Dr. Rodrigo Ávila

Neurocirujano

 

Si te dijera que el ejercicio físico es capaz de retardar el envejecimiento, o mejor aún, que podría incluso hacer crecer las zonas de tu cerebro que regulan la memoria, que son las mismas que se afectan en la enfermedad de Alzheimer, ¿cambiarías algo de lo que haces actualmente?

Envejecimiento acelerado vs. envejecimiento exitoso

Se sabe que existen factores que provocan un “envejecimiento acelerado”, que están relacionados con el estilo de vida, hábitos, factores genéticos, medio ambiente, etc. Entre ellos, está la frecuencia y el tipo de esfuerzo físico que realizamos día a día. La actividad física ha cautivado la atención de las neurociencias por su efecto favorable en el denominado “envejecimiento cerebral exitoso”, que es retrasar el envejecimiento del cerebro. Imagina que es algo así como la mejor crema antiarrugas: no solo las previene, también te quita una que otra que ya tengas.

La idea de un envejecimiento cerebral exitoso, propone que la actividad física puede facilitar procesos de neuroplasticidad, es decir, favorece que el cerebro pueda reconfigurarse y reorganizarse de manera positiva a lo largo de toda tu vida.  Esto implica una mejor adaptación a nuevas circunstancias y exigencias del entorno.

Los dos elementos principales del envejecimiento cerebral son la pérdida de volumen cerebral y la disminución de la memoria. Las zonas que más se afectan con la edad son la corteza prefrontal, el núcleo caudado y la parte medial del lóbulo temporal.  Se piensa que la disminución de su tamaño precede y conlleva mayor pérdida de la memoria y alteraciones cognitivas.

¿Cómo repercute el ejercicio físico en tu cerebro?

En diferentes estudios se ha observado que mejora las funciones ejecutivas y la memoria, también aumenta la concentración y la capacidad de aprender nuevas cosas. Estudios epidemiológicos sugieren que incluso puede reducir el riesgo de Alzheimer.

Por ejemplo, los ejercicios aeróbicos promueven la neurogénesis (formación de neuronas nuevas) en una zona específica del cerebro (en el giro hipocampal dentado) e inducen la formación de vasos (angiogénesis) que permiten mejor irrigación en el tejido cerebral (parénquima). Esto equivale a un aporte de oxígeno y glucosa más eficiente en tu cerebro.

El ejercicio también disminuye el estrés oxidativo, la adhesión vascular y mejora el metabolismo del óxido nítrico. En principio tiene un efecto anti-inflamatorio en todo el cuerpo, sólo te recuerdo que el cerebro es más propenso a ser lastimado por estos estímulos que el resto de tu cuerpo. ¿Todavía tienes dudas de las ventajas de hacer ejercicio?

¿Hay alguna edad límite para empezar a hacer ejercicio?

Nunca es tarde para empezar. En los estudios, se ha visto que haber hecho ejercicio en algún periodo de tu vida, no es suficiente. Hay que continuar con la actividad física, ya que se ha observado que los efectos positivos se revierten gradualmente si optas por una vida sedentaria.

En adultos mayores previamente obesos, se ha reportado que, al implementarles rutinas de ejercicio, mejoran también sus funciones ejecutivas y la velocidad de procesamiento de información. La actividad física también hace que disminuyan los famosos episodios de “haber olvidado algo”. Pero, lo más sorprendente es que el hipocampo puede incrementar su tamaño. Esta parte del cerebro está relacionada con la memoria y la orientación espacial.

¿Cuanto ejercicio tengo que hacer para ver cambios?

Se han reportado cambios volumétricos favorables en tan solo 3 meses de hacer ejercicio, aunque otros estudios sugieren 6 meses. Aún no hay un mínimo de ejercicio diario establecido. Lo cierto es que no estamos buscando el mínimo indispensable, sino hacer un cambio contundente en nuestros hábitos. La actividad física debe ser tan normal en tu vida como bañarte, dormir, etc.

Reflexión final

Hacer ejercicio no cuesta dinero, solo se necesita voluntad. No hay una edad para empezar. Tampoco se sabe exactamente a qué edad tiene mayor beneficio respecto del retraso del envejecimiento de tu cerebro, pero sí hay una asociación clara entre la actividad física y un volumen cerebral mayor en la corteza prefrontal y el hipocampo. Si bien no es una ecuación lineal, sí hay correlación entre la disminución de tamaño del hipocampo y el inicio de Alzheimer.

Se desconocen los efectos positivos del ejercicio en tu cerebro a largo plazo, pero dime, ¿estás dispuesto a esperar a llegar a la vejez para descubrirlo? El ejercicio es lo más cercano que tenemos a la fuente de la juventud; ahora que lo sabes, ¿qué esperas?

 

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