Una manzana al día mantiene al médico alejado, pero ¿qué pasa con un trago de tequila? Parece que funciona para las moscas de la fruta: la Drosophila melanogaster busca alcohol para matar avispas parásitas que viven en su sangre. Además, la exposición al alcohol también evita que las avispas pongan sus huevos en las larvas de las moscas.

La investigación publicada en la revista Current Biology, es la primera evidencia de que los animales pueden utilizar el alcohol para combatir infecciones, según los autores.

“Es un documento importante en el campo de la auto-medicación”, dijo Michael Singer, que estudia la ecología y evolución en la Universidad de Wesleyan en Connecticut. “Se amplía el alcance de las posibilidades cuando se piensa en qué tipo [de comportamientos] de animales podrían relacionarse con la auto-medicación”.

Varias especies son conocidas por auto-medicarse, por ejemplo, los primates consumen plantas específicas para purgarse de parásitos intestinales y las orugas ingieren hojas tóxicas cuando están enfermas. La nueva investigación añade ahora a la lista a la Drosophila, y es el primer caso registrado en el que se da la ingestión de alcohol como medicamento de elección.

La Drosophila es una especie de insecto única, ya que a menudo subsiste con la levadura que crece en frutas podridas. La levadura convierte el azúcar de la fruta en energía mediante el proceso de fermentación, el cual genera etanol como subproducto. Así, las moscas de la fruta pasan regularmente sus vidas consumiendo alcohol, el cual es tóxico para la mayoría de los organismos.

También se pasan la vida luchando contra una pequeña avispa parásita, la Leptopilina, que infecta a la Drosophila poniendo sus huevos en las larvas de la mosca de la fruta y creciendo en el torrente sanguíneo de estas. “Con ejemplos de organismos que utilizan las plantas y las toxinas de hongos como protección, nos preguntamos si las moscas estaban usando el alcohol de la misma manera”, dijo Todd Schlenke, biólogo de la Universidad de Emory en Atlanta, Georgia y autor principal del estudio.

Schlenke y sus colegas llevaron a cabo tres experimentos para probar su hipótesis. Primero, se preguntaron si la presencia de alcohol impedía que las moscas se infectaran. Si, lo hizo. Las avispas pusieron significativamente menos huevos en las larvas de mosca que crecían en alimentos empapados de etanol que aquellas que lo hacían en los alimentos de control.

Después, el equipo probó  si el consumo de alcohol ayudaba a las moscas a matar parásitos después de que estas ya habían sido infectadas. Las larvas de moscas infectadas fueron cultivadas en etanol y en el alimento de control y luego disecadas. Las avispas dentro de las larvas de moscas que consumían alcohol, estaban muertas o enfermas; mientras que las que se encontraban dentro de las larvas de control estaban sanas y creciendo. “Las larvas de avispa no pueden manejar el alcohol en la sangre de su huésped y mueren”, dijo Schlenke.

Por último, los investigadores examinaron si las moscas, una vez infectadas, buscarían alcohol como un remedio para su enfermedad. Una vez más, la conclusión fue afirmativa. En una placa de Petri dividida, rica en etanol solo por un lado, el 80% de las moscas infectadas eligió la fuente de alimento con etanol, en comparación con el 30% de las moscas no infectadas. “Se están auto-medicando, -dijo Schlenke-. Están emborrachándose a propósito.”

Los investigadores realizaron los experimentos utilizando tanto una avispa parásito que infecta específicamente a D. melanogaster y una avispa denominada generalista que infecta a una gran diversidad de especies de Drosophila. En ambos casos, la avispa generalista sufrió más que la especialista, lo que sugiere que esta última se adaptó a su huésped “borracho”. Pero hay otra explicación, dijo Singer, la avispa especialista en realidad puede estar manipulando a su anfitrión. “La avispa especialista podría beneficiarse de cierto nivel de ingestión de etanol de su anfitrión, ya que, de acuerdo con la evidencia presentada aquí, esto podría eliminar la competencia del parásito generalista”, dijo.

Además de demostrar el comportamiento innato de auto-medicación de las moscas de la fruta, el análisis sugiere que el alcohol puede ser utilizado como un agente terapéutico, dijo Schlenke. Anecdóticamente, algunas personas afirman que unos tragos de licor fuerte pueden curar una infección estomacal. “Nadie lo ha comprobado”, dijo Schlenke, pero es posible que un estallido de alcohol pudiera dañar a los parásitos transmitidos por la sangre, como la malaria. “¿Podría funcionar para nosotros también? Es una pregunta interesante.”

Aclaración: Este artículo ha sido presentado para indicar que esta es la primera evidencia de que los animales pueden tratar de auto-medicarse utilizando alcohol. Esto no puede ser extrapolado a las personas, el científico solicita que no haya confusiones.

Referencia:  Scudellari M. The Scientist Magazine

Fuente: N.F. Milan et al., “Alcohol consumption as self-medication against blood-borne parasites in the fruit fly,” Current Biology, doi:10.1016/j.cub.2012.01.04, 2012.

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