Según un estudio publicado en el British Journal of Nutrition, comer un puñado de almendras puede ayudar a reducir el riesgo de enfermedad cardiaca coronaria (CHD) en poblaciones con concentración anormalmente alta de grasa en la sangre (hiperlipidemia).

Se ha demostrado que el consumo de almendras está asociado con un menor riesgo de enfermedades del corazón, el cual puede estar relacionado con su composición de ácidos grasos (AG), pero el efecto del consumo de almendra sobre la composición de los AG séricos, aún no se sabe.

Investigadores en Canadá (y un representante del Consejo de Almendras de California) trataron de determinar si el consumo de almendras alteraría el perfil de AG séricos y el riesgo de enfermedad coronaria, mediante el uso de la puntuación de riesgo a 10 años de Framingham, en una forma dependiente de la dosis en pacientes con hiperlipidemia en comparación con un grupo de control alto en carbohidratos, incorporando almendras en las intervenciones dietéticas.

A lo largo de tres fases de la dieta de 1 mes cada una, 27 participantes con hiperlipidemia incorporaron 1770kJ/día de una de las siguientes: dosis máxima de almendras (50 a 100 gramos/día), dosis media de almendras con dosis media de muffins; o dosis completa de muffins (control). Se obtuvieron muestras de sangre en ayunas, en las semanas 0 y 4 para determinar las concentraciones de ácidos grasos.

Los investigadores encontraron que el consumo de almendras aumentó el ácido oleico (AO) y el contenido de ácidos grasos monoinsaturados (MUFA por sus siglas en inglés) en el suero TAG y fracciones NEFA, que están inversamente asociadas con factores de riesgo lipídicos de cardiopatía coronaria y un estimado general de 10 años de riesgo de cardiopatía coronaria.

En los dos grupos de dosis media de almendra y dosis completa, las proporciones del AO y MUFA en la fracción TAG, la puntuación de riesgo a 10 años de Framingham se asoció inversamente con el porcentaje de variación del AO y ácidos grasos monoinsaturados contenido en la fracción TAG. Las proporciones de ácidos grasos monoinsaturados en el TAG y fracciones de NEFA se asociaron positivamente con cambios en las concentraciones de colesterol HDL.

Del mismo modo, la puntuación Framingham de riesgo a 10 años de cardiopatía coronaria estimado, se asoció inversamente con el porcentaje de variación del AO y el contenido de ácidos grasos monoinsaturados en la fracción NEFA.

Fuente: Nishi S, Kendall CW, Gascoyne AM, Bazinet RP, Bashyam B, Lapsley KG, Augustin LS, Sievenpiper JL, Jenkins DJ. 2014. Effect of almond consumption on the serum fatty acid profile: a dose-response study. British Journal of Nutrition Oct; 112(7):1137-46. doi:10.1017/S0007114514001640  Epub 2014 Aug 20.

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