Muchas veces se dice que los edulcorantes no calóricos pueden tener efectos negativos en nuestra salud. ¿Qué tan cierto es, según la evidencia científica?

Actualmente, no existe evidencia concluyente de que los edulcorantes no calóricos afecten de manera negativa nuestra salud. Las funciones gastrointestinales no se modifican con el consumo de estos edulcorantes, y tampoco se altera la sensación de saciedad.

Uno de los mitos alrededor de los edulcorantes bajos en calorías, es que aumentan el apetito y nos hacen comer más. Pero, la evidencia científica muestra que estos pueden ser un auxiliar efectivo en el control del peso, cuando se usan como sustituto del azúcar. Es importante que vayan acompañados de una dieta balanceada, actividad física y ejercicio.

¡Tenemos evidencia!

Los edulcorantes no calóricos han sido ampliamente estudiados por expertos científicos, y se ha mostrado su seguridad. Aun así, estos aditivos siguen siendo revisados continuamente para mantener esa garantía de inocuidad.

Mucho se ha discutido acerca del efecto de saciedad que los edulcorantes no calóricos tienen, en contraste con el del azúcar. Incluso se dice que estos edulcorantes podrían provocar sensación de hambre, lo que podría llevarnos a comer en exceso.

En estudios con animales se ha asociado a los edulcorantes no calóricos con un aumento en la ingesta de alimentos en general, ya que supuestamente no producen sensación de saciedad. Hay que recordar que estos estudios tienen un nivel bajo de evidencia y no son concluyentes.

Todos los estudios científicos deben ser analizados por expertos que sean ajenos a la investigación y ser comparados con otros estudios similares, para poder sacar conclusiones válidas.

Cuando se analizaron los estudios que afirman que los edulcorantes no calóricos aumentaban el apetito de los animales, se encontró que eran las porciones con que se alimentaba a dichos animales durante las pruebas, lo que les hacía comer más y no los edulcorantes.

Ayudando a tener una dieta balanceada

El análisis de los estudios que reportan un alto riesgo de obesidad y sobrepeso, asociado al consumo de edulcorantes no calóricos, demuestra que dicho riesgo se minimiza cuando un especialista en nutrición ajusta la dieta de las personas. O sea, cuando los edulcorantes forman parte de una dieta equilibrada.

Esto refuerza la importancia de llevar un estilo de vida que contemple una alimentación variada y actividad física de 30 minutos diarios, mínimo. Si, además, se utilizan los edulcorantes no calóricos, se puede lograr un eficaz control del peso y una posible mejora en nuestra salud.

Cuando hablamos de la nutrición y su relación con nuestra salud, es importante que los estudios científicos sean vistos en un contexto amplio que incluya otras áreas del estilo de vida. En el caso de los edulcorantes no calóricos sucede lo mismo.

Por otro lado, los estudios científicos aislados no ofrecen pruebas suficientemente fuertes como para rechazar el uso de los edulcorantes bajos en calorías. Es necesario que exista una cantidad amplia de investigaciones que sean después analizadas en conjunto (meta-análisis).

Hasta ahora, la evidencia científica apoya los edulcorantes bajos en calorías, basándose en la seguridad de su uso, la ingesta diaria permitida y como parte de un estilo de vida saludable.

Fuentes:

 

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