La dieta experimental se inspiró en la fiesta religiosa del Ramadán, en el que los musulmanes ayunan durante el día y consumen una comida rica en carbohidratos después del atardecer. En el estudio, publicado en la revista Nutrition in the Prevention and Treatment of Abdominal Obesity, los investigadores dijeron que los resultados revelaron una relación entre el consumo de hidratos de carbono por la noche y el patrón diurno de la leptina, “la hormona de la saciedad”, la grelina, “la hormona del hambre”, y la adiponectina; esto muestra el vínculo entre obesidad abdominal, resistencia a la insulina y el síndrome metabólico.

“Se observaron las puntuaciones de hambre más bajas y una gran mejora en los parámetros antropométricos, bioquímicos e inflamatorios en comparación con los controles”, reportó el equipo de investigación.

“Proponemos que la manipulación de una dieta simple que pueda modificar los perfiles hormonales, inducir la pérdida de peso y romper el círculo vicioso metabólico de la obesidad abdominal, tiene numerosas ventajas con respecto a las intervenciones farmacéuticas y quirúrgicas, y debe utilizarse como primera línea de tratamiento”, agregaron.

Obesidad policial

La investigación israelí constó de 78 agentes de la policía de Tel Aviv de 25-55 años de edad con un IMC promedio de 30, que fueron examinados para excluir a las personas con enfermedades cardiovasculares, hipertensión, diabetes mellitus o individuos que habían seguido cualquier tipo de régimen de dieta en el año anterior o hubieran estado embarazadas. Un total de 63 participantes completaron el estudio.

Después se registró la altura, peso, circunferencia abdominal y porcentaje de grasa corporal. Los participantes fueron asignados al azar al grupo de control o al experimental. Este último recibió una dieta estándar baja en calorías (20% de proteína, 30 a 35% de grasa, 45 a 50% de carbohidratos, 1300-1500 kcal) con carbohidratos solo a la hora de la cena, mientras que el grupo control recibió una dieta estándar baja en calorías (20% de proteína, 30-35% de grasa, 45-50% de carbohidratos, 1300-1500 kcal) con carbohidratos durante todo el día.

Se tomaron muestras sanguíneas en ayunas a las ocho de la mañana y luego a intervalos de cuatro horas, mientras tanto los participantes también llenaron un cuestionario de hambre/saciedad cada cuatro horas durante el primer día del estudio. Esto se repitió después de una semana, luego de tres meses y posteriormente a los seis meses.

Se encontró en ambos grupos, tanto en el experimental, como en el de control, una pérdida significativa de peso y una reducción de la circunferencia abdominal, del índice de masa corporal y del porcentaje de grasa corporal, siendo este último mucho mayor, en promedio, en el grupo experimental al final del estudio.

Las puntuaciones de hambre/saciedad fueron 13.7% superiores a los 180 días en la dieta experimental, en comparación con la primera semana de la misma. Por el contrario, el grupo de control reportó una puntuación 5.9% menor en comparación con este punto de partida.

Los investigadores dijeron que esperaban ver un aumento general de la sensación de hambre en el grupo experimental junto con la grelina, la hormona hambre. Sin embargo, las puntuaciones de hambre/saciedad mostraron que este no fue el caso.

“Proponemos que el cambio en la curva de la grelina para bajar las concentraciones relativas en la tarde, pudieron haber contribuido al aumento de la saciedad experimentada durante el día en el grupo de la dieta experimental. Creemos que la alteración en el tiempo de pico de grelina de las horas del día y de la noche, justo antes de la cena, fue otra de las causas en la saciedad elevada durante el día, una mejora de la persistencia en el proceso de pérdida de peso y mejores resultados antropométricos”, concluyeron los realizadores del análisis.

Referencia: S. Sofer, A. Stark, G. Fink, and Z. Madar, “Chapter 35. A Diet with Carbohydrates Eaten Primarily at Dinner: an Innovative, Nutritional Approach to End the Vicious Cycle of Abdominal Obesity”, in Nutrition in the Prevention and Treatment of Abdominal Obesity,  doi:10.1016/B978-0-12-407869-7.00035-0

 

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