, pero no conviene abusar de ellos, ya que concentran los azúcares de las frutas. Si los rebajamos con agua, podemos, ocasionalmente, ofrecérselos a los niños.

Algunas recomendaciones para conseguir hábitos de alimentación saludables en la infancia, son que su dieta mantenga las siguientes características:

  1. Acostumbrar al niño, lo más pronto posible, a comer de todo, ya que la presencia de una gran variedad de alimentos favorecerá que el niño coma adecuadamente.
  2. Escoger los alimentos con menos grasas, con poca sal, abundantes vegetales (verduras, frutas, legumbres y cereales con fibra), y en pocas cantidades. Si el niño se queda con hambre, siempre se puede añadir más cantidad.
  3. Es imprescindible conocer el menú del colegio (si es ese el caso), para complementarlo con las restantes comidas del día, y hacer así́ una alimentación equilibrada.
  4. Ofrecerle alimentos de todos los grupos (frutas, verduras, carnes, pescados, cereales, legumbres) para que pueda elegir los que más le gusten. Evitar que el niño consuma alimentos con demasiadas calorías.
  5. Combinar los alimentos que menos gusten al niño con otros que le agraden más y presentar los platos en la mesa de forma atractiva.
  6. Hacerles partícipes de la compra, la elaboración de comidas, la preparación de la mesa, etc. Esto puede ser una oportunidad para que aprendan buenos hábitos y disfruten de la comida.
  7. Enseñarles todo sobre los alimentos: para qué sirven, qué funciones desarrollan en el cuerpo, cuánto necesita el cuerpo de cada alimento, etc.
  8. Disfrutar en familia del momento de la comida o de la cena, en un ambiente relajado y tranquilo. Además, seguir un orden a la hora de comer: primer plato, segundo plato y, ocasionalmente, postre.
  9. Consistente. Asegurarse de que el niño hace al menos 3 comidas consistentes al día: desayuno, comida y cena. Y si pasan más de 4 horas entre una y otra, procura que tome una colación.
  10. Es esencial que la educación de hábitos alimentarios saludables se lleve a cabo tanto en casa como en la escuela. La educación exige de la familia paciencia, dedicación, constancia, disciplina y también cierto respeto por el apetito del niño, siempre que su ritmo de crecimiento y desarrollo se encuentre dentro de la normalidad.

Recuerda que una vida saludable debe incluir actividades físicas en la rutina diaria de toda la familia, planificando los horarios para que todos se muevan: pasear, montar en bici, ir a nadar, al parque o simplemente salir al exterior a jugar, que ayudarán a mantener en forma a la familia, y aprovechar para que los niños jueguen con otros niños.

 

 

 

Referencias:

  1. Gallardo, G. (2018). Alimentación y vida saludable para el bienestar.
  2. Carrillo Siles, B. (2009). La alimentación infantil: Necesidad de una educación alimenticia desde la escuela en los primeros años de vida. Revista digital “Innovación y experiencias educativas”, 15, 3.
  3. María Caridad Garijo Ayestarán. Hábitos saludables en la infancia – Recomendaciones https://www.riojasalud.es/ciudadanos/catalogo-multimedia/pediatria/habitos-saludables-en-la-infancia?showall=1 Fecha de acceso: 27 de Febrero del 2019.
  4. Promoción de hábitos alimentarios saludables desde la escuela. https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/3690/1/TFG-O%2080.pdf

 

 

 

 

 

 

 

 

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