La eficacia de las películas se determinó sobre la superficie de pechuga de pollo sin piel, considerando la microbiota completa o seleccionada, desarrollada durante los diferentes periodos de almacenamiento en frío; las pruebas se llevaron a cabo mediante el uso de un turbidímetro y por métodos de difusión en agar.

“Las películas comestibles antimicrobianas desarrolladas, mostraron una alta eficacia contra las principales bacterias que crecen en la superficie de pechugas de pollo sin piel almacenadas en frío, a lo largo de ocho días”, declararon los autores del estudio, en el Journal of Food Science and Agriculture.

Las películas hechas a partir de aceites esenciales de orégano presentaron mejores resultados que las hechas a base de aceites esenciales de clavo, aunque estas últimas también mostraron ser efectivas.

El uso del clavo de olor

La industria alimentaria realiza típicamente una combinación de enfriamiento con el empaquetado en una atmósfera modificada, para conservar la carne de las aves de corral.

“Los resultados de esta investigación tienen una aplicación directa en la industria alimentaria para mejorar el control del desarrollo de Pseudomona spp. o de bacterias ácido lácticas”.

La literatura sobre películas comestibles indica que el uso de clavo de olor, en particular, como fuente de aceites esenciales antimicrobianos, aplicado a productos cárnicos, es prácticamente inexistente. Las causas de ello podrían radicar en la falta de conocimiento de las propiedades antimicrobianas de esta especia, o bien al sabor que su aplicación le deja a los productos.

Las nuevas tecnologías de conservación

Las nuevas tecnologías de conservación y las investigaciones más recientes abarcan las técnicas de inactivación no-térmica microbiana, las altas presiones hidrostáticas, la radiación ionizante, la bio-conservación, el uso de conservadores naturales e incluso nuevos sistemas de envasado.

Las películas y recubrimientos comestibles activos son otro método en exploración. Estos trabajan principalmente mediante el control de la liberación de sus agentes activos sobre la superficie de los productos alimenticios, manteniendo concentraciones suficientes de antimicrobianos.

Aunque hay pruebas de la eficacia antimicrobiana de este tipo de películas comestibles, la mayoría de estos resultados se han obtenido en condiciones de laboratorio con cepas patógenas puras, afirman los investigadores. Por ello, parte del objetivo del estudio fue analizar su comportamiento en condiciones reales.

La implementación del uso de películas comestibles antimicrobianas naturales con aceites esenciales, responde a la demanda del consumidor y su preferencia por etiquetados y productos naturales limpios, dijeron los científicos.

Fuente: FoodProductionDaily.com

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