Dra. Vanessa Fuchs Tarlovsky

Hospital General de México

Dra. Erika Areli Rosas Gonzalez

IPN

Según GLOBOCAN, en México, durante el 2018, el cáncer más frecuente en hombres fue el de próstata, presentándose hasta en el 29.3% de los casos nuevos, en hombres de todas las edades. En segundo lugar se encuentra el cáncer colorrectal (9.1%), de testículo (5.4%) y de pulmón (5.3%) (1).

Existe controversia sobre el papel que juega el estilo de vida y la alimentación como factor de riesgo en el desarrollo de cáncer (2); sin embargo, hay indicios de que la dieta es un potencial modulador del riesgo en cualquiera de los diferentes tipos.

El estrés oxidativo es un componente clave en el desarrollo de cáncer. Las especies reactivas de oxígeno (ROS) son generadas por nuestro organismo como consecuencia de la respiración aeróbica, y su presencia puede causar daño celular por medio de diferentes vías, entre ellas, la mutación de ADN (3).

Los antioxidantes son sustancias que contrarrestan los efectos del daño por los procesos fisiológicos de oxidación que ocurren en los tejidos, son enzimas o nutrimentos que disminuyen el daño celular (4). Su utilización ha mostrado impacto en la prevención de diferentes tipos de cáncer, sea con la ingestión de alimentos o con la suplementación de los principios activos. El efecto que causan no se limita a la prevención, se extiende a situaciones en las que la enfermedad ya se ha instaurado, reduciendo la mortalidad y las recaídas por cáncer (5).

Algunos de los antioxidantes más conocidos para la prevención de cáncer son la vitamina A, C, E, selenio, polifenoles (frutas y verduras de color rojizo) y algunos fitoquímicos (curcumina, resveratrol y algunos cítricos) (6,7), de los cuales se tiene evidencia de ser benéficos para la prevención, pero en algunos casos sin ser contundentes sobre su efecto.

El consumo de té verde, soya y granada, se ha visto asociado a la reducción de riesgo de cáncer de próstata. Sin embargo, la información existente aún es insuficiente y se requieren mayores estudios para indicar las dosis y su efecto profiláctico en la dieta (8–10).

Se ha evaluado el uso de vitaminas y selenio en la prevención de cáncer, sin mostrar efecto en el desarrollo o disminución de la mortalidad en estos pacientes (11). En 2017 una investigación reportó que niveles altos de antioxidantes en la circulación no se encontraron asociados a una disminución de alteraciones precursoras del cáncer a nivel de ADN, evidenciando la necesidad de estudios más profundos que evalúen su impacto (12).

Los polifenoles son un grupo de compuestos, encontrados en alimentos de origen vegetal, que han demostrado efectos biológicos como antioxidación y antiinflamación. Ejemplo de estos antioxidantes son:

  • El té verde y el negro, ricos en galato de epigalocatequina (EGCG), que bloquea una enzima que da señal a las células para evitar la destruccion celular. Inhibe la proliferación de las células del cáncer de mama y próstata.
  • La curcumina hace lento el crecimiento de las células cancerosas en la próstata bloqueando el ciclo celular, aumentando la destruccion celular y evitando la invasión y migración de las células cancerígenas.
  • La granada, rica en ácido elágico, inhibe la proliferación celular del cáncer de próstata y favorece la destrucción de células malignas.
  • El brócoli, rico en isotiocianato y sulforafano, inhibe el crecimiento y promueve la destrucción de las células cancerosas.

A pesar de los efectos benéficos que los antioxidantes han mostrado como adyuvantes en el tratamiento contra el cáncer, la evidencia de su suplementación o adición a la dieta como preventivo es dispar e insuficiente; cualquier suplementación debe ser vigilada por personal médico, debido a los riesgos que algunos alimentos y suplementos pueden generar.

Aun así, la calidad de la alimentación ha demostrado tener influencia en el desarrollo de cáncer, por lo que una dieta adecuada y balanceada puede reducir el riesgo de desarrollar cáncer y otras enfermedades.

Bibliografía

1. The Global Cancer Observatory. Mexico [Internet]. Globocan:México. 2018 [citado el 18 de mayo de 2019]. Disponible en: http://gco.iarc.fr/today/data/factsheets/populations/484-mexico-fact-sheets.pdf

2. Grosso G, Bella F, Godos J, Sciacca S, Del Rio D, Ray S, et al. Possible role of diet in cancer: systematic review and multiple meta-analyses of dietary patterns, lifestyle factors, and cancer risk. Nutr Rev. junio de 2017;75(6):405–19.

3. Fuchs-Tarlovsky V. Role of antioxidants in cancer therapy. Nutrition. enero de 2013;29(1):15–21.

4. Kumar S, Sharma S, Vasudeva N. Review on antioxidants and evaluation procedures. Chin J Integr Med. el 6 de octubre de 2017;

5. Athreya K, Xavier MF. Antioxidants in the Treatment of Cancer. Nutr Cancer. el 17 de noviembre de 2017;69(8):1099–104.

6. Chikara S, Nagaprashantha LD, Singhal J, Horne D, Awasthi S, Singhal SS. Oxidative stress and dietary phytochemicals: Role in cancer chemoprevention and treatment. Cancer Lett. 2018;413:122–34.

7. Wu X, Cheng J, Wang X. Dietary Antioxidants: Potential Anticancer Agents. Nutr Cancer. 69(4):521–33.

8. Miyata Y, Shida Y, Hakariya T, Sakai H. Anti-Cancer Effects of Green Tea Polyphenols Against Prostate Cancer. Molecules. el 7 de enero de 2019;24(1).

9. Applegate CC, Rowles JL, Ranard KM, Jeon S, Erdman JW. Soy Consumption and the Risk of Prostate Cancer: An Updated Systematic Review and Meta-Analysis. Nutrients. el 4 de enero de 2018;10(1).

10. Sharma P, McClees SF, Afaq F. Pomegranate for Prevention and Treatment of Cancer: An Update. Molecules. el 24 de enero de 2017;22(1).

11. Jiang L, Yang K, Tian J, Guan Q, Yao N, Cao N, et al. Efficacy of antioxidant vitamins and selenium supplement in prostate cancer prevention: a meta-analysis of randomized controlled trials. Nutr Cancer. 2010;62(6):719–27.

12. Graff RE, Judson G, Ahearn TU, Fiorentino M, Loda M, Giovannucci EL, et al. Circulating Antioxidant Levels and Risk of Prostate Cancer by TMPRSS2:ERG. Prostate. mayo de 2017;77(6):647–53.

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