Explicar la obesidad y la diabetes es una tarea compleja, debido a la diversidad de factores que intervienen en el desarrollo de estas enfermedades. Como parte de este gran rompecabezas, los científicos están investigando si hay un componente genético y cómo interactúa con el ambiente en el que se presentan esos padecimientos.

La diabetes tiene orígenes tanto genéticos como ambientales”, afirma Julio Lara Riegos, investigador de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), quien se especializa en el estudio de los polimorfismos genéticos en un contexto de obesidad relacionado con la diabetes tipo 2, en poblaciones mayas del sureste del país.

El material genético de todos los seres humanos es idéntico en 99.9% y solo 0.1% es diferente debido a la sustitución de una base nitrogenada por otra en la secuencia del ácido desoxirribonucleico (ADN). El polimorfismo es un fenómeno en el que esta sustitución de una base por otra supera el 1% en una población. Los polimorfismos provocan que una persona sea más susceptible o estar más protegido frente a distintas enfermedades.

En México, se llevó a cabo el estudio de 800 muestras tomadas de 26 comunidades de Quintana Roo, Campeche y Yucatán (estos dos últimos Estados presentan los más altos índices de obesidad en todo el país). En ellas se identificaron y analizaron 10 polimorfismos genéticos, entre los que destacaron dos por su relación con la diabetes y la obesidad.

Estos dos polimorfismos podrían ser marcadores moleculares de susceptibilidad que, mediante el análisis del modelo de herencia, indicarían que la persona que los porta tiene mayor probabilidad de desarrollar diabetes, que una persona que no los porta. Un aspecto relevante es que los polimorfismos deben estar en un contexto que favorezca el desarrollo de obesidad para que puedan expresarse. Este hallazgo implica un importante avance, ya que identificar un polimorfismo que implica la susceptibilidad a la diabetes puede mejorar las medidas de prevención.

Lara Riegos formó parte del grupo de investigación de alteraciones metabólicas y genéticas de poblaciones indígenas, en el que la investigadora Marta Menjívar ha valorado los polimorfismos de 15 grupos de indígenas de los 68 que hay en el país. “Lo que pretendemos es seguir la pista de estos polimorfismos que están asociados con diabetes en contexto de obesidad, estos fueron los que en esta primera etapa mostraron asociación pero hay otros candidatos que vale la pena evaluar para poder tener una mayor proporción de polimorfismos relacionados tanto con la diabetes como con la obesidad”, concluyó Lara Riegos.

El polimorfismo ABCA1, conocido como ahorrador, destaca por su eficacia para guardar energía a través del colesterol. Su existencia está documentada únicamente en el continente americano, por lo que se considera que fue mediante un proceso de adaptación en el estrecho de Bering lo que provocó el cambio, con el fin de sobrevivir en algún periodo de escasez de alimentos.

Ese polimorfismo se ha mantenido, y en la población maya en una proporción considerable, pero al tener un ambiente de exceso de comida o de comidas altas en contenido energético, ese gen, que puede ser muy eficiente, se convierte en un genotipo (conjunto de genes que dan cierta característica a un organismo) perjudicial que da como resultado la diabetes o la obesidad.

El cambio que produce el ABCA1 provoca la disminución de secreción de insulina en la gente, debido a que es transportador de colesterol. Esto causa que se guarde en el interior de células, y que tenga un impacto negativo en la función adecuada de secreción de insulina.

Para el estudio, financiado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se realizó una extracción de ADN para la identificación de los polimorfismos por medio de la tecnología de reacción en cadena de la polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés) en tiempo real. En una primera etapa se realizó una proyección para describir la población, y en la siguiente se seleccionaron casos control.

Los criterios de inclusión radicaron en que se hablara la lengua maya por dos generaciones hacia arriba, así como haber nacido y permanecido en el lugar de donde se tomó la muestra. En un porcentaje considerable de muestras se analizó el componente genealógico de la población, lo que arrojó en promedio cerca de 98% de componente amerindio, sin ninguna mezcla importante con población europea. La localización de las 26 comunidades mayas se hizo tomando en cuenta la documentación existente que señala que en las zonas sur de Yucatán y poniente de Quintana Roo, fuer hacia donde se retiró la población maya después de la llamada Guerra de Castas en 1847.

Referencia: Narváez, Marytere. “Diabetes y obesidad en población maya”. Agencia Informativa Conacyt, 18 de enero de 2016 – www.conacytprensa.mx

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