Cuando hablamos de grasa corporal, pensamos en las lonjitas que se nos hacen en la cintura o en la cadera. Pero, el exceso de grasa no sólo se da en la parte exterior y visible de nuestro cuerpo.

Uno de los problemas del exceso de grasa es que se acumula alrededor de nuestros órganos internos. Y, como no se ve, es más difícil atender esta situación antes de que se vuelva un problema.

Nuestros órganos necesitan moverse

La grasa que se acumula alrededor de nuestros órganos puede ocasionar un deterior en ellos o impedirles que trabajen como deberían hacerlo, restándoles eficiencia. Es probable que, si una persona tiene exceso de grasa en la cintura y el vientre, también la tenga en los órganos como el estómago o el hígado. Esto se puede determinar con un examen de resonancia magnética.

Una de las principales causas de la acumulación de grasa es el sedentarismo. Es decir, pasar muchas horas sentado o sin hacer algún tipo de actividad física. Entre más tiempo pasemos sentados, más grasa puede acumularse.

Interrumpe el sedentarismo

Lo ideal es que cada hora nos levantemos de la silla, nos estiremos y caminemos unos 3 a 5 minutos. Además, sería muy conveniente complementar esto con hacer ejercicio de intensidad moderada 150 minutos a la semana, por ejemplo, 3 veces a la semana 45 minutos.

Esta cantidad de actividad física puede reducir el nivel de grasa corporal. Si la bajamos, disminuye también el riesgo de padecer enfermedades crónicas como diabetes tipo 2, accidentes cardiovasculares y cerebrales, y le permitiremos a nuestros órganos trabajar mejor.

Hazlo por tu hígado

El hígado es el que más comúnmente se ve afectado por la acumulación de grasa. Este órgano tiene unas 500 funciones en nuestro cuerpo; las más importantes son sacar los desechos del cuerpo, mantener en buen estado la sangre, ayudar a metabolizar las grasas y azúcares, produce bilis, etc.

Tener grasa corporal es necesario porque cumple funciones de reserva de energía en caso de que la necesitemos. Pero, tenerla en exceso, puede desatar problemas serios de salud. No se trata de un tema de aspecto físico, sino de bienestar.

El exceso de grasa corporal deteriora el funcionamiento de nuestro cuerpo porque le estamos pidiendo que trabaje más de lo que debería en condiciones que no le favorecen. Además, la grasa alrededor de los órganos, los hace más lentos y desata procesos de inflamación que pueden poner en riesgo nuestra calidad de vida.

La actividad física o el ejercicio no son soluciones milagrosas. Requieren, por un lado, el esfuerzo de hacerlas diario y, por otro, combinarlas con una dieta que responda a las necesidades de tu cuerpo y con la cantidad de descanso adecuado (sin caer un estilo de vida sedentario).

Recuerda que la actividad física no tiene que ser en un gimnasio, ni prepararte para un triatlón. Puedes hacer cosas más sencillas como caminatas, rutinas de ejercicios en casa o bailar. Claro que lo más importante es encontrar el tipo de actividad física que te gusta, para que sea más fácil incorporarla a tu vida diaria. Este esfuerzo, que puede costar trabajo al principio, será un regalo para tu salud.

 

Fuentes:

https://www.medicalnewstoday.com/articles/320598.php

https://www.sciencedaily.com/releases/2018/01/180109091802.htm?utm_medium=cpc&utm_campaign=ScienceDaily_TMD_1&utm_source=TMD

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