Dra. Ruth Pedroza Islas

Ingeniería de Alimentos

Universidad Iberoamericana

 

Consumir productos libres de gluten es una tendencia moderna que se ha convertido en un fenómeno social. Si bien es cierto que hasta ahora, la eliminación del gluten de la dieta de los enfermos celiacos es la única terapia para esta condición de enfermedad (Milke, 2017), hay personas que aún sin haber sido diagnosticadas con este padecimiento, han optado por dejar de consumir gluten, argumentando sensibilidad al gluten.

El gluten es un conjunto de proteínas presentes en algunos cereales como el trigo, la avena, el centeno y el triticale y se estima que puede haber 1 enfermo celiaco por cada 170 personas en el mundo.

Pero el resto de las personas que han decidido abandonar el consumo de gluten, sin una razón médica, han logrado que actualmente se tenga un mercado de productos sin gluten (gluten-free), de cerca de 14,000 millones de dólares.

Sin embargo, el alto valor del mercado de los productos gluten-free no es el punto de mayor interés que deseamos exponer. Más bien es dar información sobre una de las consecuencias de decidir una dieta sin gluten.

En los años recientes se ha intensificado la investigación sobre las funciones que la microbiota intestinal tiene para la salud de su huésped, es decir, de las personas. Es relevante que la comunidad microbiana que existe en el intestino (microbiota) tenga un determinado equilibrio entre las especies que lo habitan para contar con una buena función del sistema inmunológico por ejemplo (Salinas de Reigosa, 2013).

El equilibrio en la composición de la microbiota intestinal, puede verse afectado por lo que comemos y se sabe que el consumo de frutas y verduras favorece el crecimiento de la población “benéfica”, mientras que el abuso en el consumo de grasas, lo disminuye. Con esto en mente, se ha estudiado el efecto que la dieta libre de gluten puede tener sobre la función inmunológica en individuos sanos (Velásquez-Manoff, 2015).

De Palma y colaboradores (2009), encontraron que la introducción de una dieta libre de gluten, en personas sanas, producía una reducción en las poblaciones bacterianas que se reconocen como benéficas para la salud humana (Bifidobacterias y Lactobacilos), mientras que se incrementaban las bacterias dañinas como Escherichia coli y otras enterobacterias. También se reduce F. prausnitzii, una bacteria considerada como probiótica a la que se le han atribuido propiedades anti-inflamatorias, así que cuando su población está en baja cantidad, puede favorecerse la inflamación intestinal e incluso la enfermedad de Chron (Sokol y colaboradores, 2008).

La dieta libre de gluten indujo una disminución de las propiedades inmunoestimuladoras que la microbiota intestinal tiene en las personas sanas (Geva-Zatorsky y colaboradores, 2017). Así que dejar de consumir gluten puede comprometer la salud, por el efecto negativo sobre las múltiples actividades inmunomudoladoras que tiene la microbiota intestinal (Sanz, 2010).

No obstante, ahora se está estudiando la sensibilidad al gluten en personas no celiacas que manifiestan alguna sensibilidad al gluten. Entre ellas, se encuentran aquellas que tienen historial de alergias infantiles a los alimentos. También se cuenta con pruebas convincentes de que algunos carbohidratos presentes en el trigo, como los fructanos y galactanos, pueden causar síntomas del síndrome de intestino irritable, lo que podría confundirse con sensibilidad al gluten (El-Salhy y colaboradores, 2015). Esperemos a saber lo que la evidencia científica muestra al respecto.

 

Referencias

El-Salhy M, Hatlebakk JG, Gilja OH, Hausken T. 2015. The relation between celiac disease, nonceliac gluten sensitivity and irritable bowel sindrome. Nutrition Journal 14: 92.

 

Geva-Zatorsky N, Sefik E, Kua L, et al. Mining the human gut microbiota for immunomodulatory organismsCell. 2017; doi: 10.1016/j.cell.2017.01.022.

De Palma G, Nadal I, Collado MC, Sanz Y. 2009. Effects of a gluten-free diet on gut microbiota and immune function in healthy adult human subject. British Journal of Nutrition 102: 1152-1160.

Milke P. Enfermedad celiaca, Parte I: diagnóstico http://www.hablemosclaro.org/Temas/17/114/Enfermedad_celiaca,_Parte_I__Diagn%C3%B3stico#.WO13zdI1_tQ  [Consultada en Abril 11, 2017].

Salinas de Reigosa B. 2013. Microbiota intestinal: clave de la salud. Salus on line 17(2) Agosto: 3-4.

Sanz Y. 2010. Effects of a gluten-free diet on gut microbiota and immune function in healthy adult humans. Gut Microbes 1(3): 135-137.

Sokol H, Pigneur B, Watterlot L, Lakhdari O, Bermudez-Humaran LG, Gratadoux JJ, Blugeon S, Bridonneau C, Furet JP, Corthier G, GrangetteC, Vasquez N, Pochart P, Trugnan G, Thomas G, Blottiere HM, Dore JI, Marteau P, Seksik P, Langella P. 2008. Faecalibacterium prausnitzii is an anti-inflammatory commensal bacterium identified by gut microbiota analysis of Crohn disease patients. PNAS 105 (43): 16731-16736.

 

Velásquez-Manoff M. 2015. Gut microbiome: The pacekeepers. Nature 518 February 26: S4-S11

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