Los lácteos son de esos productos que generan dudas en muchas personas: ¿los debo comer? ¿Qué tanto y con qué frecuencia? ¿Tienen mucha grasa? ¿Tienen compuestos que me harán daño? Pero, quizá la pregunta más frecuente es esta: ¿qué tan nutritivos son realmente?

La respuesta es… ¡mucho! Los lácteos son de esos alimentos procesados que contienen una buena cantidad de nutrimentos. Para empezar, nos aportan calcio y vitamina D.  En el caso de estos dos nutrimentos, los alimentos procesados hacen un gran trabajo ayudándonos a incluirlos en nuestra dieta. La vitamina D y el calcio están relacionados con la salud de los huesos y de los músculos.

Proteínas y probióticos

Los lácteos, como el queso y la leche, son una fuente importante de proteínas. Las proteínas mantienen la salud de los músculos y ayudan a mantener fuerte el sistema inmune, entre otras muchas funciones. Además, pueden ser útiles en la pérdida y control de peso.

El yogur, otro producto lácteo, además de proteínas, contiene probióticos que son benéficos para la salud intestinal y del sistema inmune. Algunos estudios científicos sobre probióticos los relacionan como preventivos de ciertos tipos de cáncer y de enfermedades en el colon.

Dejar de consumir lácteos puede significar estar obteniendo menos nutrimentos de los que necesitamos. Esto puede derivar en algunas enfermedades o en el deterioro de los huesos. En específico, la vitamina D y el calcio no son tan fáciles de obtener en la dieta, así que los lácteos son una buena opción para tener la cantidad adecuada de esos nutrimentos.

Hay personas que tienen dificultades para digerir los lácteos (intolerancia a la lactosa). Para ellos, hay una gama de productos lácteos que son deslactosados y sin lactosa y son de fácil digestión. Pero, si estás considerando dejar de consumir estos productos, consulta a un médico o nutriólogo que pueda guiarte en el proceso y recomendarte suplementos o alimentos que te permitan mantener el consumo adecuado de vitamina D y calcio.

Últimamente, en redes sociales circula información que dice que la leche es tóxica o que tiene pus. Pero, no hay muestras científicas que prueben esas falsas acusaciones. Por el contrario, la evidencia científica señala la importancia de consumir productos lácteos por ser una buena fuente de calcio y vitamina D. Antes de creer los mitos que se dicen sobre los lácteos, consulta a un nutriólogo para preguntarle, o bien, busca referencias científicas confiables. Recuerda que no hay alimentos buenos o malos, sino dietas correctas o incorrectas.

 

Fuentes:

http://www.foodinsight.org/packaged-dairy-cheese-yogurt-milk

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22074800

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