“No es necesario agregar colores e ingredientes a los alimentos.”

Los aditivos desempeñan una variedad de funciones útiles en los alimentos que los consumidores a menudo dan por sentado. Algunos aditivos podrían ser eliminados si estuviéramos dispuestos a cultivar, cosechar y moler nuestra propia comida, pasar muchas horas cocinando y enlatándola o aceptar un mayor riesgo de deterioro de los alimentos. Pero la mayoría de los consumidores de hoy dependen de los muchos beneficios tecnológicos, estéticos y convenientes que proporcionan los aditivos.

Las siguientes son algunas razones por las que se añaden ingredientes a los alimentos:

1) Para mantener o mejorar la seguridad y la frescura:
Los conservadores disminuyen la velocidad de deterioro del producto causado por el aire, las bacterias, los hongos o la levadura. Además de mantener la calidad de los alimentos, ayudan a controlar la contaminación que puede causar enfermedades transmitidas por los alimentos, incluyendo el amenazador botulismo. Un grupo de los conservadores –antioxidantes- previene que las grasas y los aceites de los alimentos que los contienen, se vuelvan rancios o que desarrollen un sabor desagradable. También evitan que las frutas frescas cortadas, como las manzanas, se pongan café cuando se exponen al aire.

2) Para mejorar o mantener el valor nutrimental: 
A muchos alimentos se agregan vitaminas y minerales (y fibra) para compensar las carencias de la dieta de una persona o que se perdieron durante la elaboración o para mejorar la calidad nutrimental de un alimento. Dicha fortificación y enriquecimiento ha ayudado a reducir la desnutrición en todo el mundo. Todos los productos que contengan nutrimentos agregados deben estar debidamente etiquetados.

3) Mejorar el sabor, la textura y apariencia:
Las especias, sabores naturales y artificiales y edulcorantes, se añaden para mejorar el sabor de los alimentos. Los colorantes alimenticios mantienen o mejoran la apariencia. Los emulsionantes, estabilizantes y espesantes, dan a los alimentos la textura y consistencia que los consumidores esperan. Los agentes de fermentación permiten que los productos horneados crezcan durante el horneado. Algunos aditivos ayudan a controlar la acidez y alcalinidad de los alimentos, mientras que otros ingredientes ayudan a mantener el sabor y el atractivo de los alimentos con un contenido reducido de grasa.

Referencia:

 

 “Los ingredientes alimentarios y los colores no debían estar presentes en los alimentos.”

Durante siglos, los ingredientes han tenido funciones útiles en una variedad de alimentos. Nuestros antepasados utilizaban la sal para preservar las carnes y pescados, agregaban hierbas y especias para mejorar el sabor de los alimentos, conservaban las frutas con azúcar y los pepinillos en una solución de vinagre. Hoy en día, los consumidores demandan y disfrutan de un suministro de alimentos que sea sabroso, nutritivo, seguro, cómodo, colorido y asequible. Los aditivos alimentarios y los avances en la tecnología ayudan a que esto sea posible.

Hay miles de ingredientes que se utilizan en la elaboración de los alimentos. La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) mantiene una lista de más de 3,000 ingredientes en su base de datos de “Todo lo añadido a los alimentos en los Estados Unidos”, muchos de las cuales usamos en casa todos los días (por ejemplo, el azúcar, el bicarbonato, la sal, la vainilla, levadura, especias y colores).

Sin embargo, algunos consumidores están preocupados por los aditivos, ya que pueden ver nombres largos, desconocidos y pensar en ellos como compuestos químicos complejos. De hecho, todos los alimentos que comemos – ya sea una fresa recién recolectada o una galleta hecha en casa – están formados por compuestos químicos que determinan el sabor, color, textura y valor nutricional. Todos los aditivos alimentarios están regulados cuidadosamente por las autoridades federales y por varias organizaciones internacionales para asegurar que los alimentos sean seguros para comer y estén etiquetados correctamente.

Referencias:

 

“¿La comida puede ser realmente “chatarra”?”

Sería conveniente conocer algunas definiciones importantes:

Alimento: Órganos, tejidos o secreciones que contienen cantidades apreciables de nutrimentos biodisponibles, cuyo consumo en las cantidades y formas habituales es inocuo, de suficiente disponibilidad, atractivos a los sentidos y seleccionados por alguna cultura.

Alimentación humana: Conjunto de procesos biológicos, psicológicos y sociológicos relacionados con la ingestión de alimentos mediante el cual el organismo obtiene del medio los nutrimentos que necesita así como las satisfacciones intelectuales, emocionales, estéticas y socioculturales que son indispensables para la vida humana plena.

Nutrición: El conjunto de procesos biológicos, psicológicos y sociológicos involucrados en la obtención, asimilación y metabolismo de los nutrimentos por el organismo. Es fundamentalmente un proceso celular que ocurre en forma continua y está determinado por la interacción de factores genéticos y ambientales; entre los últimos se destaca la alimentación y factores de tipo físico (clima, altitud, etc.), biológico, psicológico y sociológico.”1

De acuerdo a lo anterior, absolutamente cada producto alimenticio que ingerimos, aportará algún nutrimento al organismo, ya sean proteínas, hidratos de carbono, lípidos, vitaminas o minerales, y cada uno de estos nutrimentos tiene funciones diversas y complementarias para el buen funcionamiento del cuerpo.

Por ejemplo, el consumo de verduras y frutas, principalmente aportan a la dieta vitaminas (A, D, E, K, C, complejo B), y minerales como hierro, sodio, potasio, calcio, etc. Los cereales (arroz, trigo, amaranto, maíz, avena), sus derivados (tortillas, pastas, pan), y los tubérculos (papa, yuca y camote), son ricos en hidratos de carbono. Los tejidos animales como la carne blanca y roja, el huevo, los lácteos y sus derivados; así como las leguminosas (frijol, lenteja, haba, garbanzo, soya), son fuente principal de proteínas. Las oleaginosas (nuez, almendra, pistaches, piñones, avellanas, castañas, cacahuate), los aceites (de cártamo, oliva, girasol, etc) y grasas como la mantequilla, crema, aguacate, aportan a la dieta, ácidos grasos.

La nutrición es un proceso más complejo, que ocurre a nivele celular, que no está a la vista, pero el resultado de la elección tarde o temprano, se manifiesta. Recordemos que la dieta es un factor de riesgo sumamente importante en el desarrollo de enfermedades crónico degenerativas como la obesidad, hipertensión, diabetes, etc., padecimientos de gran presencia en la sociedad mexicana. Y un dato muy importante: la nutrición no solo influye en el desarrollo de enfermedades, sino que también, contribuye al mejoramiento de la salud de las personas que son diagnosticadas con estos padecimientos, por lo que pueden mejorar su vida considerablemente al modificar sus hábitos de alimentación.

Ahora bien, el proceso de alimentación, abarca diversos factores, como está referido en su definición, va a depender de la educación que tengamos para la selección y adquisición de alimentos, de lo económico para las compras de los insumos, de las actividades cotidianas, para la preparación y consumo de los mismos, de la vida social, pues comer también es un placer que se comparte con la familia y los amigos y de la cultura de cada región.

En la elección de la alimentación, es importante reconocer la responsabilidad que los adultos tienen en ofrecer a los miembros de su familia y a  ellos mismos, una alimentación correcta que los dirija a una nutrición saludable.

Si de manera cotidiana se sigue una dieta recomendable, principalmente a base de verduras y frutas, complementadas con una ración moderada de cereales y productos de origen animal o leguminosas, cocinadas sin excesos de grasas, sodio y azúcares, así como consumo constante de agua natural; no significará ningún riesgo importante para el organismo,  el consumo eventual de algún pastel en una fiesta o un vaso de refresco o papas fritas.

Sin embargo, si en la dieta predominan las pizzas, refrescos, botanas fritas, hamburguesas, galletas, pasteles, helados,  postres, chocolates o dulces,  sería conveniente realizar un análisis responsable de la nutrición que el cuerpo está recibiendo. Así que no hay alimentos buenos o malos sino dietas correctas o incorrectas.

Referencia:

  1. Fomento de Nutrición y Salud A.C. Definiciones básicas de Nutrición. fns.org.mx

 

 “Los aditivos alimentarios no son legales.”

 

 

En su sentido más amplio, un aditivo alimentario es cualquier sustancia añadida a los alimentos. Legalmente, el término se refiere a “cualquier sustancia de la cual su uso previsto resulte o se espera que resulte – directa o indirectamente – en su devenir un componente o que afecte a las características de cualquier alimento”. Esta definición incluye cualquier sustancia utilizada en la producción, procesamiento, tratamiento, envase, transporte o almacenamiento de alimentos. El propósito de la definición legal, sin embargo, es imponer un requisito de aprobación previa a la comercialización.

Los aditivos alimentarios directos son los que se añaden a un alimento con un propósito específico en ese alimento en particular. Por ejemplo, la goma xantana – se utiliza en aderezos para ensaladas, leche con chocolate, rellenos de panadería, postres y otros alimentos para añadir textura – es un aditivo directo. La mayoría de los aditivos directos son identificados en la etiqueta de ingredientes de los alimentos.

Los aditivos alimentarios indirectos son aquellos que se convierten en parte de la comida en pequeñas cantidades debido a su embalaje, almacenamiento y demás manipulaciones. Por ejemplo, pequeñas cantidades de las sustancias de los envases pudieran encontrar su camino hacia los alimentos durante el almacenamiento. Los fabricantes de envases de alimentos deben comprobar a la Food and Drug Administration de EE.UU. (FDA por sus siglas en inglés) que todos los materiales que entren en contacto con los alimentos son seguros antes de que se permita su uso de alguna manera.

Referencias:

 

“El uso de aditivos de color no es seguro.”

Un aditivo de color es cualquier tinte, pigmento o sustancia que cuando se añade o se aplica a un alimento, fármaco o cosmético para el cuerpo humano, es capaz (solo o por medio de reacciones con otras sustancias) de impartir color. La Food and Drug Administration de EE.UU. (FDA por sus siglas en inglés) es responsable de regular todos los aditivos de color para asegurar que los alimentos que contienen aditivos colorantes sean seguros para comer y que contengan sólo ingredientes aprobados y que estén etiquetados correctamente.

Los aditivos de colores se usan en alimentos por muchas razones: 1) para compensar la pérdida de color debido a la exposición a las condiciones de luz, aire, temperaturas extremas, humedad y almacenamiento; 2) para corregir las variaciones naturales en el color; 3) para mejorar los colores que se producen de forma natural; y 4) para proporcionar color a los alimentos incoloros y “divertidos”.

Sin aditivos colorantes, los refrescos de cola no serían café, la margarina no sería amarilla y el helado de menta no sería verde. Los aditivos colorantes son ahora reconocidos como una parte importante de casi todos los alimentos procesados que comemos.

Los colorantes autorizados de la FDA se clasifican como sujetos a certificación o están exentos de la certificación, los cuales están sujetos a rigurosas normas de seguridad antes de su aprobación y listado para su uso en alimentos.

  • Los colores certificados son producidos sintéticamente y se utilizan ampliamente, ya que imparten un color intenso, uniforme, son menos costosos y se mezclan más fácilmente para crear una variedad de tonos. Hay nueve aditivos certificados de colores aprobados para su uso en los Estados Unidos (por ejemplo, FD & C Amarillo No. 6.). Los colorantes alimentarios certificados generalmente no agregan sabores indeseables a los alimentos.
  • Los colores que están exentos de certificación incluyen los pigmentos derivados de fuentes naturales tales como vegetales, minerales o animales. Los colorantes aditivos derivados de la naturaleza suelen ser más caros que los colores certificados y pueden agregar sabores no deseados a los alimentos. Ejemplos de colores exentos incluyen extracto de achiote (amarillo), el betabel deshidratado (rojo azulado a marrón), caramelo (amarillo para broncear), beta-caroteno (amarillo a naranja) y el extracto de piel de uva (rojo, verde).

Referencias:

 

“Para que un aditivo se apruebe debe demostrarse que es seguro para el consumo.”

Hoy en día, los alimentos y los aditivos de color se estudian de manera más estricta, regulada y supervisada que en cualquier otro momento de la historia. La Food and Drug Administration de EE.UU. (FDA por sus siglas en inglés) tiene la responsabilidad legal principal para determinar su uso seguro. Para comercializar un nuevo aditivo alimentario o un color aditivo directo para el uso en los alimentos (o antes de usar un aditivo ya aprobado para un uso de otra manera aún no aprobado), un fabricante u otro patrocinador primero deben solicitar la aprobación, por ejemplo de la FDA de los Estados Unidos (lo mismo es para todos los países en sus respectivas agencias de Salud). Estas peticiones deberán aportar pruebas de que la sustancia es segura en las formas en que se usará.

Se explicará cómo se da el proceso de aprobación teniendo como ejemplo una de las autoridades de salud más estrictas, la FDA: Como resultado de un cambio estatutario en 1997, los aditivos indirectos ahora son aprobados a través de un proceso de notificación previa a la comercialización. Al evaluar la seguridad de una sustancia y si debe ser aprobada, la FDA considera: 1) la composición y las propiedades de la sustancia, 2) la cantidad que normalmente se consumiría, 3) los efectos de salud de inmediato y a largo plazo y 4) diversos factores de seguridad. La evaluación determina un nivel apropiado de uso que incluye un margen de seguridad incorporado – un factor que permite la incertidumbre acerca de los niveles de consumo que se espera sean inofensivos. En otras palabras, los niveles de uso que obtienen la aprobación, son muy inferiores a lo que se espera que no tenga ningún efecto adverso.

Debido a las limitaciones inherentes de la ciencia, la FDA nunca puede estar absolutamente segura de la ausencia de cualquier riesgo derivado del uso de cualquier sustancia. Por lo tanto, la FDA debe determinar – sobre la base de la mejor información científica disponible – si hay una certeza razonable de que no haya ningún daño a los consumidores si se utiliza un aditivo tal como se propone.

Si se aprueba un aditivo, la FDA emite regulaciones que pueden incluir los tipos de alimentos en los que se puede utilizar, las cantidades máximas que se utilizarán y cómo debe ser identificado en las etiquetas de los alimentos. En 1999, los procedimientos cambiaron para que la FDA consulte con el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA por sus siglas en inglés) durante el proceso de revisión de los ingredientes que se proponen para su uso en la carne y productos avícolas. Los funcionarios federales luego entonces, monitorean el grado de consumo de los estadounidenses sobre el nuevo aditivo y los resultados de cualquier nueva investigación sobre su seguridad para asegurar que su uso siga estando dentro de los límites de seguridad.

Si la nueva evidencia sugiere que un producto que ya está en uso puede no ser seguro o si los niveles de consumo han cambiado lo suficiente como para requerir otra mirada, las autoridades federales pueden prohibir su uso o realizar más estudios para determinar si el uso puede aún considerarse seguro.

Las regulaciones conocidas como Buenas Prácticas de Manufactura (BPM) limitan la cantidad de los ingredientes alimentarios utilizados en los alimentos, a la cantidad necesaria para lograr el efecto deseado.

Referencias:

 

“Los aditivos causan hiperactividad infantil.”

Aunque esta hipótesis se popularizó en la década de 1970, los resultados de los estudios sobre este tema, han sido, ya sea inconclusos, incoherentes o difíciles de interpretar debido a las deficiencias en el diseño del estudio. Un Panel de Desarrollo de Consenso de los Institutos Nacionales de la Salud llegó a la conclusión en 1982 de que para algunos niños con déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y la alergia alimentaria confirmada, una modificación de la dieta produjo cierta mejora en el comportamiento.

Aunque el panel dijo que las dietas de eliminación no deben usarse universalmente para tratar la hiperactividad infantil, ya que no hay evidencia científica para predecir qué niños pueden beneficiarse, el panel reconoció que el inicio de un ensayo del tratamiento dietético o la continuación de una dieta en pacientes cuyas familias y médicos perciben beneficios, pueden ser garantizados. Sin embargo, un estudio de 1997 publicado en la revista de la Academia Americana de Psiquiatría Infantil y Adolescencia, señaló que es escasa la evidencia de la eficacia y es extremadamente difícil inducir a los niños y adolescentes a que cumplan con dietas estrictas. Por lo tanto, el tratamiento dietético no debe ser recomendado, con la posible excepción de un pequeño número de niños en edad preescolar que pueden ser sensibles a la tartrazina, comúnmente conocido como FD & C No.5 amarillo. En el 2007, los aditivos sintéticos de color certificados llegaron otra vez bajo escrutinio tras la publicación de un estudio encargado por la Agencia de Normas Alimentarias del Reino Unido para investigar si ciertos aditivos de color causan hiperactividad en los niños.

Tanto la FDA como la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA por sus siglas en inglés) revisaron de forma independiente los resultados de este estudio y cada uno llegó a la conclusión de que el estudio no confirma una relación entre los aditivos de color que fueron probados y los efectos en el comportamiento.

Referencias:

 

“Hay personas sensibles al FD & C Amarillo No. 5 de los alimentos.”

El FD & C Amarillo No. 5, se utiliza para bebidas de color, polvos para postres, dulces, helados, natillas y otros alimentos. El Comité de la FDA en Hipersensibilidad a Componentes de los Alimentos llegó a la conclusión en 1986 de que el FD & C Amarillo No. 5 podría causar urticaria en menos de uno de cada 10.000 personas. También concluyó que no había pruebas de que el aditivo de color en los alimentos provocara ataques de asma. La ley ahora requiere que el No.5 amarillo sea identificado en la línea de ingredientes. Esto permite que lo puedan evitar las personas que pudieran ser sensibles.

Referencias:

 

 “Los aditivos usados en alimentos enlatados pueden producir cáncer.”

Todos los aditivos usados en los alimentos enlatados y en cualquier otro tipo de alimentos y que están declarados en la etiqueta, están autorizados por la legislación de la región donde se venden.

Referencias:
www.aesan.msssi.gob.es

 

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