En los últimos 10 años, los casos de obesidad infantil han aumentado. Tanto, que muchas personas están preocupadas por ello, desde los padres de familia hasta las Secretarías de Salud.

Esta situación no es exclusiva de México, sino que es, prácticamente, un problema mundial. En el caso de la obesidad, se ha descubierto que hay muchos factores que influyen en que se presente esa enfermedad. Entre ellos está la cantidad de calorías (energía) que se consume en comparación con la que se gasta.

Gastar lo que comes

Idealmente, tenemos que gastar la misma cantidad de energía que comemos. ¿Cómo? Realizando actividad física adecuada. Cuando sucede que no la gastamos, se acumula en nuestro cuerpo causando sobrepeso y obesidad. Esto se conoce como desequilibrio energético.

El azúcar no es la única responsable de darnos calorías. De hecho, todo lo que comemos, todo, nos provee de energía para funcionar. Tenemos que poner atención a la combinación de alimentos que conforman nuestra dieta.

Sabemos que, para resolver un problema, lo primero que hay que hacer es entender los factores que lo provocan. Así que empecemos por el azúcar.

¿Cuánta azúcar comen los niños?

Un estudio reciente, comparó el consumo de azúcar entre 3 países: EE.UU., México y China. Gracias a las encuestas de nutrición, llevadas a cabo por las autoridades competentes de cada país, se encontró que los niños consumen de 124-76, 92-55 y 26-9 gramos por día de azúcar, respectivamente.

El impacto que tiene en nuestra salud y las cantidades recomendadas de consumo de azúcar son temas que los nutriólogos y médicos llevan años investigando. Lo primero que debemos decir es que el azúcar puede formar parte de un estilo de vida saludable y de una dieta correcta para nuestros hijos.

Para ello, es importante que la cantidad de energía que obtenemos de los azúcares sea menor al 10% de todo lo que comemos. Es decir, que las calorías que obtenemos de los azúcares sea mínima para que el resto de nuestra necesidad de energía se cubra con otros nutrimentos.

La idea de esta recomendación es que se mantenga bajo el consumo de azúcares añadidos. El azúcar se añade a muchos productos alimenticos para darles mejor sabor y, en algunos casos, para mejorar el proceso de producción.

Si mantenemos ese consumo de azúcares añadidos en el límite recomendado, de todas formas, podemos tener azúcar de otros alimentos, como frutas, verduras, lácteos o cereales. Así que la energía no nos faltará.

Para saber la cantidad de azúcares añadidos que están consumiendo tus hijos, lee las etiquetas que aparecen en la comida. Hay dos: la frontal, en la que puedes identificarlas como “azúcares totales”. Y la etiqueta nutrimental al reverso del empaque, que indica azúcares y calorías.

 

Fuentes:

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/28960843

http://www.foodinsight.org/understanding-added-sugars-nutrition-facts-panel

 

 

 

Dejar un comentario