Fernand Vedrenne

Universidad Iberoamericana

 

La diabetes es una enfermedad que afecta a muchísimos mexicanos. Además, debido a la gran cantidad de personas que padecen sobrepeso y obesidad, existe un gran segmento de la población que está en riesgo de desarrollarla en los próximos años. Tener diabetes no solamente incrementa el riesgo de presentar otras enfermedades graves a lo largo de la vida, sino que también tiene un fuerte impacto en la calidad de vida y en la economía de las personas que la padecen.

Las personas con diabetes tienen problemas para mantener la concentración de glucosa (un tipo de azúcar) en la sangre más o menos constante. Siempre que comemos, nuestro organismo digiere la comida y la rompe en sustancias pequeñas. Una de estas sustancias es la glucosa, que entra al torrente sanguíneo.

Nuestro cuerpo utiliza la glucosa para producir energía, pero necesita de una sustancia, la insulina, para lograr que diferentes tejidos la puedan absorber. Cuando el cuerpo es incapaz de producir insulina o cuando los tejidos no responden adecuadamente a su señal, el cuerpo se vuelve incapaz de mantener la concentración de glucosa en la sangre. Es entonces que la glucosa se acumula.

Existen varios tipos de diabetes, pero 2 de ellos son los más comunes: la diabetes mellitus tipo 1 y la diabetes mellitus tipo 2. La tipo 1 es una enfermedad autoinmune en la que la persona deja de producir insulina por completo. Aunque tiene un componente hereditario, sus causas todavía no han sido determinadas con exactitud, pero suele aparecer en las primeras etapas de la vida (aunque algunos adultos pueden llegar a desarrollarla). La gente con diabetes tipo 1 tiene que usar insulina inyectada durante toda la vida.

La diabetes tipo 2 también tiene un componente hereditario, pero se sabe que aparece con mucha frecuencia en personas con sobrepeso u obesidad. Anteriormente se creía que sólo aparecía en adultos, pero se ha vuelto más frecuente que se presente en gente cada vez más joven. En este tipo de diabetes, el cuerpo deja de responder de manera apropiada a la señal de la insulina. El tratamiento puede incluir una variedad de medicamentos; pero los cambios en los estilos de vida son sumamente importantes. En este artículo, nos vamos a enfocar principalmente en la diabetes tipo 2.

Las personas no desarrollan diabetes tipo 2 de la noche a la mañana, sino que su cuerpo va perdiendo progresivamente la capacidad de regular el azúcar de la sangre de manera autónoma. Existe un periodo intermedio denominado prediabetes.

Además de los genes, existen muchos factores que pueden predisponer a una persona a desarrollar diabetes. Se ha identificado que la obesidad, el sobrepeso y la falta de actividad física son los más importantes y, además, son factores que podemos modificar.

En términos generales, una vez que una persona desarrolla diabetes, no hay forma de curarla. Sin embargo, puede controlarse con cambios en los estilos de vida y con medicamentos. En algunos casos, también es posible mejorar cómo el cuerpo responde a la insulina, lo que traerá por consecuencia que el médico decida disminuir la cantidad de medicamentos que prescribió inicialmente.

Aunque se han propuesto y discutido muchos métodos, no se sabe a ciencia cierta cómo evitar el desarrollo diabetes tipo 1. Sin embargo, todas las personas podemos prevenir el desarrollo de diabetes tipo 2. Existen muchos estudios en los que se ha demostrado que ser una persona físicamente activa, hacer ejercicio de forma regular, llevar una alimentación correcta y mantener un peso saludable pueden disminuir, a la mitad, el riesgo de presentar diabetes tipo 2.

Los estudios científicos han demostrado que 30 minutos por 5 días a la semana de ejercicio aeróbico de intensidad moderada a la semana (150 minutos), es útil para evitar el desarrollo de diabetes. Por otra parte, una alimentación equilibrada, que incluya la cantidad correcta de verduras y frutas, en la que se prefieran los granos enteros sobre los blancos, y carnes como el pescado y el pollo sobre las carnes rojas, también tiene efectos beneficiosos en la prevención de diabetes tipo 2 y otras enfermedades.

Para las personas con sobrepeso y obesidad, los estudios demuestran que una pérdida de peso de solamente el 5% del peso inicial disminuye el riesgo de diabetes a más de la mitad. El mantenimiento posterior del peso es importante, porque también se ha observado que las fluctuaciones de peso continuas (efecto yoyo) aumentan el riesgo de desarrollar diabetes.

En personas que además viven con prediabetes, las recomendaciones son las mismas; aunque muchos estudios han demostrado que el uso de algunos medicamentos puede traer beneficios adicionales. Consulta a tu médico para mayor información. Una persona que ya desarrolló diabetes, también puede prevenir el desarrollo de complicaciones siguiendo las recomendaciones anteriores además de su tratamiento médico.

Si alguien en tu familia inmediata padece diabetes o si tienes sobrepeso u obesidad, quizás te interese saber más sobre cómo prevenir la diabetes. Para esto es importante que consultes a tu médico. Además de ayudarte, te puede referir con un nutriólogo con cédula profesional que podrá guiarte para llevar una dieta correcta, o con otros profesionales según sean tus necesidades. Cualquier tratamiento recomendado por gente no profesional implica riesgos y puede derivar en complicaciones graves.

 

Referencias:

Prebtani APH, Bajaj HS, Goldenberg R, Mullan Y. Diabetes Canada 2018 Clinical Practice Guidelines for the Prevention and Management of Diabetes in Canada: Reducing the Risk of Developing Diabetes. Can J Diabetes 2018;42(Suppl 1)

Diabetes Care 2014 Apr; 37(4): 922-933.

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