Hablemos Claro

Actividad física infantil

Mtra. Carmen A. Ruiz Monroy
Nutrióloga clínica y especialista en promoción y comunicación de la actividad física

La presencia del deporte en la infancia es generalmente considerada como una actividad social y cultural positiva. Incluye beneficios para la salud física, mental y emocional, así como para el crecimiento y el desarrollo. El hecho de que el interés en el deporte siga en aumento, debería ser considerado favorablemente en el contexto de la salud del adolescente y del niño.

La evidencia científica indica que la actividad física regular durante la infancia y la adolescencia, puede reducir el riesgo de graves problemas de salud. Sin embargo, las estadísticas muestran que hay un índice mayor de sedentarismo que de actividad física. Esto convierte a niños y adolescentes en un grupo vulnerable a enfermedades crónicas.

Por otra parte, la actividad física frecuente genera emociones positivas, dando una sensación de bienestar general que se relaciona con una mejor autoestima. Dentro de los efectos psicológicos positivos se encuentra un efecto antidepresivo y un mejor control de la ansiedad y el estrés. Por eso, durante la infancia y la adolescencia se recomiendan programas de actividad física que traigan estos efectos fisiológicos, sociales y psicológicos. Si el ejercicio se convierte en un hábito, estos beneficios se verán reflejados en su presente y en su vida adulta.

Un numeroso grupo de investigaciones sugiere que los padres y el ambiente familiar, juegan un papel importante en la conformación de los hábitos de actividad física de los niños, a través del apoyo y la modelización del comportamiento. La mayoría de los estudios han demostrado los efectos positivos del apoyo de los padres, desde la adquisición de equipo deportivo, trámites de inscripción, transporte, hasta realizar actividad física con los hijos en la casa o en un parque. Además, la supervisión, la motivación a realizar la actividad física y la discusión de los beneficios de esta, son refuerzos positivos para los hijos.

Los padres físicamente activos son más propensos a tener niños físicamente activos. En un estudio reciente de niños y niñas de 12 años de edad, se vio que los niveles de actividad física de los padres están altamente correlacionados con los de los niños. Las niñas y niños que tenían dos padres físicamente activos tenían entre 4 y 8 veces más probabilidades respectivamente, de participar en un deporte, en comparación con quienes tenían dos padres inactivos.

Los adolescentes pueden necesitar menos supervisión de los padres durante la actividad física o pueden preferir realizarla con los amigos en lugar de la familia. Investigaciones anteriores han encontrado que los niños realizan menos actividad física con los miembros de la familia a medida que crecen.

Es más común que las niñas y los niños mayores tengan un comportamiento más sedentario junto con sus padres, que los más pequeños. Esto es así porque entre más grandes son los padres, comparten más actividades sedentarias con los hijos. Por lo tanto, sustituir el tiempo que padres e hijos comparten haciendo actividades sedentarias, por otras en las que haya actividad física conjunta, podría tener beneficios para la salud.

Hábitos y recomendaciones alimentarias para la actividad física y el deporte

La práctica de actividad física y deporte debe acompañarse con una alimentación adecuada, para cubrir las necesidades nutrimentales de quien la realiza. Para logarlo, es importante considerar el tipo de actividad y las características de la persona (edad, género, etc.) Para ello, es pertinente observar  las siguientes recomendaciones alimentarias y vigilar que se adopten como hábitos para la vida saludable presente y futura del individuo.

  • Consumir un alimento previo a la actividad física que provenga del grupo de cereales o que incluya un carbohidrato simple (como fruta o miel)
  • Distribución adecuada de comidas y refrigerios durante el día, acoplados a los horarios de entrenamiento o competencia
  • Consumir una variedad amplia de alimentos, sin restricción de ningún grupo
  • Vigilar el crecimiento y desarrollo de acuerdo a estatura y edad
  • Evitar sobrepeso
  • Evitar exceso de grasas saturadas, azúcar y sodio
  • Consumir suficiente fibra a lo largo del día, pero no en horarios muy cercanos al ejercicio
  • No sobrepasar el 20% de proteína en el valor calórico total de la dieta
  • Mantenerse hidratado antes, durante y después del ejercicio

Es importante procurar que los alimentos y refrigerios sean distribuidos adecuadamente durante el día; esto permitirá eficiencia energética tanto para la actividad física como para el crecimiento y desarrollo, evitando desajustes que ocasionen sobrepeso.

Fomentar la práctica de actividad física es necesario para que los niños y adolescentes adopten patrones dietéticos saludables, ya que ambos favorecen el crecimiento, desarrollo y maduración del organismo, e impulsan el trabajo físico y mental.

Bibliografía:

  • Estrategia mundial sobre régimen alimentario, actividad física y salud, Organización Mundial de la Salud 2010.
  • Michele L. Allen, MD, et al; Adolescent Participation in Preventive Health Behaviors, Physical Activity,and Nutrition: Differences Across Immigrant Generations for Asians and Latinos Compared With Whites; Am J Public Health. 2007;97(2):337-343, Feb 2007
  • Aznar Lain, Susana, Webster, Tony; Actividad Física y Salud en la Infancia y la Adolescencia Guía para todas las personas que participan en su educación. Ministerio de Educación, España 2006