Dra. Arely Vergara Castañeda

Grupo de Investigación en Ciencias Básicas y Clínicas de la Salud

Facultad de Ciencias Químicas, Universidad La Salle México

 

El sodio es un mineral esencial para la vida y es necesario para llevar a cabo múltiples funciones en el organismo, entre ellas están: que actúa como electrolito, regulando el balance de agua corporal y la presión sanguínea, además de contribuir en el proceso digestivo, en la conducción de los impulsos nerviosos y la contracción muscular. El consumo de este mineral, en cantidades adecuadas, debe formar parte de una dieta equilibrada y correcta.

 

A pesar de que todos consumimos sodio en nuestra dieta, generalmente lo asociamos con el consumo de sal de mesa (cloruro de sodio) y no advertimos que la mayoría de los alimentos lo contienen de manera natural o se agrega en la preparación o procesamiento de alimentos. Esto hace que a veces ingiramos más de lo recomendado. Por otro lado, es importante mencionar que algunos medicamentos también contienen sodio para mejorar su estabilidad y aumentar su absorción.

 

La Organización Mundial de la Salud y la American Heart Association recomiendan un consumo de sodio de 2,000 y no más de 2,300mg al día, respectivamente. En población mexicana, se han reportado cifras por encima de éstas, con un consumo promedio de 3,150mg al día.

 

Los principales factores que contribuyen a dietas ricas en sodio dependen del marco sociocultural, hábitos de alimentación, así como del hecho de que las fuentes más importantes de sodio varían de acuerdo a la región. En general, más del 70% del sodio que consumimos proviene de los alimentos preparados en casa o restaurantes, y de los alimentos procesados. El resto está presente en los alimentos de manera natural (leche, queso, carnes) o se agrega al gusto cuando los consumimos.

 

En México, se ha sugerido que el pan salado o dulce (incluyendo el bolillo, telera, baguette, rebanadas de pan de caja y bollos, así como productos de pastelería), carnes procesadas (carnes delicatesen, fiambres, salchichas, tocino, chorizo, machaca y carnes ahumadas), quesos (panela, Oaxaca, cabra, parmesano, manchego, provolone, queso crema) y tacos representan los principales productos que contribuyen al aporte total de sodio, en aproximadamente un 34%. Además de otros productos que se consideran ricos en sodio como lo son la pizza, sazonadores, sazonadores de chile en polvo y hamburguesas.

 

La sal y el sodio

 

Los términos sal y sodio a veces son utilizados como sinónimos, pero no son lo mismo. La sal de mesa es una combinación de sodio y cloro, donde el primero representa cerca del 40% de su contenido. Es decir, una cucharada de sal aporta aproximadamente 2,300mg de sodio.

 

La sal juega un papel importante en la preparación de alimentos en casa y se ha empleado desde la antigüedad para conservar, condimentar, realzar el color y sabor, mejorar la textura, conservar la humedad o preservar los sabores de los alimentos. Esas mismas aplicaciones se traducen a la industria de alimentos donde el sodio está presente en aditivos que lo contienen, como el glutamato monosódico, bicarbonato de sodio, nitrito de sodio o el benzoato de sodio.

 

Cuidando la cantidad de sodio que consumimos

 

Hoy en día, existen alternativas que pueden favorecer una dieta con un consumo adecuado de sodio, entre ellas la selección de alimentos a los cuales se les ha disminuido o eliminado este mineral y que pueden ser: 1) Libres o sin sodio si aportan menos de 5mg por porción, 2) Muy bajos en sodio cuando aportan menos de 35mg por porción o 3) Bajos en sodio si aportan menos de 140mg por porción.

Es importante señalar que los reducidos en sodio aportan 25% menos cantidad de este mineral que el alimento original. Para ello, la lectura y correcta interpretación del etiquetado resulta una estrategia clave para elegir alimentos que no contribuyan a un consumo excesivo.

 

La mejor manera de cuidar el aporte de sodio en nuestra dieta es estar atentos a los alimentos que lo contienen. El gusto no puede ser la única guía que nos indique el contenido de sodio, hay algunos alimentos no salados que pueden tener un alto contenido de sodio. Por lo que, debemos cuidar el tipo, cantidad y la frecuencia de los alimentos que consumimos; incluso aquellos con un moderado o bajo contenido de sodio, ya que nos pueden llevar a una ingesta excesiva si su consumo es alto o frecuente. Esto puede aumentar el riesgo de enfermedades crónico degenerativas.

 

Referencias:

Why should I limit sodium?  American Heart Association. Disponible en: https://www.heart.org/-/media/data-import/downloadables/pe-abh-why-should-i-limit-sodium-ucm_300625.pdf  Consultada el 15 de agosto de 2018.

 

Norma Oficial Mexicana NOM-086-SSA1-1994.  Bienes y servicios. Alimentos y bebidas no alcohólicas con modificaciones en su composición. Especificaciones nutrimentales.

 

Get the scoop on sodium and salt. American  Heart Association. Disponible en http://www.heart.org/en/healthy-living/healthy-eating/eat-smart/sodium/sodium-and-salt  Consultada el 15 de agosto de 2018

 

The facts on sodium and blood pressure. Academy of Nutritions and Dietetics. Disponible en: https://www.eatright.org/health/wellness/heart-and-cardiovascular-health/the-facts-on-sodium-and-high-blood-pressure Consultada el 10 de agosto de 2018

 

Vallejo, M. Colin-Ramirez, E. Rivera, S. Cartas, R; Madero, M. Infante, O. Vargas, Barron, J. Assessment of sodium and potassium intake by 24-hour urinary excretion in a healthy Mexican population: The Tlalpan 2020 Cohort. Arch. Med. Res. 2017, 48, 195–202

 

Colín Ramírez E, Espionza-Cuevas A, Miranda-Alatriste PV, Tovar-Villegas VI, Arcand J, Correa-Rotter R. Food soucres of sodium intake in an adult mexican population: A sub-analysis of the SALMEX Study. Nutrients. 2017, 9 (810)

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