Los investigadores del proyecto NU-AGE (www.nu-age.eu) han publicado 15 artículos en un número especial de la revista Mechanisms of Ageing and Development, que resumen los nuevos métodos para hacer frente a uno de los factores clave del envejecimiento: la inflamación. Este proceso desempeña un papel clave en la mayoría de las condiciones que las personas de edad avanzada padecen, tales como fragilidad, pérdida de masa muscular y otras discapacidades que conducen a una mayor enfermedad y eventualmente a la muerte. La investigación preliminar sugiere que los procesos inflamatorios pueden ser detenidos e incluso revertidos mediante cambios en el estilo de vida y la dieta.

El proyecto NU-AGE, que recibe financiación de la Comisión Europea, está luchando contra el proceso de deterioro crónico e inflamatorio de la salud, acertadamente llamado ‘inflammaging’ (inflamación y envejecimiento). El proyecto se enfoca en la nutrición con la hipótesis de que una perspectiva integral de la dieta va a tener un impacto mayor y beneficioso para lograr un envejecimiento saludable, que las intervenciones individuales de nutrimentos. Esto reduciría el efecto inflammaging y los riesgos de padecer enfermedades del corazón, diabetes y trastornos cerebrales.

El siguiente es un resumen de la edición especial. En los dos primeros trabajos se describe el marco conceptual, el diseño y los motivos del estudio aleatorizado del proyecto de introducción aplicando una dieta mediterránea a 1,250 voluntarios de 65 a 80 años de edad por un año. Los participantes son un conjunto de individuos pre-frágiles y no frágiles, divididos en dos grupos: el de la dieta y el de control, con igual número de hombres y mujeres. El estudio consiste en la medición de una selección de los parámetros nutrimentales, físicos y cognitivos de los participantes antes y después de una dieta de un año.

Según los investigadores de NU-AGE, este es el estudio de intervención dietético más grande de su tipo. La idea es que un enfoque integral, que considere una variedad de datos y que mire los tejidos, órganos y sistemas biológicos como una red, en lugar de evaluar un único tejido y órgano por separado, permitirá perspectivas de mayor calidad.

El estudio NU-AGE también está investigando cómo la deshidratación en los ancianos puede llevar a la discapacidad, por ejemplo, fracturas y enfermedades (tales como infecciones del tracto urinario y accidentes cerebrovasculares). Actualmente, no hay evidencia de una relación causal entre ambos fenómenos. Uno de los puntos cruciales en el análisis es probar si el aumento del consumo de líquidos en las personas mayores mejora los resultados de salud.

Un documento de Susan J. Fairweather-Tait y col., evalúa el estado de la medición de los niveles de hierro en las personas de edad avanzada y las estrategias para la prevención de la deficiencia o exceso de hierro. Las condiciones inflamatorias existentes previas, tales como obesidad y enfermedades degenerativas y crónicas relacionadas con la edad, exacerban el problema de poder medir con precisión los niveles de hierro; se necesitan mejores ‘biomarcadores’ del estado de este mineral. Además, cada vez hay más pruebas de que el metabolismo del hierro se ve afectado por el envejecimiento y la deficiencia de hierro podría ser corregida mediante la dieta o el tratamiento con hierro. Los investigadores esperan poder caracterizar las enfermedades crónicas con mayor precisión e identificar cualquier causalidad o vínculo entre el estado del hierro y la demencia.

Un enfoque de nutrición personalizada

Los micronutrimentos, como zinc, cobre y selenio, desempeñan un papel fundamental en una serie de funciones fisiológicas, mantienen al sistema inmune y proveen antioxidantes. Las complejas interacciones entre los micronutrimentos y los genes podrían ayudar en la comprensión sobre cómo utilizar mejor los nutrimentos en forma de suplementos en la práctica clínica. Se requieren más estudios genéticos y nutrimentales para definir claramente el impacto de estos micronutrimentos.

Por otra parte, apostar por la salud del microbioma intestinal humano es un campo emergente de la nutrición personalizada. Este enfoque podría ayudar a identificar los mecanismos moleculares fundamentales afectados por la dieta y por el inflammaging y conducir a los perfiles básicos de herramientas de salud y de diagnóstico para tratar afecciones como la enfermedad inflamatoria intestinal.

Existen tres documentos cubren la interacción entre la dieta y la microbiota intestinal, el efecto de una dieta moldeada para los ancianos en el deterioro cognitivo y las conexiones del cerebro y del intestino, incluyendo el hígado y el páncreas. Las intervenciones nutrimentales, como la baja ingestión de calorías con la suplementación de nutrimentos, puede afectar en el perfil individual epigenético de las células, por ejemplo, Metilación del ADN, microRNA y órganos. Un mejor conocimiento de las interacciones de los genes con los nutrimentos y el medio ambiente, puede guiar mejor a las intervenciones anteriores sobre la desnutrición en las personas. Y más información genómica puede identificar los impactos de las políticas de recomendaciones generales para la salud en riesgo de las subpoblaciones de ancianos.

Se asume que la inmunosenescencia, que es el deterioro funcional del sistema inmune y los cambios que ocurren en el envejecimiento de los tejidos grasos son las fuentes principales de inflamación. Las intervenciones nutrimentales han mostrado resultados prometedores al enfocarse a algunas deficiencias del envejecimiento del sistema inmunológico; al combinar las intervenciones con un enfoque de dieta total, los beneficios podrían ser mayores.

Es consabido que el ejercicio físico puede beneficiar la salud y el declive relacionado con la edad. Se llevó a cabo un estudio, con ejercicios de resistencia, utilizando una serie de técnicas corporales y máquinas de entrenamiento, con y sin suplementación de proteína, para ver el efecto sobre las funciones cognitivas en las personas mayores frágiles y pre-frágiles. Después de 24 semanas de entrenamiento se observó una mejora beneficiosa en el procesamiento de información sobre la velocidad, la atención de los participantes y la memoria de trabajo.

Sin embargo, la identificación de la mejor dieta para un envejecimiento saludable, es difícil y podría ser ayudada por una base de datos que contenga toda la información biológica y clínica relevante de los pacientes. Una aproximación matemática de esta información, puede ayudar a diseñar intervenciones nutrimentales adecuadas.

Por último más allá de Europa, en Japón, la dieta tradicional de Okinawa representa una combinación de alimentos y se encuentra entre las más saludables del mundo, al nivel de la dieta mediterránea tradicional. Los ancianos de Okinawa que consumen esta dieta, tienen tasas más bajas de enfermedades cardiovasculares, algunos tipos de cáncer y diabetes. Los investigadores NU-AGE resaltan que todos compartimos una misión común para educar al público acerca de la salud, la familia y los beneficios sociales de las dietas tradicionales.

Fuente: Addressing degenerative ageing with long-term and comprehensive dietary studies – www.eufic.org

Referencia: Santoro A, Brigidi P, S. Gonos E, et al. (2014). Mediterranean Diet and Inflammaging in the elderly: the EU project NU-AGE. Mechanisms of Ageing and Development. 136-137:1-162. Published online ahead of print 25 January 2014. DOI: 10.1016/j.mad.2014.01.006

 

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