Por sí mismo, el azúcar no es malo. Pero, su consumo excesivo puede traer problemas a la salud. Por ello, se ha estado trabajando en establecer un consumo límite para el azúcar.

Establecer un límite sugerido de consumo máximo de azúcar que no represente un riesgo para la salud no es una tarea fácil. Uno de los problemas es que no se puede calcular con precisión la cantidad de azúcar que tienen alimentos como las frutas o verduras.

Por ello, este cálculo se centra en alimentos que tienen azúcar añadida y en endulzantes como el azúcar de mesa, la miel o jarabes, y jugos de frutas. En estos casos, se puede saber la cantidad de azúcares que contienen porque el fabricante está obligado a ponerlo en la etiqueta del producto.

Pero, a la hora de calcular si estamos teniendo un consumo adecuado de azúcar, es necesario contar las frutas y verduras que comimos en el día, así como las bebidas.

Consumo adecuado

Otra de las dificultades para establecer un límite de consumo que no traiga riesgos a salud es que cada organismo reacciona de manera diferente y tiene necesidades nutricias diferentes. Es decir, no todos necesitamos la misma cantidad de azúcar.

Las personas que naturalmente tienen un metabolismo más acelerado que el promedio, quizá necesiten una fuente de energía extra. En cambio, quienes tienen antecedentes de sobrepeso u obesidad o una tendencia a estas, necesitan moderar más su consumo de azúcar. Lo mismo pasa si hay alguna condición de salud como diabetes, enfermedad cardíaca, etc.

Una de las instituciones que está asesorando en establecer ese límite de ingesta es la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria). Parte del proceso es analizar los efectos del azúcar sobre el peso corporal y la obesidad, la diabetes tipo 2, función del hígado y caries dental.

Para poder establecer un consumo adecuado de azúcar es necesario recopilar información tanto sobre los efectos en quien la consume, pero también de la industria de alimentos, porque el azúcar no solamente da sabor a la comida, también da textura, volumen y, en algunos casos, sirve como conservador.

La EFSA quiere recibir comentarios de varias instituciones científicas para tener un panorama más amplio de lo que debe evaluar y cómo hacerlo, para poder dar conclusiones más acertadas.

Muy probablemente, al final del análisis la recomendación de consumo de azúcar sea un aproximado y no una cantidad fija, por las dificultades que mencionamos arriba. Pero, aun así, será una guía para saber si estamos teniendo un consumo responsable y adecuado de azúcar.

Este tipo de medidas se han hecho necesarias porque el sobrepeso y la obesidad se han convertido en un problema grave de salud pública. Estos padecimientos están relacionados con otros como el síndrome metabólico que afecta el funcionamiento de todo el organismo, la diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas y del sistema circulatorio, etc.

Mientras esperamos las conclusiones de la EFSA, podemos guiarnos por el plato del buen comer y enfatizando que las porciones son la clave en el consumo de azúcar. Hay que recordar que no hay alimentos buenos o malos, sino dietas correctas o incorrectas.

 

Fuentes:

http://www.ift.org/Food-Technology/Daily-News/2018/January/16/efsa-seeks-comments-on-assessment-approach-for-sugars-in-food.aspx

https://www.efsa.europa.eu/en/press/news/180109

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