Cada vez es mayor la necesidad de nuevas fuentes de nutrimentos y la variedad en la dieta se ha vuelto un asunto muy importante. ¿Comerías algas si fueran un alimento saludable?

Después de varias pruebas de laboratorio, se han mostrado las propiedades nutrimentales de las algas marinas.

Estas plantas acuáticas son ricas en fibra y proteínas. También poseen minerales como hierro y calcio, junto con ácidos grasos de alto valor como omega 3 y 6, y vitaminas del complejo B12. Además, su contenido de calorías es bajo.

Desde el punto de vista de su cultivo, tienen la ventaja de que crecen en huertos marinos, así que la escasez de agua y tierra que se agrava con el cambio climático y el crecimiento demográfico, no son un problema para estas plantas.

Bajo el mar

Averiguar las cualidades de las algas formó parte de una primera fase de investigación que partía de la idea de que estas podrían ser una buena alternativa alimenticia para las personas. Después, se evaluó qué tan factible sería cultivarlas.

Las algas se producen en huertas marinas, formadas por anclajes hechos con sacos de arena puestos a unos 30 metros en el fondo del mar. Estos sostienen una amplia red de cuerdas colocadas a cierta profundidad, donde se adhieren y crecen la algas. Según cálculos de los investigadores, podrían cosecharse unas 40 toneladas de algas por año por cada hectárea.

Para probar diferentes tipos de algas autóctonas, se construyeron parcelas experimentales en las playas de Costa Rica, Costa de Pájaros y Cuajiniquil, en el Océano Pacífico; así como en Puerto Viejo, Cahuita y Manzanillo en el Océano Atlántico.

Como resultado de estas investigaciones se seleccionaron 10 especies de algas con alto potencial para su cultivo y consumo.

Algas nutritivas y constructivas

Según puntualizó el investigador principal del proyecto el Dr. Ricardo Radulovich Ramírez, existen múltiples ventajas de las huertas marinas, ya que aportan una serie de beneficios económicos, sociales y ambientales.

En primer lugar señaló que “ayudan a limpiar las aguas, pues remueven el exceso de nutrientes en el agua y, como fotosintetizan, generan oxígeno y remueven dióxido de carbono”.

En segundo lugar, “fomentan la biodiversidad, pues proveen refugio a especies marinas como barracudas, manta rayas, delfines y tiburones, además de que se produce alimento”.

Por eso es importante fomentar su consumo como una estrategia de seguridad alimentaria y adaptación al cambio climático. Costa Rica posee dos mares y tiene suficiente espacio para desarrollar el cultivo de algas, concluyó el experto.

Adelantó que como paso siguiente de la investigación, esperan escalar la producción de algas para cultivarlas con fines comerciales y explotar esta alternativa alimentaria para la población costarricense. Con ello también se beneficiará a las comunidades costeras, que tendrían una nueva actividad económica para desarrollarse.

Hace cinco años la producción mundial de algas era de 21 millones de toneladas, de las cuales el 80% se destinó a consumo humano y el resto a la producción de hidrocoloides que se utilizan como espesantes en la industria. El Dr. Radulovich estima que actualmente esa producción mundial puede rondar los 30 millones de toneladas.

En varios países como Corea, China, Japón y Tailandia, las algas forman parte de la dieta habitual de la población. En Europa y Estados Unidos de América también se está popularizando su consumo. En América Latina, en México y Chile, se consumen algunos tipos de alga, mientras que en Costa Rica solo se comen algas importadas, pero el país podría producirlas.

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