El glifosato es un herbicida que se utiliza en muchos cultivos porque no es tóxico si se usa adecuadamente. Pero, algunos medios aseguran que es peligroso. ¿A quién le hacemos caso?

El glifosato es un herbicida que protege a las cosechas contra hierbas que son resistentes a otros productos. Además, es eficaz utilizado a gran escala. Tener un producto así, es conveniente porque permite que los cultivos crezcan más y mejor, lo cual es bueno para los agricultores y para los consumidores.

Desde hace unos años, el glifosato ha estado en medio de una controversia que plantea preguntas como estas: ¿es seguro de usarse?, ¿es tóxico para las personas y los animales?, ¿hace más resistentes a las hierbas indeseables?

40 años y ningún efecto comprobable

Este herbicida se utiliza desde 1974, es decir, lleva 40 años en uso. Durante ese tiempo, científicos de distintas organizaciones, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Federal Drug Administration (FDA) y la European Food Safety Authority (EFSA), han analizado al glifosato.

La conclusión de estas instituciones, que se encargan de vigilar, estudiar y decidir qué productos pueden utilizarse en cualquier situación que involucre a los alimentos que consumimos, es que el glifosato es seguro para su uso y no es un potencial cancerígeno.

¿Por qué lo siguen analizando?

Si ya saben que es seguro, ¿por qué continúan investigándolo? Es muy simple. Estas organizaciones tienen la obligación de actualizar sus investigaciones y continuar recopilando datos sobre los productos que entran en contacto con nuestros alimentos. ¿Por qué? Porque su trabajo es mantenernos seguros.

Cuando se hace un análisis sobre un producto, el que sea, se deben seguir lineamientos y metodologías específicas. Muchos de los estudios que declaran que el glifosato es peligroso para la salud y para el medio ambiente, no cuentan con esos elementos que son básicos para sacar conclusiones, o bien, están sesgados por algún motivo.

La literatura científica disponible ha mostrado que el glifosato no representa un peligro y que sus ventajas son muchas. Sin embargo, hay que tener en cuenta que puede darse el caso de algunas personas pueden ser más sensibles que otras a ciertas sustancias.

En esos casos, la exposición al glifosato podría provocar malestares estomacales o irritación en los ojos y garganta. Pero, esto es parecido a una alergia. Si eres alérgico a las fresas, no vas a pedir que se prohíban las fresas en todo el mundo, ¿o sí?

Productos como el glifosato tienen guías y recomendaciones de uso diseñadas para mantener su seguridad. Estos instructivos están hechos desde la investigación y el análisis de las posibles consecuencias que el producto podría tener. Así que lo mejor es hacerles caso.

La mayoría de los productos que salen al mercado pasan por un proceso riguroso de aprobación de seguridad, que está a cargo de organismos e instituciones independientes a la industria que los produce. Esos procesos están ahí para protegernos y garantizar nuestra seguridad.

Fuentes:

 

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