El agua es fundamental para la vida, no sólo para hidratarnos, también para producir todo lo que comemos. Aprovechar este recurso natural es una de las tareas más importantes que tenemos.

En las últimas décadas, la escasez de agua se ha convertido en un serio problema por la sobrepoblación. Además, con el cambio climático, los periodos de sequía y de calor intenso son más largos.

Conservación del agua

Conservar el agua se ha vuelto una necesidad de la que depende nuestra sobrevivencia como especie. La conservación del agua consiste no sólo en no gastar más que la necesaria, se trata también de usarla de manera eficiente. Los beneficios van desde una disminución en los costos para los agricultores, hasta permitir la reutilización del agua en su sistema natural.

El primer paso es pone un medidor de agua para calcular el gasto y poder detectar fugas. A partir de esto, se puede desarrollar una estrategia que mejore el sistema de riego.

Estrategias y prácticas nuevas

La agricultura ha tenido que modificar sus prácticas para que el agua rinda y que no se desperdicie. Entre las estrategias que han adoptado están:

  • Micro riego: esta técnica, conocida también como riego por goteo, consiste en regar las raíces en vez de mojar toda el área del sembradío. Así, se usa la mitad o la cuarta parte de la cantidad de agua que utiliza el riego tradicional
  • Resistencia a la sequía: hay cultivos que son más resistentes a la escasez de agua que otros. Estos se siembran en zonas específicas donde el agua no es tan abundante
  • Cultivos entre cosechas: son especies que se cultivan en los periodos entre una cosecha y otra. Esto ayuda a que el suelo se mantenga en mejor estado, en cuanto a los nutrientes que contiene. Además, permite aprovechar el suelo y variar el tipo de alimentos que se siembran

Un agricultor, Daniel Steidinger, en EE.UU., utilizó rábanos como un cultivo entre cosechas para evitar la erosión del suelo y ayudarle a recuperar nutrientes. Recordemos que el suelo es fértil dependiendo del tipo y cantidad de nutrientes que contenga.

Distribuir el agua

Regar un cultivo no solamente es echarle agua y ya. Es necesario diseñar un sistema que distribuya el agua de manera eficiente. Entre mejor repartida esté el agua, mejor será el riego y menor el gasto de la misma.

Para que el agua llegue a los lugares donde realmente se necesita dentro de un cultivo, algunos agricultores nivelan el suelo. Es decir, lo ponen lo más parejito que se pueda, para evitar que se hagan charcos.

Otra opción es sembrar sin labrar el suelo. Cada vez que se hace la labranza, el suelo se seca un poco más. En los casos en los que no se labra, se siembra conservando los desechos de la cosecha anterior; esto hace que el suelo conserve su humedad un poco más.

El agua para riego puede provenir de diferentes lugares. Las fuentes superficiales son los ríos y pozos naturales; además, se pueden usar formas remotas de riego. Otra opción es disminuir la pérdida de agua por la evaporación, utilizando recubrimientos sobre los cultivos.

Usar de mejor manera el agua es una de las claves para nuestro futuro. En las próximas décadas, la población seguirá amentando y, con ella, crecerá la demanda de alimentos y por consiguiente, la de agua. Para poder tener comida para todos es muy importante que tengamos mejores prácticas en la utilización del agua para la producción de nuestros alimentos.

 

Fuentes:

http://spanish.foodinsight.org/misc/como-conservan-el-agua-en-una-sequia-los-agricultores/

https://foodinsight.org/water-conservation-agriculture-irrigation-california-drought

http://www.agr.gc.ca/eng/programs-and-services/list-of-programs-and-services/drought-watch/managing-agroclimate-risk/farm-water-conservation-during-times-of-drought/?id=1463592646188

 

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