Desde hace algunos años se han investigado si hay intervenciones dietéticas que ayuden a personas con autismo. Estos estudios siguen algunas pistas de personas que han modificado el tipo de alimentos que comen, mostrando como resultado una mejoría en su comportamiento o una reducción en los problemas de socialización que se derivan del autismo.

Se le llama autismo a un conjunto de trastornos del desarrollo que afectan los comportamientos y las relaciones sociales de las personas. Hay distintos tipos de autismo y se manifiestan de maneras o grados diferentes.

¿Gluten y caseína?

Algunas personas con autismo que han dejado de comer gluten o caseína, han tenido mejorías en la sintomatología. A pesar de estos cambios que sienten los pacientes con autismo, no hay evidencia científica suficiente que respalde estos resultados o que explique por qué sucede eso.

Algunos padres han notado que cuando sus hijos dejan de comer alimentos con gluten o con caseína, muestran mejorías en sus comportamientos sociales. A pesar de que aún no hay una explicación científica para esto, existen dos opciones: una, que los trastornos de autismo estén relacionados con una intolerancia o alergia a estos; o bien, que los microorganismos en el intestino de estos niños necesiten una variedad más amplia de alimentos para funcionar bien.

El gluten es una proteína presente en algunos cereales como el trigo, la cebada, el centeno y, en menor medida, la avena. La caseína es la proteína de la leche y productos derivados. Una dieta libre de gluten o de caseína consiste en ir retirando poco a poco alimentos que contengan estas proteínas.

No es una alergia

En algunos casos, se han realizado pruebas de alergia al gluten y la caseína en niños con autismo y, por lo general, resultan negativas. Sin embargo, hay una teoría que, de ser comprobada, podría explicar las mejorías que presentan los niños con autismo al dejar de comer esas proteínas.

Los investigadores han encontrado niveles anormales de péptidos (conformados por un grupo pequeño de aminoácidos) en personas con autismo. Una hipótesis es que quienes tienen este tipo de trastorno, procesan de manera diferente el gluten y la caseína.

En ese caso, el cerebro identifica a estas proteínas como “tóxicas”, en un mecanismo similar a como detecta los opiáceos. La reacción a estas altera el comportamiento de los niños y agudiza los síntomas de autismo. Pero, esta hipótesis aún no está comprobada.

Una de las dificultades a las que se enfrenta la investigación del tema es que es muy difícil eliminar por completo al gluten y a la caseína de la dieta, ya que muchos alimentos los contienen.

Además, uno de los riesgos de quitar o reducir lo más posible el consumo de gluten es que puede haber una deficiencia de fibra en la dieta. Esto puede derivar en problemas digestivos leves (estreñimiento ocasional) hasta graves (divertículos intestinales, por ejemplo). Así que, si estás eliminando el gluten de tu dieta o de la de tus hijos, asegúrate de comer fibra de otras fuentes como las cáscaras de frutas y verduras.

En el caso de la eliminación de caseína, hay que cuidar que se mantenga el consumo adecuado de calcio, hierro y vitamina D. Esto puedes lograrlo con otros alimentos fortificados o bien con suplementos.

Antes de hacer un cambio así de radical en tu dieta o en la de tus hijos, es importante consultar a un médico especialista para que te oriente sobre de qué manera mejorar la alimentación y la salud.

 

Fuentes:

http://oap-journals.org/ijn/article/558

https://www.webmd.com/brain/autism/gluten-free-casein-free-diets-for-autism#1

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