N. Liliana Ortega

Consultora

 

La modificación de hábitos de alimentación entre la población mexicana, ha sido una de las bases para controlar el desarrollo de sobrepeso y obesidad en el país; o, al menos, ese es el tema que mayor impacto ha causado en la sociedad.

De manera paralela, también se ha promovido la necesidad de realizar actividad física y deporte en cualquier etapa de la vida. Sin embargo, este aspecto aún no ha repercutido en la conciencia civil. La inactividad física representa un importante factor de riesgo para diversas enfermedades.

“La inactividad física es el cuarto factor de riesgo en lo que respecta a la mortalidad mundial (6% de las muertes registradas en todo el mundo). Además, se estima que la inactividad física es la causa principal de aproximadamente un 21 a 25% de los cánceres de mama y de colon, el 27% de los casos de diabetes y aproximadamente el 30% de la carga de cardiopatía isquémica.” (1)

“Sólo el 42.4% de la población es físicamente activa. Esto significa que más de la mitad de los mexicanos (57.6%), no realiza actividad física en su tiempo libre… los hombres son más activos (49.8%) respecto a las mujeres (36%), en general, la práctica de actividad física disminuye con la edad, hasta llegar a ser practicada por 29.5% de las mujeres y 39.1% de los hombres mayores de 55 años”. (2)

Los factores que han propiciado la inactividad física en la población son diversos, pero, podemos mencionar algunos. Por ejemplo, debido a la inseguridad pública, la gente procura disminuir sus tiempos en las calles; los niños difícilmente juegan fuera de casa. Los altos índices de criminalidad, hacen que la gente decida no realizar actividad física al aire libre.

Otro factor es la mala calidad del aire, que dificulta la realización de actividades deportivas en las escuelas o en parques durante el día. Otro más, son las largas distancias entre el hogar y el trabajo en las grandes ciudades. Esto provoca tiempos prolongados de trayecto que restan horas libres para la práctica de actividad física y deporte.

La tecnología ha contribuido con un factor más para tener menos actvidad física, ya que nos ha dado herramientas que reducen el esfuerzo físico que tenemos que hacer para conseguir algo. Un ejemplo de esto es el control remoto. Además, el uso desmedido de la tecnología digital nos tiene pendientes de cualquier movimiento en la red, favoreciendo, sin querer, el sedentarismo.

Como ya se mencionó, la inactividad física es un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades crónico degenerativas, pero, puede ser modificado y, con ello, favorecer en gran medida la salud del individuo. Así que, es momento de actuar.

Se considera actividad física a cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos que exija gasto de energía (3). El deporte y el ejercicio son un tipo de actividad física, sin embargo, varían un poco: el ejercicio implica una rutina de actividades programadas, muchas veces, con un objetivo bien definido. En el deporte, los entrenamientos van dirigidos y programados para desarrollar condición física y dar el mayor rendimiento en cada competencia de una actividad en particular, como el fútbol, basquetbol, voleibol, etc.

Es recomendable realizar ejercicio de manera regular y procurar actividad física constante en cualquier ámbito que nos desarrollemos. O bien, si practicas un deporte, hacerlo de manera constante.

Para tener actividad física de manera constante, podemos aprovechar actividades cotidianas. Por ejemplo, hay labores en el hogar que favorecen el movimiento, como las tareas de aseo: limpiar, lavar, trapear, acomodar despensa, ropa, cocinar, lavar vidrios, etc. También las actividades de jardinería, lavar el automóvil, pintar o reparar paredes.

Para algunos, estas actividades pueden ser triviales. Para otros, esto es asunto de todos los días. La idea es que analicemos si hay alguna área de oportunidad en la que podemos favorecer el movimiento del cuerpo. Revisa si es posible dejar de usar tanto el control remoto o reducir los tiempos destinados al uso del celular y salir a caminar un poco.

El punto básico para favorecer la actividad física es aprovechar cualquier tipo de actividad que favorezca el movimiento. Muchos podrán argumentar que llegan muy cansados a casa y merecen un descanso, y es válido. Pero, incluso en el trabajo o en el trayecto a casa, hay momentos en los que puedes aprovechar y moverte un poco más. Por ejemplo, elegir las escaleras en vez del elevador, usar la bicicleta en vez del carro (si es posible), bajarte unas cuadras antes del transporte público y caminar, etc.

Es recomendable realizar ejercicio regular, de acuerdo a preferencias, gustos y habilidades. La OMS sugiere que adultos entre 18 y 64 años, dediquen como mínimo 150 minutos o 2 horas y media semanales a la práctica de actividad física aeróbica, de intensidad moderada. O bien, 75 minutos u hora y media de actividad aeróbica vigorosa cada semana. También se puede hacer una combinación de ambas.

En estas sesiones de ejercicio programado, se debe incluir el calentamiento, estiramiento, además de ejercicio de fuerza y resistencia, así como el ejercicio aeróbico, a fin de que se pueda recibir el mayor beneficio para la salud del individuo.

Recuerda que la actividad física constante contribuye a disminuir el peso corporal, a bajar los índices de glucosa y colesterol sanguíneo y, por tanto, a reducir el desarrollo de enfermedades crónico degenerativas como diabetes y obesidad, entre otras.

El descanso de las actividades cotidianas también es necesario para el cuerpo humano; biológicamente es imprescindible. Hay hormonas que trabajan cuando la persona duerme y hay otras que se activan cuando termina el sueño, así que no es una actividad irrelevante.

Paradójicamente, las horas de descanso son las más sacrificadas: se prioriza el trabajo y la diversión. Incluso, entre la gente joven, es mal visto dormir la cantidad suficientes horas, porque se desconoce que es una necesidad vital del organismo.

El principal tipo de descanso necesario para el cuerpo, es el sueño. De preferencia debe realizarse por la noche y en un promedio de 7 a 8 horas diarias. Para lograr sueño reparador, hay que preparase:

  • Cenar ligero dos horas antes de acostarse.
  • Evitar el uso de dispositivos electrónicos (televisión, computadoras, celulares, ipad) cerca de la hora de dormir.
  • Evitar ruidos excesivos poco antes de descansar.
  • Evitar discusiones o actividades que alteren la tranquilidad.
  • Si prefieres, para relajarte, puedes darte un baño tibio, escuchar música suave, leer algún libro con temas agradables, conversar calmadamente con los miembros de la familia.
  • Mantener la habitación limpia, ordenada y bien ventilada.

Además del sueño, hay otro tipo de descanso que el ser humano debe cuidar, y es su tiempo de ocio. En este tiempo, son permitidas las actividades recreativas como realizar manualidades, tocar algún instrumento, ir al cine o al teatro, cocinar, leer, visitar amigos, incluso ver la televisión.

Estas actividades deben realizarse en tiempo moderado, y si se prefiere, en compañía de alguien. Estos son momentos para relajarse, disfrutar y recobrar energías para seguir con las actividades y demandas diarias. De ser posible, cada día deberíamos darnos un tiempo de recreación, además de un tiempo semanal de cese de labores, y de manera ideal, un descanso anual (vacaciones), que rompan con toda la rutina.

Se puede y se deben realizar ajustes a nuestro diario vivir en favor de la salud. La actividad física y el descanso, deben ocupar un lugar muy importante en esta decisión.

Referencias:

(1) http://www.who.int/dietphysicalactivity/factsheet_recommendations/es/

(2) http://oment.uanl.mx/mas-de-la-mitad-de-los-mexicanos-no-realiza-actividad-fisica-inegi/

(3)  http://www.who.int/dietphysicalactivity/pa/es/

 

http://www.who.int/dietphysicalactivity/factsheet_inactivity/es/

http://www.who.int/dietphysicalactivity/factsheet_recommendations/es/

 

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