El uso de recursos de energía, como el petróleo o el carbón, están dejando de ser tan efectivos como antes. Es importante realizar un cambio en el tipo de energías que usamos.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) celebró el “Día Internacional de los Bosques”, y uno de los temas que se trataron fue el de las energías que estamos utilizando y los efectos que traen.

Por un lado, las energías que actualmente consumimos no son renovables y se acabarán eventualmente. Por otro, la contaminación que se genera a partir de ellas está afectando seriamente al planeta y, por lo tanto, a nosotros.

Salvar los árboles, para salvarnos

Uno de los planteamientos que hace la ONU es que es necesario hacer un mejor uso de la energía proveniente de la madera y del carbón. “Los bosques manejados de manera sostenible, son ecosistemas productivos y resistentes, que proporcionan a la gente medios de subsistencia y energías renovables, junto con madera, alimentos, refugio, aire limpio, agua y beneficios climáticos”, señaló el subsecretario general de la organización, Wu Hongbo.

Según la FAO (Food and Agriculture Organization), el 40% de la energía que se usa en el mundo proviene del uso de la madera. La mitad de la producción de madera es destinada para ese fin. 900 millones de personas dependen de la energía obtenida de la madera, de la que también se obtiene carbón vegetal.

Una estrategia que tenga como objetivo un mejor manejo de los bosques, es clave para la supervivencia del planeta. La madera no solo provee una energía más ecológica, sino que la administración de los bosques implica programas de reforestación para mantener la producción de energía.

Cambio climático

Además, como consecuencia, tendríamos una acción contra el cambio climático. Los árboles dentro de zonas urbanas son capaces de bajar la temperatura del aire de 2 a 3o. La reforestación y el aumento de áreas verdes, es fundamental para mejorar la calidad del suelo y del aire.

Uno de los problemas que tiene usar madera como fuente de energía por las poblaciones que lo hacen, es que tienen métodos poco eficientes que impiden aprovechar al máximo ese recurso. Esto se debe en gran medida a las condiciones de pobreza en la que viven esas poblaciones.

Optimizar el uso de la madera, incluyendo planes de renovación de los bosques, es un proyecto que debe concretarse en los próximos años. Esta misión puede ser costosa en principio, pero traerá también ganancias importantes.

Por ejemplo, en Kenia, la transición a un sistema de producción de carbón vegetal, a partir de la madera, costaría $15.6 millones de dólares en un año aproximadamente. La ganancia que dejaría sería de más o menos $20.7 millones de dólares.

Programas de energía verde que sean sustentables y que consideren la renovación de recursos naturales como los bosques, podría contrarrestar la emisión de gases de efecto invernadero.

En zonas rurales y de pobreza extrema, este tipo de estrategias significan una oportunidad de mejora económica, de salud y de calidad de vida de sus habitantes.

Como podemos ver, tener mejores opciones de energía y optimizar sus usos, nos puede traer beneficios a todos. El futuro, más que nuca, depende de las acciones que emprendamos hoy.

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