Hablemos Claro

Enfermedad celiaca, Parte II: Tratamiento nutricio

Dra. María del Pilar Milke García
Investigadora en Ciencias Médicas B

Griselda López Córdova
Dirección de Nutrición
Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición "Salvador Zubirán"

La Enfermedad Celíaca (EC) es una enfermedad crónica que causa inflamación en el intestino delgado proximal y cuyos síntomas se desatan en individuos genéticamente predispuestos cuando consumen gluten, una proteína que se encuentra en el trigo, cebada y centeno, principalmente. Este padecimiento generalmente se resuelve cuando el gluten se elimina por completo de la dieta; esta maniobra es la única que existe para el control de la enfermedad celiaca.

La gravedad de la enfermedad radica en sus consecuencias, dado que el consumo de gluten, voluntaria o involuntariamente, puede ocasionar el aplanamiento de las vellosidades intestinales, lo que a su vez provoca malabsorción de nutrimentos (especialmente hierro y calcio). La consecuencia es la EC es la desnutrición, misma que, según la etapa de vida del paciente, puede mermar su desarrollo y calidad de vida.

La escasa absorción de nutrimentos, como vitaminas y nutrimentos inorgánicos, de vitamina B12, ácido fólico, vitaminas liposolubles, intolerancia a la lactosa, entre otros, puede resultar en mayores problemas para el organismo. Por ello es importante apegarse a una dieta estrictamente libre de gluten, que permita obtener todos los nutrimentos necesarios y revertir o evitar que el daño en las vellosidades se incremente.

La eliminación de alimentos de la dieta que poseen cebada, centeno y quizás avena, es simple, pues tienen escasa participación en la alimentación habitual. Sin embargo, la suspensión del consumo de trigo y sus derivados es lo que vuelve el tratamiento complicado, ya que este cereal se encuentra en alrededor del 70% de los productos alimenticios, y las regulaciones sobre dichos productos no son iguales en todo el mundo, por lo que estas situaciones pueden generar que el paciente realice transgresiones a la dieta.

Dentro de los principales alimentos aptos y no aptos para consumo de un paciente con enfermedad celiaca, se encuentran los siguientes:

 

Alimentos aptos de consumo Alimentos no aptos de consumo
Amaranto*, arrurruz, trigo sarraceno*, maíz, arroz indio, legumbres*, papas, quinoa*, arroz, sorgo, milo*, soya*, tapioca, arroz salvaje, nueces, mezquite, mijo, teff*, frutas y verduras, y cualquier alimento que esté certificado como libre de gluten. Trigo, espelta, cebada, centeno, triticale** y kamut**, y cualquier alimento del que se sospeche que posee gluten.
* Buena fuente de fibra, proteína, hierro y calcio.
** Híbridos del trigo

 

Sin embargo, es común que existen algunas deficiencias nutrimentales en una dieta libre de gluten. Por ello, la dieta debe enfocarse en reforzar el consumo de alimentos que aporten calcio, hierro, fibra, vitamina D, magnesio, folatos, niacina, vitamina B12 y riboflavina, con el objetivo de reducir el riesgo de enfermedades asociadas a dichas deficiencias.

Por lo anterior, es importante que se siga una dieta libre de gluten para disminuir el riesgo de atrofia en vellosidades intestinales y otras complicaciones mucho menos frecuentes (alteraciones en piel, complicación del cuadro clínico o incluso aumento en el riesgo de padecer linfoma intestinal), así como los signos y síntomas clásicamente asociados a la enfermedad, que interfieren en la calidad de vida del paciente. Es por ello que se recomienda que el paciente solicite el apoyo de un profesional de la nutrición capacitado especialmente en la atención de este padecimiento con el fin de que conozca los alimentos y productos alimenticios permitidos, los prohibidos y aquellos en los que puede haber duda sobre su contenido de gluten.

Igualmente importante es considerar que el paciente celiaco puede estar expuesto a la “contaminación cruzada”, es decir, que los alimentos y productos alimenticios que habitualmente no contienen gluten, por su almacenamiento, transporte y manejo en general entran en contacto con alimentos y productos alimenticios que sí lo contienen, así como con utensilios, superficies, etc.

Solo cuando se mantiene de por vida una dieta libre de gluten disminuye sustancialmente el riesgo de deficiencias de nutrimentos inorgánicos y se promueve un óptimo desarrollo y una mejor calidad de vida.

 


Referencias:

  • Nutr Clin Pract. 2011. Apr; 26(2): 163-73. doi: 10. 1177/0884533611399773.
  • Nutr Clin Pract. 2006. Feb;21(1): 1-15
  • Gastroenterology, 2005; 128:S121-S127
  • Fernández García, T. (2014). Valoración de dieta sin gluten en estado nutricional de pacientes celiacos. Universidad de Valladolid.