M. en C. Mónica Basave

Ingeniería de Alimentos

Universidad Iberoamericana

 

Por lo general, los consumidores obtenemos información de los productos que compramos a través de la publicidad en los medios o por recomendación de otras personas que previamente han adquirido los productos y han quedado satisfechos por sus atributos y precio. Sin embargo, también podemos tener acceso a información útil de manera directa gracias a las etiquetas de los productos empacados.

 

El acceso a información respecto al contenido nutrimental y beneficios a la salud que se presenta en la etiqueta de alimentos y bebidas no alcohólicas, permite a los consumidores conocer exactamente qué contienen los productos que consumen.

 

Desde la antigüedad, las autoridades gubernamentales elaboraron reglamentos con el fin de proteger a los consumidores de prácticas deshonestas en el comercio de alimentos. Los antiguos egipcios describieron, en manuscritos, etiquetas para ciertos tipos de alimentos y, hacia la segunda mitad del siglo XIX, se adoptaron las primeras leyes generales y los primeros sistemas básicos de control de alimentos.

 

A finales de 1800, el Código de Alimentos del imperio Austro-Húngaro elaboró una serie de normas y descripciones de productos para una gran cantidad de alimentos. Allí nació lo que hoy se conoce como el actual Codex Alimentarius. En 1992, la Comisión del Codex Alimentarius, estableció las directrices sobre el Etiquetado Nutrimental, que se basan en el principio de que ningún alimento debe presentar información falsa o inducir al engaño.

 

Dichas reglamentaciones buscan incentivar a los fabricantes a elaborar productos que mejoren la salud pública y ayuden a los consumidores a tomar decisiones relacionadas con los alimentos que más beneficio pueden brindar a su salud.

 

En México, la primera publicación que se hizo en una norma oficial, respecto al etiquetado de alimentos, fue en 1996 y desde su aparición se han realizado modificaciones en 2010 y 2014, éstas últimas promovidas por políticas gubernamentales como la Estrategia Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes.

 

Hoy más que nunca, la información sobre nutrimentos e ingredientes, resulta de vital importancia para ayudar a los consumidores a realizar una elección informada al momento de comprar alimentos. En términos del etiquetado de alimentos, tanto el Codex, como la Organización de Alimentos y Agricultura de las Naciones Unidas (FAO, por sus siglas en inglés), así como las normas nacionales y extranjeras, buscan orientar a los consumidores para que sepan lo que están comprando y puedan elegir con fundamento los productos que desean incluir en su dieta.

 

Las etiquetas de alimentos son pues un instrumento importante para influenciar en el sistema alimentario y conseguir un consenso mundial en asuntos de nutrición. Las etiquetas nutrimentales, como tales, se han usado desde mediados de los 1990´s y, desde entonces, se han presentado en diversos formatos que se han ido modificando con la intención de dar información más completa sobre los alimentos y bebidas que se consumen.

 

En un inicio, el etiquetado nutrimental aparecía sólo en la parte posterior del empaque. Con el fin de facilitar el acceso a la información, se incluyen, además del listado de ingredientes, el número de porciones, contenidos energéticos, etc. Por otro lado, el uso de etiquetas frontales tipo semáforo, las Guías Diarias de Alimentación (GDA), GDA coloreadas, que combina las dos anteriores, y las Etiquetas de Advertencia u Octágonos nutrimentales, sirven para completar la información.

 

Sistemas de etiquetado nutrimental de alimentos y bebidas industrializados

Guías Diarias de Alimentación
Guías Diarias de Alimentación coloreadas
Etiqueta frontal tipo semáforo
Etiqueta de advertencia u Octágono nutrimental

Fuente: UNICEF, 2016

 

A pesar de todos los esfuerzos de la industria de alimentos y de los organismos regulatorios, los etiquetados pueden generar confusión si no se presentan en un formato que sea sencillo de entender para los consumidores. Encuestas de Salud Pública realizadas en 2016 y 2017, revelan que aproximadamente el 17% de la población lee el etiquetado nutrimental, pero menos del 15% comprende la información en las etiquetas. Si además consideramos que el tiempo que una persona dedica a la selección de un producto en el punto de venta es de tan solo 13 segundos, podemos ver el reto que implica presentar información clara y sencilla al consumidor.

 

Por lo anterior, sugerimos tomar en cuenta las siguientes recomendaciones a la hora de elegir un alimento:

Tamaño de la porción. En la parte superior de la etiqueta de información nutrimental, se indica el tamaño de la porción y la cantidad de porciones por envase. Es importante recordar que toda la información nutrimental en la etiqueta se basa en una porción del alimento. Un sólo paquete puede contener más de una porción. Comer dos porciones de alimentos, implica comer dos veces la cantidad de nutrimentos y, por lo tanto, el doble de calorías.

Veamos el siguiente ejemplo: El empaque indica que contiene 6 porciones y que el total de calorías es de 190 calorías; eso implica que una porción equivale únicamente a una sexta parte del producto, es decir, 31.6 calorías.

 

Cantidad de calorías. Las calorías indicadas corresponden a una porción del alimento. Por ejemplo, las calorías de las grasas, indican cuántas calorías de grasa hay en una porción de alimento. Si un producto no contiene grasa, no necesariamente significa que no contenga calorías. Un alimento con alto aporte calórico tendrá, aproximadamente, 400 calorías por porción, mientras que un alimento con moderado aporte calórico contendrá, aproximadamente, 100 calorías por porción. Se recomienda elegir alimentos con menor número de calorías por porción.

Información nutrimental. El % de Valor Nutrimental de Referencia (%VNR), permite comparar los nutrientes de los alimentos, es decir, si un alimento es “alto o bajo” en un nutrimento determinado. Los VNR se basan en una dieta de 2,000 calorías. El %VNR es una guía que ayuda a conocer los nutrimentos presentes en una porción de alimento y que contribuyen a la dieta total diaria: 5% o menos es bajo, 20% o más es alto. Es importante recordar que:

  • Si la porción de un alimento brinda 5% del VNR o menos, es bajo en ese nutrimento. Sin embargo, esto puede ser bueno o malo, de acuerdo a si te conviene consumir el nutriente en mayores o menores cantidades.
  • Si la porción de un alimento tiene 20% o más, es alto en ese nutrimento. Sin embargo, esto puede ser bueno si se trata de un nutrimento como la fibra (un nutrimento que debe consumirse en mayores cantidades), pero no será tan recomendable si se refiere a grasas saturadas (un nutrimento que debe consumirse en menores cantidades).
  • Familiarizarse con los %VNR ayudará a elegir alimentos que te permitan alcanzar un balance durante lo que ingieres cada día. Por ejemplo, si como colación eliges un alimento alto en sodio, (un nutrimento que debe consumir en menores cantidades), se sugiere que más tarde comas alimentos con un contenido más bajo en sodio.

Seguir las siguientes recomendaciones ayudará a tomar decisiones informadas para lograr una dieta adecuada y balanceada:

  • Nutrimentos que debes tratar de consumir diariamente más y en cantidades adecuadas son: calcio, fibra, potasio, vitaminas A, C y D.
  • Nutrimentos que, aunque son importantes para mantener un estado de salud ideal, debes consumir en cantidades moderadas para evitar enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 o presión arterial alta son: grasa total (especialmente grasas saturadas), colesterol y sodio.

 

Con estas referencias tendrás mejores elementos para elegir los alimentos que consumes cada día. Recuerda que ningún alimento es malo o bueno por sí mismo, sino que las cantidades en las que los comes hacen toda la diferencia.

 

Referencias:

 

 

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