Dra. Ana Isabel Jolly Vallejo

Universidad Anáhuac

 

Para incluir el consumo de golosinas en una dieta correcta en los niños, es importante mencionar la definición de alimentación, según el Glosario de términos de alimentación del Fomento de nutrición y salud. Alimentación es el conjunto de procesos biológicos, psicológicos y sociales relacionados con el consumo de alimentos (Jolly, 2015).

Las golosinas son parte de la característica social de la alimentación y forman parte de la dieta, sobre todo, de los niños. Saber las mejores maneras para incluirlas y aun así tener una dieta correcta es fundamental. Por ello, se deben considerar ciertas recomendaciones de los factores relacionados con el consumo de alimentos en los preescolares como son (Gil, 2010):

  • Ambiente familiar, en donde se observa que el niño adquiere la misma actitud que la familia en relación a las preferencias de los alimentos
  • Relación positiva con alimentos, se debe respetar la auto regulación y ofrecer alimentos saludables, evitar que los alimentos sean utilizados como premios o castigos, ya que no existen alimentos buenos o malos (Satter, 2005).
  • Publicidad e información en los medios de comunicación; la información que transmiten puede influir en las preferencias y elecciones de alimentos
  • Los compañeros de la misma edad también afectan las decisiones de alimentación de los niños. Estas elecciones podrían provenir de imitar a otros niños o familiares
  • Evitar el consumo de alimentos frente al televisor, ya que reduce la actividad física. Además, hay que aumentar el consumo de energía (Cerón, 2010; Zudaire, 2010)

Es importante que los padres de familia reciban orientación alimentaria relacionada con el tamaño y número de raciones correctas que se recomiendan consumir a lo largo de la vida. Uno de los principales problemas en la alimentación infantil son las porciones inadecuadas; ya que se les sirven raciones mucho más grandes que las que realmente necesitan. En algunas ocasiones, se fuerza a los niños a comer hasta terminar lo que se ha servido en el plato, afectando el sentido de saciedad y de autocontrol respecto de la alimentación que naturalmente poseen.

Se debe reconocer que, desde el sexenio pasado, se ha prohibido la venta de alimentos industrializados en las escuelas. Sin embargo, no existe control en la oferta de productos que se ofrecen en un perímetro de 500m alrededor de las escuelas, además de que las opciones no industrializadas que se procuran dentro de los colegios, generalmente, aportan un alto contenido de calorías. En estas condiciones, se ofrecen alimentos no higiénicos, cuyos contenidos energéticos no están determinados en los empaques y no se considera el tamaño de las raciones.

Entonces, se debe conocer lo que realmente necesita el niño en relación al aporte de energía de los alimentos y su concentración en nutrimentos. Algunos nutrimentos pueden aumentar dicha ingesta, como son los lípidos o grasas, o los hidratos de carbono refinados. Por lo tanto, se debe analizar la conducta de los niños frente al consumo de alimentos, ya que, de acuerdo a Lorenzo en el 2007:

  • El niño ajusta su ingesta energética de acuerdo a lo que está presente en los alimentos
  • En las escuelas, comedores escolares y en casa deben fomentar los hábitos de alimentación correctos, considerando la cantidad, la frecuencia y el tipo de alimentos. Esto se puede hacer con ayuda de menús bien planeados, y con la supervisión del consumo de dicho menú, ya que, por más nutritivo y saludable que sea, si el pequeño no lo consume, no servirá de nada
  • Se deben utilizar colores y sabores variados, así como preparaciones atractivas para esta edad (Mataix, 2009)
  • Permitir que pase el tiempo suficiente entre comida y comida

Los pequeños deben aprender que las golosinas son alimentos que pueden incorporarse a la dieta correcta en las cantidades y frecuencia adecuadas. Esto es, de acuerdo a la necesidad energética de cada uno de los niños. Estos productos están diseñados para que sean consumidos por los menores, son atractivos en colores y texturas; sin embargo, el exceso puede conducir a problemas de obesidad y diabetes. La dieta no puede basarse en estos productos únicamente, ni usarlos como principal fuente de energía para los pequeños.

De acuerdo con las recomendaciones de energía y nutrimentos para los niños, se puede concluir que los alimentos considerados en el grupo de los azúcares, al que pertenecen las golosinas, tienen una sugerencia de consumo de entre dos y cuatro raciones.

Los niños deben regular el consumo de estos productos, ya que los refrigerios deben aportar entre 220 y 275 kilocalorías. Evitar que se consuman en exceso es importante, por la cantidad de energía que aportan. Se debe aprender a revisar el aporte de energía reportado en las etiquetas.

Dentro de los puntos a resaltar hay que mencionar la necesidad del cerebro de tener glucosa para mantener sus funciones; las golosinas aportan en su mayoría glucosa, por lo tanto, se pueden consumir de manera moderada y siempre respetando la cantidad de energía necesaria para mantener la salud.

Es recomendable fomentar el hábito del desayuno en los menores, para evitar que las golosinas se utilicen para sustituir el primer alimento del día.

 

Referencias:

Cerón R, M. (2010) El niño y la televisión. México; Boletín del Hospital Infantil de México “Federico Gómez” 13 de julio de 2010.                                                 Disponible en:  www.mipediatra.com/infantil/tv.htm

Gil, Á. Director. (2010) “Tratado de nutrición”. Madrid: Editorial Médica Panamericana.

Jolly V., A. I. (2015). Familia y obesidad en preescolar: un estudio multifactorial en los CENDI de la Delegación Tlalpan, México, Distrito Federal. (Tesis de doctorado). Instituto de Enlaces Educativos: México.

Lorenzo, J., et al (2007) “Nutrición del niño sano”. Rosario, Argentina: Corpus Editorial y Distribuidora.

Mataix, V. J. (2009) “Nutrición y alimentación humana” Madrid, España. Ergón. 2ª edición.

Satter, W. (2012) Do children lose the ability to self-regulate? In Preventing Child Overweight and Obesity: Raising children to be competent eaters. Family Meals Focus # 65. USA.

Zudaire, M. (2010) Comer y ver la tele, una mala receta. Disponible en: http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/infancia_y_adolescencia/2010/03/26/191990.php

 

 

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