Mtra. Griselda López

Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición

“Salvador Zubirán”

 

La alimentación en las diferentes etapas de la vida provee al organismo todos los nutrimentos necesarios para llevar a cabo tanto las funciones vitales, como las actividades deportivas y/o de recreación que cada individuo desempeña.

A finales de la etapa de la adolescencia y a principios de la adultez, suele haber un incremento en esas actividades, ya sea por demandas laborales o académicas, o bien, deportivas. Es necesario que, en esta etapa, el individuo desarrolle y se adapte a un estilo de vida saludable que le permita llevar a cabo sus actividades, al tiempo que pueda preservar su salud.

En este estilo de vida saludable, hay cuatro factores principales que deberá tener en cuenta para controlar y obtener el mejor provecho de cada uno.

Alimentación

En la actualidad, los adutos jóvenes que residen en la ciudad, se ven expuestos a un ritmo de vida muy acelerado y cambiante, mismo que modifica la alimentación, lo que conlleva el riesgo de que ésta sea inadecuada.

Se puede ver un incremento en el consumo de comida que es preparada y vendida sobre la vía pública, así como de alimentos con alto aporte de grasas saturadas, azúcares añadidos y sodio. Este patrón de alimentación aumenta las probabilidades de presentar una intoxicación alimentaria, así como enfermedades crónico-degenerativas (diabetes mellitus tipo II, hipertensión arterial, enfermedad renal, eventos cardiovasculares, entre otros), demeritando la calidad de vida y disminuyendo la esperanza de vida de cada individuo.

Algunos puntos que se pueden considerar para tener una alimentación saludable, son lo siguientes:

  • Lleva siempre una botella de agua fresca para el momento en el que tengas sed. Procura consumir alrededor de 2 litros de agua natural al día, asegurando con ello una adecuada hidratación.
  • Realiza un desayuno, o como mínimo, una colación, previo a que comiencen tus actividades.
  • A pesar de la carga de trabajo, respeta un horario específico en el que te puedas relajar y realizar un tiempo de comida o consumir un refrigerio.
  • Planifica las comidas y, de ser posible, prepara colaciones a base de verduras y frutas que ofrezcan un prolongado tiempo de vida fuera de refrigeración, con la finalidad de poder transportarlas hacia la escuela, trabajo, o el sitio donde lleve a cabo sus actividades. De este modo se podrá evitar la descomposición de alimentos, así como la necesidad de comprar alimentos en la calle.
  • Las tiendas de conveniencia pueden ser una buena opción para conseguir algún refrigerio saludable, puedes elegir entre los siguientes: yogur o lácteos descremados y sin azúcar, fruta deshidratada sin sal ni azúcar añadida, atún en agua, fruta fresca, cacahuates naturales, semillas sin sal añadida, principalmente.
  • Si no existe otra opción más que comer fuera de casa, ubica un establecimiento que ofrezca comida lo más similar a tu alimentación diaria, evitando comida rápida y eligiendo alternativas en las que se inlcuyan ensaladas, sopas y guisados variados.
  • Procura no añadir sal a las preparaciones y aderezos o cremas que eleven su contenido kilocalórico y de grasa.
  • Evita promociones del tipo “todo lo que pueda comer”, y selecciona inteligentemente tus alimentos. En caso de que lo desees, elige postres a base de frutas.

Ejercicio

Entre los 20 y 30 años, la condición física de quien no realiza ejercicio comenzará a deteriorarse progresivamente, favoreciendo, a su vez, el desarrollo de enfermedades y demeritará la calidad de vida. Las complicaciones inmediatas de una vida sedentaria serán la pérdida de masa muscular, lo que se reflejará en la disminución de la fuerza de los músculos.

Realizar ejercicio tiene muchos beneficios para el organismo y también para la salud mental. El dedicar, como mínimo, 30 minutos del ejercicio de tu preferencia al día, representará beneficios para la salud, además de que puede ser un tiempo que elijas para compartir con familiares y/o amigos.

Acércate a un profesional del deporte, quien podrá orientarte sobre ejercicios que puedas realizar y continuar de forma progresiva, de acuerdo con tus capacidades y necesidades.

Descanso

Dormir un promedio de 8 horas, en un ambiente tranquilo, silencioso y con poca o nula luz permitirá a tu organismo llevar a cabo procesos de reparación, de manera que, por la mañana, te sentirás con mayor vitalidad y energía.

Estrés

Las situaciones en la ciudad que pueden provocar estrés son muchas, y éste puede ser un factor para desarrollar enfermedades a mediano y largo plazo.

Diversas prácticas de relajación, como escuchar música, practicar yoga o meditación, dar paseos, practicar algún deporte, entre otras, pueden ser de utilidad para que tengas al estrés bajo control, sólo elige aquellas actividades que sean de tu preferencia.

Uno de los órganos que más necesita mantenerse activo es el cerebro. Continuar aprendiendo cosas nuevas es un muy buen ejercicio. Tu cerebro debe continuar siendo estimulado y ejercitado, al igual que el resto de tu cuerpo. Realiza actividades recreativas que vayan de acuerdo a tus gustos.

Es claro que, en la actualidad, el cuidado de la salud se ha vuelto más complejo de lo que fue en tiempos anteriores, sin embargo, existen opciones que están al alcance de la rutina diaria y de la economía familiar para mantener una alimentación, prácticas de ejercicio y descanso adecuados a pesar del ritmo acelerado de vida.

Solamente se requiere de un par de minutos para analizar las opciones que se tienen y los efectos positivos que pueden resultar de ellas, para tomar decisiones y hacer elecciones que aseguren la salud.

Referencias:

  • Fundación Eroski. (2015). La alimentación dentro de un ritmo de vida acelerado. España.
  • Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. (2015). Estilos de vida saludable. Gobierno de España.
  • Organización Mundial de la Salud (OMS). (1999). Glosario de promoción de la salud.
  • Organización Mundial de la Salud (OMS). (Septiembre de 2015). Alimentación sana.
  • Armendáriz Sanz, J. L. (2013). Gastronomía y nutrición. 1era edición. Madrid: Ediciones Parainfo.
  • Guerra García, E. (2002). Gastronomía. México: Universidad Autónoma Indígena de México (UAIM).
  • Vega Franco, L. e Iñarritu Pérez, M. del C. (2010). Fundamentos de nutrición y dietética. 1era edición. México: Pearson.
  • Verdú, J. M. (2008). Tratado de nutrición y alimentación. España: OCÉANO/ergon.
  • Organización Internacional del Trabajo (OIT). (2012). Un enfoque integral para mejorar la alimentación y nutrición en el trabajo: estudio en empresas chilenas y recomendaciones adaptadas.
  • Acuerdo Nacional para la Salud Alimentaria. Estrategia contra el Sobrepeso y la Obesidad. (2010). Cómo preparar el refrigerio escolar y tener una alimentación correcta. Secretaría de Salud (SESA).
  • Acuerdo Nacional para la Salud Alimentaria. Estrategia contra el Sobrepeso y la Obesidad. (2010). Lineamientos técnicos para el expendio o distribución de alimentos y bebidas en los establecimientos de educación básica. Secretaría de Salud (SESA).
  • Fundación Iberoamericana de Seguridad y Salud Ocupacional (FISO). (2014). ¿Qué son las colaciones saludables?

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