El desarrollo y la lactancia del demonio de Tasmania podrían ser la clave para tener antibióticos naturales contra bacterias que se han hecho resistentes a esas medicinas.

El demonio de Tasmania puede representar más que los recuerdos de alguna caricatura que vimos en la infancia, ya que la leche materna de esta especie podría tener la respuesta contra los microorganismos resistentes a los antibióticos que conocemos.

El papel de la lactancia en el desarrollo del sistema inmune del demonio de Tasmania es mucho más importante que en otras especies. Este marsupial tarda solo 30 días de gestación y una vez que nace, se mete a la bolsa de su madre para terminar de desarrollarse.

Esto hace que su sistema inmune sea más delicado que el de otras especies y obtiene la mayoría de sus defensas de la leche materna. El demonio de Tasmania tiene un sistema inmune casi por completo formado gracias a los nutrimentos de la leche de la madre.

Un demonio que puede salvarnos

Algunos científicos australianos se dieron a la tarea de analizar el sistema inmune del demonio de Tasmania y de la leche de este animal para entender cómo funciona. Lo que encontraron fue sorprendente.

Uno de los mecanismos de defensa de todos los mamíferos se da cuando la madre le pasa a la cría péptidos (compuestos conformado por aminoácidos) contenidos en la leche materna. Estos péptidos se llaman catelicidinas.

Nosotros tenemos un tipo de catelicidinas, pero el demonio de Tasmania tiene 6 (otros marsupiales tienen hasta 12). Los péptidos identificados en la leche materna de demonio de Tasmania tienen la capacidad de matar patógenos que son resistentes a los antibióticos que usamos los humanos.

Quizá la potencia de esos péptidos se debe a que los demonios recién nacidos necesitan sustancias más potentes para poder terminar de desarrollarse en la bolsa materna, ya que esa bolsa contiene bacterias y microorganismos que podrían matarlos.

Algunos microorganismos que causan enfermedades en los seres humanos, se han vuelto resistentes a los antibióticos con los que nos curábamos. Esa resistencia se debe precisamente al uso excesivo e indiscriminado de estos medicamentos; las bacterias se vuelven más fuertes como una respuesta evolutiva porque ellas buscan lo que cualquier ser vivo: sobrevivir.

Queremos más demonios de Tasmania

La investigación sobre la leche materna y el desarrollo del sistema inmune del demonio de Tasmania todavía no arroja resultados concluyentes, pero sí da un horizonte esperanzador contra las bacterias que ya no responden a los antibióticos tradicionales.

Aún falta terminar de identificar los genes y la composición de la leche del demonio de Tasmania para determinar si se puede utilizar en humanos. Además, todavía no se tiene claro por completo cuál es la relación entre los microorganismos presentes en la bolsa materna y el desarrollo del sistema inmune de la cría.

Por otro lado, dado que este mamífero es una especie en extinción, antes de utilizar su leche es necesario hacer un plan de conservación y reproducir más demonios de Tasmania. El camino es aún largo, pero podría ser el principio de una nueva era de antibióticos naturales. ¡Gracias demonio!

Fuentes:

 

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