Dra. Janeth Margarita Ventura Sobrevilla

Escuela de Ciencias de la Salud

Universidad Autónoma de Coahuila- Unidad Norte

Miembro de la Asociación Mexicana de Ciencias de los Alimentos (AMECA)

 

Sin duda alguna la diabetes es una de las enfermedades que más afecta a la población mundial; en los últimos 40 años la cantidad de diabéticos en el mundo es, prácticamente, 4 veces más alta. La diabetes es una enfermedad metabólica crónica en la cual el páncreas no produce suficiente insulina o bien cuando del organismo no utiliza eficazmente la insulina que produce, por tanto se genera hiperglucemia (mucha azúcar en la sangre). Veamos la definición por partes: metabólica se refiere a que afecta varias partes del cuerpo, crónico quiere decir que está presente y estará por mucho tiempo.

La insulina es una sustancia que se genera en un órgano llamado páncreas, esta sustancia es la que permite que la glucosa o el azúcar que comemos en los alimentos, pueda pasar de la sangre a las células de tu cuerpo, por ejemplo, a tus músculos. En la diabetes, la insulina de tu cuerpo está dañada o tu páncreas no produce la suficiente. Visto de otra manera: imagina que vas a escuchar tus canciones favoritas (azúcar) y conectas la bocina, pero las canciones no se escuchan. Esto puede ser porque algo le pasa a la bocina (páncreas) o porque ese archivo de audio está dañado (insulina), de tal manera que la música no llega a tus oídos (músculos). Una manera de poder medir la resistencia que el cuerpo tiene hacia la insulina es a través del HOMA-IR, que representa las siglas en inglés de “modelo homeostático para evaluar la resistencia a la insulina”.

Existen varios tipos de diabetes, los más comunes son la tipo 1, tipo 2 o diabetes mellitus y gestacional (DG). En este caso hablemos claro sobre la diabetes gestacional; esta ocurre en las mujeres que, durante su embarazo, presentan altos niveles de glucemia en la sangre. Las pacientes con DG tienen mayor riesgo de sufrir complicaciones en el parto, además, tanto ellas como sus hijos son más propensos a desarrollar obesidad y diabetes tipo 2 en el futuro.

Las principales complicaciones de DG a corto plazo son preeclampsia que se considera una elevación en la presión arterial, inflamación o hinchazón y aumento de proteína en la orina, adiposidad excesiva, distocia de hombros (que se refiere a que, al momento del parto, los hombros del bebé se atoran), aborto espontáneo, parto prematuro y macrosomía (es decir, bebés de mayor tamaño al nacer).

En el 46% de los casos de DG se registra obesidad o sobrepeso, es decir, uno de cada dos pacientes con DG tiene mayor peso del normal. El uso de medicamentos durante el embarazo no es recomendado, por lo tanto, un estilo de vida saludable y una buena alimentación son elementales para las pacientes con DG.

Por otro lado, se sabe que la composición de la microbiota (microorganismos que tenemos en el intestino) tiene un papel importante en el desarrollo y los efectos metabólicos de las enfermedades. Entonces, ¿será posible que el consumo de probióticos mejore el estado metabólico durante el embarazo en las pacientes con DG?

Se sabe que los probióticos tienen efectos positivos sobre el metabolismo, por ejemplo, mejorando la sensibilidad a la insulina. Así mismo, algunas enzimas microbianas que producen las bacterias del género Lactobacillus pueden romper los ácidos biliares para liberar aminoácidos en un proceso que se denomina degradación vía enzimática, además, convierten el colesterol en coprostanol en el intestino, por tanto, disminuyen el colesterol.

Por otro lado, se observó que la suplementación con probióticos en pacientes diabéticos durante ocho semanas, redujo la cantidad en sangre de una sustancia que se llama proteína C reactiva (indicador de los niveles de inflamación en el organismo). Por lo tanto, estos paciente redujeron sus niveles de inflamación.

Pero, ¿el consumo de probióticos puede modificar los niveles de azúcar e insulina en sangre o reducir el peso de las pacientes con diabetes gestacional? Es importante mencionar que para tener una evidencia científica más sólida, es mejor revisar los resultados obtenidos de diversos estudios realizados en pacientes diabéticos, a través de lo que se denomina metaanálisis. Esto permite hacer una revisión sistemática de ensayos clínicos, en los cuales los pacientes con condiciones fisiológicas similares recibieron tratamientos similares; así mismo, considera la calidad en la práctica con la cual el experimento fue realizado y la calidad con la cual los resultados fueron publicados.

La eficacia de la suplementación de probióticos en pacientes con DG, se analizó en un metaanálisis que incluyó la comparación de 6 ensayos clínicos controlados aletorizados que involucraron a 830 personas, con un rango de edad de 24 a 32 años, y un peso entre 63 y 95kg. Los criterios de inclusión para esta revisión sistemática fueron: estudios poblacionales publicados, pacientes con DG, suplementación con probióticos, intervención de controles, resultados obtenidos medibles, glucosa en sangre en ayuno y el diseño del estudio. Los principales géneros bacterianos consumidos fueron Lactobacillus, Bifidobacterium y Streptococcus.

Este metaanálisis encontró que la suplementación con probióticos permite reducir la cantidad de insulina en ayuno en sangre y mejorar el índice HOMA-IR. Sin embargo, no tuvo efecto sobre la cantidad de glucosa en ayuno en sangre, el peso y la edad de los pacientes.

Respecto al efecto de los probióticos sobre la obesidad y el sobrepeso, se sabe que los cambios en la composición de la microbiota intestinal, pueden generar inflamación y estrés oxidativo en los pacientes. Este último es un daño que se  genera por un aumento en la cantidad de sustancias oxidantes en el cuerpo. El consumo diario de 200g de yogurt que contenga Lactobacillus acidophilus, Lactobacillus casei y Bifidobacterium longum (108UFC/g) es efectivo para disminuir la inflamación en pacientes con sobrepeso y obesidad.

Por otro lado, el consumo de probióticos aumenta el contenido de sustancias antioxidantes y enzimas antioxidantes como la catalasa, superóxido dismutasa y glutatión peroxidasa. Un aspecto importante a mencionar es que, además, de los altos niveles de azúcar en la diabetes, también existen inflamación crónica y estrés oxidativo, estos tres problemas hacen el tratamiento de esta enfermedad más complicado que el simple uso de medicamentos que controlen la glucemia. Así mismo, el tejido adiposo o la grasa tiene la capacidad de generar moléculas de causan inflamación, por ejemplo, la citocina TNF-alfa.

El cuidado de la microbiota es esencial para mantener un estado saludable, particularmente en las pacientes con DG. Tener una dieta adecuada que, además de controlar la cantidad de grasa, proteína y azúcar, les permita la ingesta de probióticos, será de utilidad para mejorar la calidad de vida las pacientes, pues mejorará el estado metabólico relacionado con la insulina, y reducirá la inflamación y el daño por estrés oxidativo.

Fuentes:

OMS. (2018). Diabetes: Datos y Cifras. Retrieved November 30, 2018, from http://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/diabetes

Pan, J., Pan, Q., Chen, Y., Zhang, H., & Zheng, X. (2017). Efficacy of probiotic supplement for gestational diabetes mellitus : a systematic review and meta- analysis. The Journal of Maternal-Fetal & Neonatal Medicine, 0(0), 1–7. https://doi.org/10.1080/14767058.2017.1376318

Dejar un comentario