Hablemos Claro

El agua en la dieta

Mtra. Carmen A. Ruiz Monroy
Nutrición clínica, actividad física y deporte

El agua es un importante compuesto químico vital, sin el cual no existiría vida en nuestro planeta. Conforma el 70% de la superficie de la tierra y, en el ser humano la cifra es muy parecida, ya que el agua ocupa entre el 65-70% del peso corporal.

El agua es el medio en el que se llevan a cabo reacciones metabólicas y de transporte de nutrimentos, hormonas, enzimas y células sanguíneas. Además, es el medio por el que los órganos y sistemas sacan los desechos propios del metabolismo que realizan las diversas funciones que integran un estado de salud del cuerpo humano.

Las funciones de cada órgano pueden alterarse si no bebemos cantidades adecuadas de agua diariamente. Por ejemplo, en estados de deshidratación las sustancias nutritivas no llegan eficientemente a cada célula; esto provoca fatiga. O bien, puede afectar las funciones hepáticas y renales para la eliminación de sustancias de desecho y toxinas del cuerpo, y provocar que estas no se realicen con eficiencia, alterando el equilibrio metabólico y la salud.

Por ello, el agua es clasificada como un nutrimento. Su presencia en la dieta diaria, las recomendaciones de consumo y los hábitos de hidratación, deben formar parte de las recomendaciones dietéticas y nutricionales dirigidas tanto a personas sanas como a personas que viven con alguna enfermedad, de la misma manera que sucede con las recomendaciones de energía y el resto de nutrimentos.

Beber agua no es solo una necesidad fisiológica del organismo, es también una acción placentera que el cerebro registra como una especie de “sistema de recompensa”, y las etapas de crecimiento y desarrollo son el momento idóneo para fomentarla, para que dicha acción se mantenga como hábito el resto de la vida.

Generalmente, se suele buscar líquidos para beber cuando se presenta sed. Estudios científicos confirman que este indicador aparece cuando se tiene un estado de deshidratación del 1%. Sin embargo, existen distintos factores que pueden incrementar la sensación de sed, como un clima caluroso. Por otro lado, es común que la sensación de sed se confunda con la de hambre, esto hace que las personas consuman alimentos en lugar de beber líquidos.

El consumo de agua en la dieta diaria se lleva a cabo al igual que otros hábitos alimentarios. Es decir, sucede como respuesta a los mecanismos corporales para mantener el equilibrio hídrico, pero se elegirán y beberán líquidos de acuerdo a gustos y preferencias, así como a disponibilidad de bebidas y hábitos de estilo de vida.

El agua simple y potable se ha considerado como la principal fuente de hidratación. Sin embargo, el requerimiento diario de agua se cubre también en la alimentación con la cantidad de agua presente en alimentos como frutas y verduras, así como la que aportan otras bebidas tales como leche, jugos, café, té y diversas bebidas saborizadas, ya que todas las bebidas hidratan.

El consumo suficiente de agua en la dieta diaria se asocia a hábitos saludables que favorecen la prevención de enfermedades crónicas, por lo que deben precisarse las recomendaciones más adecuadas para que cada individuo cubra su requerimiento tomando en cuenta todos los factores biológicos, fisiológicos, ambientales, e incluso sociales y culturales.

En la siguiente tabla se puede ver algunas de las recomendaciones de hidratación dependiendo del sector de la población a que se refiera:

 

Sexo y edad (años) Litros Vasos (240mL)
Niñas y niños 1 a 3 1.1 a 1.5 4.6 a 6.5
Niñas 4 a 8 1.6 a 2 6.5 a 8.5
9 a 13 2 a 2.7 8.5 a 11.5

Adolescentes

14 a 18 2.5 10.5
Niños 4 a 8 1.6 a 2 6.5 a 8.5
9 a 13 2 a 2.7 8.5 a 11.5

Adolescentes

14 a 18 2.8 11.5
Mujeres adultas 3 12.5 a 13
Hombres adultos 3.7 15.5 a 16.5

 

Fuente: (Bourges R., et al; Recomendaciones de Ingestión de Nutrimentos para la Población Mexicana:
Bases Fisiológicas. Tomo 1. Ed. Médica Panamericana, México, 2005.)


Bibliografía:

  • Pfeffer F., Torres A., Hidratación. Fundamentos en las diferentes etapas de la vida. Editorial Alfil, México, 2015
  • Bourges R., et al; Recomendaciones de Ingestión de Nutrimentos para la Población Mexicana: Bases Fisiológicas. Tomo 1. Ed. Médica Panamericana, México, 2005.