Hablemos Claro

Malnutrición infantil

L. en N. Liliana Ortega Islas
Consultora

Décadas atrás, las estrategias de salud pública para la infancia en México, se enfocaban en atender los problemas derivados de la desnutrición infantil, que se presentaban principalmente entre las poblaciones de más bajos recursos económicos.

Sin embargo en años recientes, la problemática de salud en la infancia se ha diversificado y ya no sólo prevalecen casos de desnutrición, sino que el sobrepeso y la obesidad han colocado al país en el primer lugar en el mundo en obesidad infantil. A esta reciente situación de salud, se le ha denominado “malnutrición”.

La malnutrición es un “término amplio usado para una serie de condiciones que dificultan la buena salud. Causada por una ingestión alimentaria inadecuada o desequilibrada, o por una absorción deficiente de los nutrientes consumidos. Se refiere tanto a la desnutrición (privación de alimentos) como a la sobrealimentación (consumo excesivo de alimentos en relación a las necesidades energéticas).” (1)

El sector salud ha abordado esta problemática, intensificando estrategias que abarquen los diferentes niveles de necesidad de la población. Por ejemplo, continuamente se promueve entre las mujeres gestantes, la lactancia como la mejor vía de alimentación para el bebé recién nacido y hasta los dos años de edad. Al mismo tiempo, en centros de salud y de atención médica primaria, se promueve la correcta introducción de alimentos sólidos al niño, es decir, la ablactación.

Un bebé amamantado al seno materno gozará de los nutrimentos necesarios para el crecimiento y desarrollo esperado. “La leche materna es la primera comida natural para los lactantes. Aporta toda la energía y los nutrientes que el niño necesita en sus primeros meses de vida, y sigue cubriendo la mitad o más de las necesidades nutricionales del niño durante el segundo semestre de vida, y hasta un tercio durante el segundo año.” (2)

Asimismo, de manera continua se promueven campañas de vacunación gratuita entre la población, con el objetivo de erradicar enfermedades o bien de prevenir otras que, en casos de niños que padecen desnutrición, llegan a ser mortales, como la neumonía y la influenza, entre otras.

Por otro lado, la distribución de desayunos escolares en zonas necesarias y los programas de desparasitación, también contribuyen a mejorar la salud del niño, pues el objetivo es preservar la vida en las mejores condiciones de salud, a fin de que los niños crezcan, se desarrollen y se incorporen a la vida en sus diversas áreas de oportunidad. El objetivo es que la desnutrición y las carencias nutrimentales, no sean un obstáculo para su futuro.

En la actualidad, la desnutrición infantil ya no es el único problema de salud en las zonas rurales. En éstas y en las zonas urbanas, se ha incrementado de manera alarmante el desarrollo de sobrepeso y obesidad en niños y adolescentes. “Tres de cada diez menores, y casi cuatro de cada diez adolescentes, padecen sobrepeso u obesidad.” (3)

La obesidad es una enfermedad compleja en la que diversos factores intervienen para su desarrollo y, de igual manera, la atención médica se debe dar desde el mismo enfoque.
Particularmente en el caso de niños y adolescentes resulta primordial la atención inmediata, ya que el primer año de vida y la etapa adolescente, son dos períodos en los que el crecimiento y desarrollo del individuo se da de forma acelerada. Por ello, es esperable que con el aumento de peso, los depósitos de grasa se reproduzcan e incrementen su tamaño, situación nada favorecedora para la salud del niño y su posterior desarrollo como adulto.

La obesidad en niños afecta no sólo su salud física, también afecta la aceptación social de sus iguales y puede derivar en una baja autoestima si sufren rechazo. En la actualidad, se sabe bien que la obesidad y el sobrepeso son el principal factor de riesgo para desarrollar enfermedades crónico degenerativas (diabetes mellitus tipo 2, hipertensión, algunos tipos de cáncer, enfermedades del corazón, etc.). Así que un niño con obesidad o sobrepeso está en clara desventaja de salud.

La atención de esta enfermedad no sólo se debe centrar en la pérdida de peso, como se hacía tiempo atrás, sino que además se debe tratar de conseguir mantener niveles normales de glucosa y colesterol, mejorar la función cardíaca y la hipertensión, en caso de presentarse.

Dijimos que la obesidad es una enfermedad de origen multifactorial y así debe ser atendida, así que, además de la atención médica oportuna, el paciente que la sufre y la familia en general, debería recibir orientación alimentaria, por parte de nutriólogos o personal de salud capacitados. Por otra parte, no hay que olvidar que son los adultos los responsables de proveer al niño los insumos de consumo, así como la práctica de los hábitos alimentarios saludables.

Es importante promover y practicar estilos de vida saludables, que desde su entorno vayan realizando cambios sostenidos y constantes sobre su estilo de vida; realizar actividad física de manera cotidiana, aprender a comer de manera saludable (incluyendo más verduras y frutas en su alimentación, disminuyendo la cantidad de alimentos altos en grasas y azúcares refinados, mejorando las técnicas de preparación de alimentos, organizándose para la selección y adquisición de los alimentos dentro del hogar o bien, saber elegir las mejores opciones si se come fuera de casa). Por supuesto, la atención psicológica también es fundamental, ya que el niño debe ir aprendiendo a conocer sus capacidades, a procurar su bienestar y a desarrollar su autoestima.

La familia, particularmente los responsables de los menores de edad, junto con el gobierno, las empresas de alimentos, medios de comunicación, escuelas y equipo de salud, deben trabajar de manera conjunta y en acuerdo, para esperar resultados favorables en la salud de los niños con obesidad y sobrepeso.

Niños con malnutrición, ya sea por falta de nutrimentos o por exceso de estos, son más susceptibles a desarrollar enfermedades que disminuyen su capacidad de desarrollo, afectan su bienestar emocional, e incluso pueden ser mortales, por lo que la atención debe realizarse de manera oportuna y constante en todos los niveles.

Referencias:

  1. Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutritional in América Latina y el Caribe 2013 // www.fao.org
  2. Lactancia materna exclusiva // www.who.int
  3. Cifras de Sobrepeso y Obesidad en México-ENSANUT MC 2016 // oment.uanl.mx