La comida “chatarra” trae a la vida la idea de que la basura de uno es el tesoro de otro. De hecho, el origen de esa frase idiomática -del diario de la Cámara de la Literatura Popular, Ciencia y Artes en 1879- se refiere a la alimentación: En verdad, así como la carne de un hombre es veneno de otro, la basura de uno es el tesoro de otro hombre.

Algo similar sucede con la comida “chatarra”. Por definición es mala. Y todo el mundo parece creer que conocen la comida “chatarra” cuando la ven. Pero el consenso sobre una definición práctica, de fácil comprensión para las masas, es difícil de lograr.

Las etiquetas al frente de los empaques de alimentos del tipo “semáforo”, representan una propuesta para ayudar a los consumidores a reconocer fácilmente los alimentos con baja calidad nutricional. Sin embargo, la resistencia de la industria alimentaria ha sido feroz. Después de presionar bastante esta propuesta en el Reino Unido, los reguladores de salud comenzaron a permitir una aplicación voluntaria el verano pasado. Proporcionando evidencia de qué tan difícil es el progreso en este reino, la Comisión Europea está investigando las denuncias por las cuales este etiquetado voluntario esta “influyendo en la elección del consumidor.”

En los EE.UU., la Asociación de Fabricantes de Comestibles ha mantenido estas propuestas de etiquetado a raya al adelantarse a ellos con su propio sistema frontal de datos. La etiqueta está libre de cualquier sugerencia cualitativa sobre el estado de la comida “chatarra”. La etiqueta sólo ofrece una gran cantidad de información y la oportunidad de mencionar nutrimentos útiles sólo para las declaraciones de salud. Es una gran fórmula para conseguir que los consumidores se deslumbren y vayan a comprar sus botanas de azúcar.

Mientras tanto, la Sociedad Americana de Nutrición (ASN por sus siglas en inglés) ha publicado una declaración científica señalando algunas verdades obvias acerca de la calidad de la nutrición y los alimentos procesados:

  • Tanto los alimentos frescos y los procesados ​​constituyen partes vitales del suministro de alimentos. Los alimentos procesados ​​contribuyen a la seguridad alimentaria (asegurando que haya suficiente alimento disponible) y la seguridad nutricional (asegurando que la calidad de alimentos satisfaga las necesidades humanas de nutrimentos).
  • Las dietas son más propensas a cumplir con las recomendaciones de orientación alimentaria si los alimentos ricos en nutrimentos, ya sea procesados o no, se seleccionan.

Como para demostrar la falta de consenso sobre este tema, David Katz, condena y concede un papel para los alimentos procesados ​​en su crítica de la declaración de la ASN:

  • En el extremo, se trata de que estos alimentos casi brillen en la oscuridad. Por otro lado, cocción, congelación, secado y fermentación son también formas de procesamiento, por lo que el salmón a la parrilla, los guisantes congelados, los higos secos y yogur orgánico también son “alimentos procesados”. Mucho depende de exactamente lo que queramos decir.
  • Hay un argumento racional aquí que dice que debemos hacer lo mejor que podamos con el suministro de alimentos que tenemos y no hacer que lo perfecto sea enemigo de lo bueno.

Connie Weaver, autora principal de la declaración científica, resumió el estado de cosas así:

  • Una falta de definiciones estándar para los distintos niveles de alimentos procesados ​​ha sido una gran parte de los conflictos y las cuestiones relacionadas con los alimentos procesados ​​hasta la fecha.
  • Hacemos una llamada en el documento para que las partes interesadas trabajen en estas definiciones. Hasta que la gente pueda hablar utilizando un lenguaje común, terminan por no hablar. Si somos capaces de resolver estas situaciones que apagan el diálogo, entonces podemos llegar a nuestro objetivo de mejorar la calidad del suministro de alimentos para los estadounidenses y más allá.

Mientras, la estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad (NAOS) de España que se puso en marcha en el año 2005 y que ha puesto a España en un lugar destacado entre los países a los que se les atribuye un mayor dinamismo al enfrentarse al reto de contrarrestar la epidemia de obesidad  declara que: “NO HAY ALIMENTOS BUENOS O MALOS, SINO DIETAS CORRECTAS O INCORRECTAS”

Referencias:

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